RUTA POR LOS CAMINOS DE LA ISLA DE “EL HIERRO” (ISLAS CANARIAS) ISLA DE CONTRASTES Y VOLCANES SUBMARINOS

El Hierro, una isla para olvidar las prisas y dejarse llevar a través de su magia sin controlar el tiempo. La calma llega a estresar a la isla y es el único lugar del mundo, donde se puede Ir a la cueva donde moraba un genio que daba la posibilidad de abrir una puerta al cielo. Las brumas y los lajiales, son el matrimonio de esta isla

Una isla atlántica y joven, solo tiene 1,1 millones de años, que atrae cada vez a más personas que van descubriendo su pequeña grandeza y a sus volcanes, coladas de lava, frondosos bosques de pino canario y laurisilva, árboles que se arrodillan ante el viento, abruptos acantilados, relajantes piscinas naturales, panorámicas de vértigo… Así es El Hierro, enigmática, sobrecogedora, un refugio para desconectar de la ajetreada vida actual y disfrutar del clima primaveral que reina en las Islas Canarias durante todo el año.

Uno es capaz de pasarse sentado en la costa del Cachopo toda una noche a la espera de la amanecida y poder ver entre las brumas a la fantasmal isla de San Borondón.

La isla ésta dividida por tres ayuntamientos: Valverde, Frontera y El Pinar.

Bimbapes. Universidad de La Laguna-Tenerife

Bimbape: gentilicio de origen amazigh con el que en la Isla de El Hierro aún se designa peyorativamente a las personas brutas y a los animales que no obedecen a sus amos.

No se sabe a ciencia cierta cuál es el origen del nombre de “El Hierro”, la más occidental, pero podría deberse a una derivación del antiguo lenguaje que designaba a la isla con el nombre de “hero” o “Eseró” o existen otras teorías que podrían buscar el origen en derivaciones de las costumbres de los marinos antiguos a la hora de designar con nombres opuestos distintos accidentes geográficos. Ha sido llamada también: Ombrion, Capararia o Pluvialia .

Los primitivos pobladores de El Hierro eran los bimbapes procedentes del cercano continente africano. Un pueblo pacífico que poseía una compleja estructura social, a pesar de no disponer de metales y vivir sin contacto con otras culturas de su entorno.

Los bimbapes nos han legado numerosos petroglifos, que pueden admirarse en diversos puntos de la isla y aún no han podido ser descifrados. Los más extensos y significativos son Los Letreros de El Julan,

La necesidad, en una tierra agreste y sedienta, comprometió a los antiguos pobladores de la isla de El Hierro, a forjar destrezas, mitos e ilusiones capaces de compensar todo tipo de carencias y penurias a las que estaban sometidos. Consolidados en una estrategia económica de subsistencia eminentemente pastoril, se adaptaron a la oferta de pastos que la isla ofrecía tanto en los distintos espacios o pisos de vegetación como en los tiempos de sus disposiciones gracias a un sistema de trasterminancia (desplazamientos cortos de los rebaños) de costa a cumbre.

Rebaños en El Hierro. Feria de La Apanada. Foto Canal 7 Canarias

Gonzalo Argote de Molina, bajo el seudónimo de Juan de Abréu Galindo, escribió y editó en 1630 “La historia de las islas Canarias” donde decía de los isleños herreños:

..”Y, como el principal sustento de los herreños era el ganado, ya que por la sementera no les pusiese cuidado la falta del agua, poníanles por los yerbajes y pastos para el ganado. Y así, cuando veían tardar las aguas en el invierno, juntábanse en Bentayca, donde fingían estar sus ídolos, y alrededor de aquellos peñascos estaban sin comer tres días, los cuales con la hambre lloraban y el ganado balaba, y ellos daban voces a los dioses ídolos, que les mandasen agua”

