El mentidero espiritual. SUPERACIÓN IX

En muchos ratos que tenemos en nuestras vidas, dejamos un hueco por donde entran los fantasmas a morar en nuestros pensamientos. Debemos de cerrar las puertas a esas tristezas que nos traen, a esos pensamientos oscuros como el averno, de ese modo no conseguirían turbar la tranquilidad de nuestra alma con guerras intestina.

No deberíamos de oir aquellos que erre que erre, se empecinan en hacernos confidencias interesantes. Sus voces no se deben de filtrar entre los resquicios de nuestras perezas o de nuestras cavilaciones; y, si ya lo hicieron hay que echárlos lo antes posible y sin cortesía alguna. Tenemos siempre que estar “ojo a vizor” y si hay que abrir una puerta dentro de nuestros pensamientos, que sea a Él, ese que nos d la luz del día y nos la cierra ante los fantasmas de la noche.

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