JERONIMO DE AYANZ Y BEAUMONT, un inventor en el olvido.

Retrato de Jerónimo de Ayanz y Beaumont. OBRA DE EULOGIA MERLE. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

Hispania Histórica

Hubo un tiempo en España en el que los prodigios, la imaginación y la inventiva, situaba a nuestro país muy por delante de otros como: Inglaterra, Francia e Italia, por citar algunos de las más conocidas cunas de inventores.

 

En este ilustrado tiempo llamado Siglo de Oro, no solamente surgieron genios de las letras, sino también genios de la ingeniería y de la inventiva. Este es el caso del navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont, ingeniero y militar.

 

Existe un volumen en el Archivo de Simancas, dedicado a la cédulas reales que data del 1606.

 

Ese documento en sí está considerado como una obra maestra de la ingeniería en nuestro país. Se trata de una colección de documentos administrativos que, a modo de Privilegios de invención, como se hace hoy con las patentes, nos muestra a un hombre adelantado a su época.

Este hombre no es otro que Jerónimo de Ayanz y Beaumont. Esos documentos del siglo XVI nos descubren a una figura que llama la atención, precisamente por haber sido completamente olvidada hasta tiempos recientes. Estas olvidos u omisiones solamente se dan en nuestro país. ¿En qué otro lugar podrían haber caído en la oscuridad las obras de un genio como éste? Ahora nos preguntamos:  ¿Por qué Jerónimo de Ayanz y Beaumont, destacó de forma sobresaliente en todo lo que emprendió? Pues sencillamente, porque era un genio, ni más, ni menos.

 

Ayanz, fue soldado, artista, gestor y, sobre todo, ingeniero. Creó todo tipo de máquinas hidráulicas, molinos de viento y tecnologías para la metalurgia de metales, sino que se adelantó casi dos siglos a las máquinas de vapor de la Revolución Industrial vistas “por primera vez” en Inglaterra.

 

Su patente o Privilegio, más conocida o desconocida, fue una máquina de vapor de tipo moderno de 1606, que es hasta el día de hoy, la más antigua conocida en todo el mundo para un ingenio de ese tipo. Aunque luego posteriormente, en Inglaterra, dos siglos después surgieron las máquinas de Savery, y la más reconocida, la de Watts, que fue la que se llevó los honores y la fama de ser la primera máquina de vapor de la Historia.

 

Desde su juventud Ayanz, estuvo unido al ejército, donde fue instruido en todo tipo de artes y ciencias, destacando sobre todo como matemático. Luchó con gran valentía en Francia, Flandes, el norte de África y en mil y un lugares más, convirtiéndose en toda una leyenda viva por su fuerza y tenacidad en combate, siendo por ello incluso protagonista de una obra de Lope de Vega.

 

Este ilustre de la ingeniería, lo fue también en su faceta como militar. Él era todo un héroe, no le hacía falta nada más, pues con sus hazañas había logrado lo más ansiado por cualquier hombre de aquella época, fama y fortuna, pero quiso el destino que en 1587 fuera nombrado Administrador General de Minas del Reino de España. El puesto no era un sencillo, ni mucho menos. El Imperio de España dependía de la producción de los cientos de kilos de metales que salían de las minas, como el oro y la plata.

 

El ingente número de minas existente en la España del siglo XVI, necesitaba de un Administrador, y Ayanz fue el perfil elegido por los delegados del rey. Era necesario contar con un gestor impecable que fuera capaz de poner orden en España y las Américas para facilitar el flujo de metales preciosos.

 

 

Hombre buzo. Jerónimo de Ayanz y Beaumon biblioteca nacional

Un hombre olvidado por la historia.

Desde un principio Ayanz, detectó todo tipo de problemas en las minas y decidió aplicar todo sus conocimientos, tanto de ingeniería militar, como de matemáticas, en el empeño de solucionar todos y cada uno de los problemas surgidos. Él no fue un simple gestor que se conformaba con lo que le decían, o con los informes que le enviaban. Se implicaba de lleno en la problemática y aplicaba cuantas soluciones creía convenientes.

 

No cabe duda de que Ayanz, era un adelantado en su época  y un visionario de nuevas tecnologías. Revolucionó las arcaicas técnicas aplicadas en la extracción de metales y; en pocos años diseñó sistemas modernos de extracción de aguas para las minas, métodos de purificación de aire que pueden considerarse como el primer ejemplo de uso de renovación de aire, lo que hoy llamaríamos como aire acondicionado.

 

Inventó y diseñó máquinas de vapor modernas, destinadas a mover bombas y otros ingenios. Con todas estas máquinas, descritas en sus Privilegios de 1606, logró hacer que minas ya abandonadas volvieran a ser productivas. También, mejoró la seguridad en todas aquellas minas en las que se aplicó su tecnología. Lo más triste es que, estaba tan adelantado a su tiempo, que tras su muerte sus máquinas fueron cayendo en el olvido, sólo siendo superara su tecnología unos siglos más tarde.

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