Continúa la narración de la siguiente manera: “Y, sí con esta diligencia no llovía, uno de los naturales, a quien ellos tenían por santo, iba al término y lugar que llamaban Tacuytunta, donde está una cueva que decían Asteheyta, y, metiéndose dentro e invocando los dioses ídolos, salía, de dentro un animal en forma de cochino, que llamaban Aranfaybo, que quiere decir «medianero»; porque, como aquellos gentiles veían que por sus ruegos no alcanzaban lo que pedían, buscaban medianero para ello. Y a este Aranfaybo, que era el demonio, tenían ellos en lugar de santo, y era amigo de Eraorazan. Y, como salía, lo tomaba y lo llevaba debajo del tamarco a donde estaban los demás esperando con sus ganados, alrededor de aquellos peñascos; y andaban todos dando gritos y voces en procesión, a la redonda de aquellos dos riscos, y llevando el cochino debajo del tamarco. Y, como el demonio es grande artífice de cosas naturales, hacía llover, porque fuesen ciegos tras su adoración. Y, si vía el que llevaba el cochino que era menester más agua, teníase consigo este demonio y, cuando le parecía que había llovido lo necesario, largábalo y volvíase a su cueva, a vista de todos”…

La conquista tuvo lugar a fines de 1405 por Jean de Bethencourt que desembarcó en el Puerto de Naos (actual puerto de  La Restinga). No hubo resistencia por parte de la escasa población aborigen que en gran parte fue vendida como esclava, repoblándose la isla con colonos normandos y castellanos. Béthencourt prometió respetar la libertad de los bimbaches, pero acabó vendiendo a la mayoría de los habitantes como esclavos.

Antes y después de incorporarse la isla a la Corona española, algunos habitantes productivos (17-25 años) fueron llevados como mano de obra esclava a Castilla, luego recuperaron el estatus de seres humanos y regresaron a la isla. Más tarde se asentaron franceses y gallegos bajo el régimen señorial de las Coronas de Castilla y Aragón.

Parte de los habitantes de la isla se vieron forzados a emigrar a lo largo de la historia, debido a la limitación de tierras de cultivo y largas sequías. La mayor emigración reciente fue debida a la sequía de mediados del siglo XX. Muchos herreños emigraron a Tenerife o Gran Canaria. También partían barcos de vela desde El Hierro hasta América del Sur, de forma clandestina, hacia países como Cuba, Argentina y, mayoritariamente, Venezuela, donde aún existe una amplia colonia de herreños y descendientes.

La ruta

Valga decir que Cuando comenzó el siglo XX, en El Hierro no se había construido ni un solo metro de carretera. “La isla no posee absolutamente ninguna carretera y, por consiguiente, tampoco ningún vehículo de ruedas.” La primera carretera que fue asfaltada fue la que unía Valverde con el puerto de La Estaca, en 1911. La construcción de la carretera que unía Valverde con La Frontera se inició en 1914 y duró décadas; no contó con una cierta seguridad vial hasta 1950.

Esta es una de las islas donde podemos dar un paseo a pie por el Pleistoceno a través de los escabrosos mares de coladas negras y ocres, que se trenzan como lianas de piedra casi todo el paisaje de esta isla del fin del mundo.

El Hierro

VILLA DE SANTA MARÍA DE VALVERDE.

Las Villa de Valverde está totalmente difuminada por todo el entorno. Una casa allí, otra acá y la otra más allá. Esto hace que sea un lugar encantador donde la tranquilidad pasea entre sus calles.

En las inmediaciones de Valverde, en la zona conocida como La Caleta, se han descubierto numerosos petroglifos atribuidos a los primitivos pobladores de la isla

Cerca de Valverde, está Echedo, famoso lugar este por sus viñedos.  El primer viñedo en El Hierro lo plantó un inglés, Jonh Hill, en el siglo XVI. Marcada la isla por la falta de agua, la que se recogía con los aljibes iba para los animales y el vino era lo que más bebía la gente.

La mayoría de las familias herreñas siempre ha tenido un pequeño terreno con viñedos. Son nanoterrenos, minifundios al extremo, con una media de 0,2 hectáreas por parcela. Y además los viñedos crecen en terrenos abruptos y terrazas. Tienen un rendimiento muy bajo, con una recogida a mano y una explotación que no obedece a la lógica empresarial. Es la viticultura heroica en todos los sentidos. Estos vinos son de vocación alcohólica al estar expuestos largas horas al sol las viñas, que reciben el último haz de luz de Europa.

En Valverde, podemos visitar las Cuevas de Juan Padrón, viviendas rupestres usadas por los isleños hasta entrado el siglo XX

Y dejamos Valverde para ir hacia San Andrés por la carretera pudiéndonos parar en el mirador de Tiñor para descansar la vista contemplando uno de los paisajes únicos de esta isla. Pasamos por Tiñor, el pueblo más pequeño de la isla herreña. Este caserío posee un encanto especial, que emana de sus cuidadas casas tradicionales, hechas a base de negra roca volcánica y tejas planas de tipo inglés.

Continuando nuestro camino contemplando la gran cantidad de colores y contrastes que tiene El Hierro. Podemos pasar y visitar las cuevas de Soliman, que están situadas justo antes de entrar en San Andrés.

En San Andrés no nos podemos ir sin ir a ver el árbol sagrado de Garoé, en la meseta de Nisdafe (Aunque nos tengamos que desviar un poco).  Es un lugar repleto de magia, lleno de magnetismo, de esos pocos que en la tierra se pueden encontrar y donde uno mismo puede ver que también tiene el don de la tamaturgia. Adorado por los bimbapes (antiguos pobladores de la isla de El Hierro), el Garoé, es hoy todo un símbolo de la identidad isleña. Las hojas de este til eran capaces de recoger agua suficiente para abastecer a toda la población herreña, lo que hizo que se convirtiera en un árbol sagrado. En el siglo XVII un huracán lo derribó y no fue hasta 1949 cuando se sustituyó por el actual.

A continuación nos vamos hacia la ermita de La Caridad y el Mirador del Jinama donde desde 1.230 metros de altura, se puede ver una fabulosa vista sobre la bahía de El Golfo. En sus inmediaciones se encuentra una pequeña capilla – Ermita Virgen de la Caridad. Desde este lugar comienza uno de los más senderos más antiguos de la isla, el Camino de Jinama, el cual nos lleva hasta La Frontera.

La Restinga se hizo famosa hace unos años por unas explosiones submarinas. Este puerto aislado. oasis de tranquilidad, es un destino . que sirve de acceso a la Reserva Marina del Mar de Las Calmas, uno de los mejores lugares del mundo para el mundo

No hay que olvidarse de continuar con el camino de recorrido de esta isla herreña y, por supuesto, pasar por los pinares del Morcillo. La Hoya del Morcillo, en el centro de El Hierro, permite sumergirse en un entorno mágico, una naturaleza desbordante y una enorme tranquilidad y repleto de impresionantes rincones.

Seguimos hacia otros rincones de la isla  pasando por la Hoya de  Fireba y su bailadero de brujas. El mirador de la Llanía y posteriormente la Ermita de San Salvador. Y desde allí, dando una media vuelta, tomamos el rumbo hasta lo más alto de El Heero; su cumbre conocida como Malpaso.

Vamos bajando de la cima para ir al Santuario de Nuestra Señora de los Reyes.

El Santuario aparece entre bruma y arboleda. Sus paredes blancas nos incitan al recogimiento y sus aljibes pueden saciar la sed de cualquier viajero.

Cuentan que la patrona de los herreños la Virgen de los Reyes, abasteció milagrosamente de agua de lluvia a los habitantes herreños en una de las peores épocas de sequía vividas en la isla. Desde entonces, cada cuatro años y en su honor, se celebra la Bajada de la Virgen de los Reyes, fiesta popular por excelencia de la isla.

Desde el Santuario podemos coger dos rutas, una que nos lleva un paraje espectacular y repleto de historia, Punta Orchila, el otro, hacia el Sabinar y el Mirador de los Bascos. Vamos a por el primero:

Y de ahí nos vamos hacia uno de los lugares más históricos de la isla: Punta Orchila

Es un punto histórico referenciado por la cartografía de la antigüedad, ya desde la época de Claudio Ptolomeo. Los franceses establecieron el meridiano cero en dicho punto en 1634. En 1724 se realizó desde ese país un viaje para establecer su situación exacta. En muchos mapas de los siglos XVI y XVII aparece el meridiano de Orchilla como meridiano cero. El faro fue construido encima de la línea que representaba dicho meridiano.

Fue la última tierra divisada por Cristóbal Colón antes de adentrarse en el mar tenebroso que le llevaría a América.

El meridiano de El Hierro fue uno de los más usados hasta el cambio definitivo por el de la ciudad de Greenwich en 1884- 1885, durante una conferencia en Washington y los hijos de la Pérfida Albión, se salieron con la suya. Por eso, la isla de El Hierro también es conocida como la Isla del Meridiano.

Un monumento, situado en las cercanías del faro de Orchilla, recuerda que la raya del meridiano cero pasó durante doscientos años por este punto.

Antíguamente las comunicaciones por a este lugar solamente se hacían por mar, de ahí el embarcadero.

Una vez disfrutado de estos agrestes paisajes, volvemos hacia el Santuario para continuar hacia el Sabinar, un paraje inédito en nuestro mundo: El Sabinar.

En el Sabinar, ubicado en La Dehesa, encontramos un bosquete abierto de espectaculares sabinas retorcidas por la fuerza de los vientos alisios, que las modela de forma crispada, como si los nudos de la madera fuesen anclas a un suelo con el que deben pelearse para lograr su sustento en esta trinchera vegetal que han creado para sobrevivir.

Y nos vamos subiendo hasta alcanzar el Mirador de los Bascos

Este mirador está en el extremo norte de la isla de El Hierro, en La Dehesa. Desde el Mirador de Bascos se puede ver la magnitud del valle de El Golfo. Un emplazamiento elevado y ubicado dentro de una Reserva de la Biosfera de la Unesco donde poder divisar el pueblo de Sabinosa y la imponente mole del volcán Tanganasoga detrás. Hay días en los que se aprecia el perfil de La Palma.

Volvemos hacia el Santuario y seguimos dando la vuelta a la isla por carreteras verdaderamente tempestivas y repletas de espacios maravillosos como otro mirador el de El Lomo Negro.

La intensa tonalidad amarillenta que atrae nuestra vista es el resultado del rápido enfriamiento del magma, lo que produce unas rocas de colores verdosos y amarillentos, por la presencia de vitrificados. También podemos observar cómo se forman estructuras anulares en la roca, expresadas en las líneas horizontales de los estratos que observamos.

Tomamos de nuevo la ruta para pasar por el Arco de la Tosca y después por el pozo de la Salud o de Sabinosa.

Pozo de Sabinosa

De aguas minero-medicinales, el pozo de la Salud es todo un referente en la isla de El Hierro. En el siglo XVI, la isla de El Hierro sufrió importantes sequías que forzaron la emigración de los herreños. El pozo fue uno de los intentos de abastecer de agua potable a una población en estado crítico.

La perforación se ejecutó entre los años 1702 y 1704, pero fue en 1830 cuando Leandro Casañas Frías descubrió las propiedades curativas de la fuente de agua sulfurosa del Pozo de Sabinosa. A pesar de que en un primer momento los vecinos consideraron que sus aguas eran un tanto salobres, los animales bebían con gusto y aceptaban sin problema las beneficiosas aguas. Con el tiempo se constató que quien bebía el agua de este pozo gozaban de mejor salud y resistía mejor las enfermedades y epidemias propias de esa época.

El Hierro, es una isla repleta de impresionantes rincones dignos de un dios mayor.

Luis Manuel Moll Juan

El charco Azul

Una increíble piscina termal de agua salada, en la que podrás disfrutar de un increíble chapuzón en agua prácticamente transparente, su irradiante color azul se debe a la bioluminiscencia causada por seres microscópicos que se aclimatan a las temperaturas volcánicas de esta isla, no te costará mucho poder acceder a ella, aunque se caracteriza por ser un enclave virgen.

Ermita nuestra Señora de la Candelaria. Frontera

El Hierro, una isla de la que la escritora cubana Dulce María Loynaz escribió:

“Es la más occidental de su galaxia, la signada por Ptolomeo como primer meridiano del mundo, cuando el mundo era plano y cuatro ángeles lo sostenían por las esquinas”.

Seguimos por la escabrosa costa, pasando por el Lago Azul y por la población de los Mocanes, en pleno  Valle del Golfo, al pie del Risco del Tibaje y nos topamos con un grupo de casas muy peculiares donde cada una de estas viviendas es una muestra de la Arquitectura Popular Herreña, donde la piedra y colmo son la base de unas viviendas que, junto con sus cultivos tradicionales, representan hoy un monumento a la Historia de la Isla, todo un Museo al aire libre. Cerca está un tubo volcánico que nos adentra hacia el centro de esta tierra isleña. Es conocido como el Tubo volcánico de Guinea.

Después de ver estas maravillas no debemos de irnos sin desviarnos unos pocos de cientos de metros y ver las piscinas naturales de La Maceta.

Desde la las piscinas de La Maceta, tomamos rumbo hacia Las Puntas y su  famoso muelle de Punta Grande, que era la única vía de comercio de la comarca. Su restaurado y moderno edificio portuario acoge las cuatro habitaciones del hotel considerado por Guiness el más pequeño del mundo. 

Después si nos desviamos un poco, podemos pasar por el Pozo de las Calcosas. Uno de los lugares más alucinantes  de cualquier viaje. Este antiguo pueblo marinero de El Hierro, construido sobre una lengua de lava entre acantilados, fue rescatado del abandono y convertido en destino vacacional por los vecinos. No obstante, su aire enigmático y el solitario entorno que lo envuelve hacen de él un lugar único en el que encontrar arte inesperado, baños salvajes, misterio y mucha calma

Y para entretenernos un poco más con las maravillas de la naturaleza que nos ofrece El Hierro, podemos acercarnos hasta el Pozo Manso, Un cono volcánico nos abre el sendero cuando hemos dejado la carretera y vamos cruzando entre los piroclastos rojos, denominados localmente como picón. La costa basáltica es enormemente bella, con una serie de arcos naturales sobre los que bate el mar formando chorros de agua que a veces semejan géiseres espumosos. La zona de baño es una cala acondicionada con un solárium; el agua es cristalina y el mar está en calma. El Charco Manso es uno de los lugares con mayor embrujo de la isla.Después si, ya hemos terminado y nos podemos ir hasta Valverde, el principio y el final de la ruta.

Algunas fotos herreñas:

Leyendas

EL ATRONADOR GRITO DE FERINTO

Cuenta la leyenda que, cuando el conquistador Juan de Bethencourt arribó a las costas de El Hierro, vivía en la isla un bimbache de nombre Ferinto. Era conocido por su infatigable espíritu de lucha, además de resultar un verdadero quebradero de cabeza para los conquistadores, a quienes hostigaba sin cesar. Siempre perseguido, Ferinto lograba dar esquinazo siempre a sus enemigos, haciendo gala de una agilidad poco común.

 

Pero el esquivo bimbape fue traicionado por uno de sus compañeros, y su paradero fue vendido a los conquistadores, quienes fueron a capturarle sin demora. Ante la llegada de éstos, Ferinto huyó lo más rápido que pudo, hasta que el camino se vio cortado por un hondo barranco a sus pies.

 

Atrapado entre el abismo y sus enemigos, el bimbape se planteó por un momento el sentido de su existencia, y a su mente acudió la desoladora idea de la derrota, de la pérdida de todo lo que conocía a manos de unos extraños, que trataban a sus hermanos como esclavos. Más dispuesto a morir que a vivir, Ferinto tomó carrera y saltó, y para su sorpresa, logró cubrir el tramo entre ambas laderas del barranco, dando nombre al Salto del Guanche (en las cercanías de Valverde).

 

Tristemente, su ya legendaria hazaña sólo consiguió retrasar un poco más lo inevitable, ya que los conquistadores comenzaban a rodearle, así que presentó su última batalla. Viéndose derrotado y perdida toda su esperanza, profirió un sonoro grito que atravesó la isla de lado a lado, y llegó a oídos de su madre. La pobre anciana, al escuchar el desgarrador grito de su hijo y notar su desesperación, supo al instante que Ferinto había caído al fin.

GASTRONOMÍA

La cocina de El Hierro es el fiel reflejo de una sociedad rural con ingredientes locales muy característicos, marcados por la pureza de su tierra y sus productos, sus tradiciones y la influencia de otras culturas y tiempos. En definitiva, una cocina tradicional y sencilla que hacen de la isla un plato realmente especial. Y hay que comenzar a dejar un espacio para los vinos de esta isla, esos blancos y frescos, tintos jóvenes y los aromáticos rosados. La variedad de uva con más prestigio es la Vijariego, esta uva está considerada autóctona de la isla y las zonas productoras más importantes se encuentran en el Valle del Golfo, Sabinosa, Echedo y El Pinar

EL QUESO… Un producto que no puede faltar en cualquier plato herreño es el queso. Elaborado de manera artesanal, suele producirse con leche de cabra, vaca u oveja. La elaboración de quesos en la isla de El Hierro comenzó con la llegada de los conquistadores alrededor el siglo XV.


 

SOPA HERREÑA CON QUESO

Ingredientes:

 

Un par de papas grandes, Unos 250 ó 300 gramos de queso herreño ahumado. Tres ó cuatro dientes de ajo. Un par de tomates, un manojito atado de perejil. Una cebolla blanca. Unas hebras de azafrán. Un pizco de aceite de oliva. Tres huevos. Agua y sal marina.

 

Elaboración:

 

Ponemos en un caldero las papas peladas y cortadas en trocitos junto con la cebolla, los tomates y los dientes de ajos todo esto bien picado, junto con las hebras de azafrán y el manojo atado de perejil, cubrimos esto con agua y el pizco de aceite.

 

Dejamos hervir hasta que veamos que las papas están en su punto, en ese momento introducimos el queso, ya picado en pequeños dados y también los tres huevos batidos, removiendo bien con una cuchara de madera para que se deshilachen bien, probamos el punto de sal y ya está lista para servir.

Refrencias:

https://guanchismos.ulpgc.es/item/11747#:~:text=Bimbapes%2C%20y%20no%20bimbaches%2C%20decimos,e%20incivilizadas%20le%20dicen%20%22%C2%A1T%C3%BA

https://www.infonortedigital.com/portada/reportajes/item/72735-historia-antigua-de-la-isla-de-el-hierro-asteheyta-la-fabula-que-emerge-de-la-historia

PÉREZ, E. (2017): Los espíritus del mar; el culto a los antepasados entre los indígenas de Canarias. Revista Iruene nº 9, pp 84-111

-CRISTINA JUNYENT  Entre lajiales y brumas. Una historia de la población de El Hierro a través de sus matrimonios. pdf

-«España empieza en El Hierro». abc.

http://www.islaelhierro.com/info/pozo-de-la-salud

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