VIRIATO, EL HÉROE LUSITANO QUE FRENÓ EN HISPANIA AL IMPERIALISMO ROMANO

Viriato

“En Hispania, Viriato, quien primero pasó de pastor a cazador, luego a bandido y pronto a jefe de un ejército, ocupó toda la Lusitania”.

 Viriato fue un líder lusitano que hizo frente a la expansión de Roma en Hispania a mediados del siglo II a. C. en el territorio suroccidental de la Península Ibérica, en el contexto de las llamadas guerras lusitanas.

 

Según el historiador portugués Amilcar Guerra, hablar del caudillo lusitano Viriato supone remontarnos al siglo II a.C, a los tiempos en los que no existían ni España ni Portugal como los países que hoy conocemos, sino la provincia romana de Hispania.

 

creada oficialmente por Augusto en el año 27 a.C. Era la zona geográfica del Oeste de Hispania que comprendía el actual Portugal y las actuales provincias españolas de Salamanca, Zamora, Cáceres y parte de Toledo. También algunas áreas de Andalucía estaban incluidas en el concepto primitivo de Lusitania. Con el tiempo acabó por asociarse únicamente al territorio portugués aunque realmente nunca fue así.

Así, pues,  cuando pensemos en el origen de Viriato, debemos hacerlo en un territorio que no es con toda seguridad portugués y considerar que el término de Lusitania fue una creación romana  En nuestra opinión, no hay que reclamar su origen portugués o español. Era  un lusitano, de un territorio que englobaba zonas a ambos lados de la frontera actual hispano-portuguesa.

 

Entre los grandes líderes que surgen en la historia española y portuguesa, Viriato, sin duda fue uno de ellos, que ubicamos aquí durante esta época de la Roma republicana. Fue el líder de la resistencia lusitana contra Roma durante 7 años, hasta el año 139 a.C., manteniendo a las tropas romanas a jaque con continuas hostigaciones , (guerra de guerillas) y enfrentamientos bélicos haciendo frente al imperialismo romano desarrollado en Hispania y a su poderoso ejército, donde el conocimiento del terreno fue esencial.

 

 Se trató de un pastor que tuvo suerte en principio y pudo huir de las masacres desarrolladas por el gobernador de la zona Servio Galba quien ordenó realizar verdaderas masacres de exterminio entre la población nativa que dezmaron a la población originando el emblema de la venganza y el odio, contra Roma.

Habla el Mármol

Memoria soy del más famoso pecho

Que el Tiempo de sí mismo vio triunfante;

En mí podrás, oh amigo caminante,

Un rato descansar del largo trecho.

Lluvias de ojos mortales me han deshecho,

Que la lástima pudo en un instante

Volverme cera, yo que fui diamante,

De tales prendas monumento estrecho.

Estas armas viudas de su dueño,

Que visten con funesta valentía

Este, si humilde, venturoso leño,

De Viriato son; él las vestía,

Hasta que aquí durmió el postrero sueño

En que privado fue del blanco día.

 

—Francisco de Quevedo, Poemas, Túmulo a Viriato,

Viriato fue un hombre de linaje humilde, dotado de una gran habilidad, con grandes dotes militares, que realizó grandes hazañas contra los romanos que le hicieron famoso y temido. Un hombre que dominaba la montaña con una sabiduría innata, de oratoria breve, concisa pero precisa que llegaba muy acertadamente a sus seguidores entre los que tenía cada vez más adeptos.

 

Ideó una estratagema mediante la cual sorprendió al confiado gobernador Cayo Vetilio y consiguió poner a salvo al ejército lusitano. En el año 147 a.C. Viriato fue designado general en jefe. Según Apiano, era «amante de la guerra y un señor de la guerra»; para Diodoro, era “belicoso y conocedor del arte bélico. Así se reunió alrededor de Viriato un ejército heterogéneo de varios miles de hombres (lusitanos y célticos, pero también vetones, vacceos, bastetanos) que le seguían ciegamente”.

 

Además de tener una gran fama por sus estratégicas militares y bélicas, fue justo en el reparto de botines y castigos, el primero que se enfrentaba en la batalla y portador de conductas ejemplares que le hicieron un gran líder y un caudillo a seguir por muchos hombres. Según las fuentes romanas Viriato era un guerrero y líder carismático, con buena capacidad para la oratoria, gran estratega y hombre sobrio (Pastor Muñoz, Viriato, El héroe hispano que luchó por la libertad de su pueblo,2004, p.154)

 

Al frente del ejército, Viriato libró una guerra que duró ocho años. En los tres primeros, el éxito estuvo de su parte. Primero derrotó a Vetilio,  y en los dos años siguientes, derrotó a todos los gobernadores que Roma envió contra él. El Senado romano, alarmado por las noticias que llegaban de Lusitania, decidió enviar allí al cónsul Fabio Máximo, y esta vez la victoria se decantó hacia el lado romano. Tras el fracaso ante Máximo, el ejército lusitano se rehízo y siguió humillando a sucesivos generales romanos hasta que Roma echó mano de otro general prestigioso, Serviliano, hermano de Máximo, que llegó a Lusitania con 20.000 hombres, más de diez elefantes y trescientos jinetes provenientes de Libia.

Viriato empleaba una táctica de guerrillas, realizando emboscadas en terrenos abruptos y angostos a los ejércitos romanos y valiéndose de la noche y el uso de caminos desconocidos para la huida, además de mantener a sus tropas en constante movimiento.

Se ganó el  reconocimiento y la fama del  Senado romano que lo ratificó y declaró “amigo de los romanos”. Tan lejos había llegado el antiguo pastor lusitano. Sin embargo, en el 139 a.C., Viriato falleció víctima de una traición, al ser asesinado por tres de sus lugartenientes, comprados por el gobernador romano Servilio Cepión. (García Quintela, Mitología y mitos de la Hispania prerromana III.1999, p. 183).

A pesar de haber pasado a la historia como un guerrero astuto e inteligente su muerte está asociada a la traición de tres de sus hombres que le matan para recibir la recompensa romana. “Su muerte puede ser una realidad histórica o una narrativa que se creó en torno a él, un individuo que no es vencido con las armas sino por un estratagema poco digno”, avanza Amílcar. En la tradición dicen que fue asesinado “pero quizás hubiese algunos problemas de diplomacia, los romanos fueron conquistando cada vez más apoyo en territorio hispánico y fue tirando poder de resistencia a Viriato y a sus compañeros”. Incluso no hay coincidencia en las tradiciones con los nombres de los asesinos aunque normalmente se habla de Audax, Ditalcos y Minuros. Tampoco hay detalles de su asesinato.

"Roma traditoribus non praemiat"

En los enfrentamientos con unos y otros, Viriato no buscaba el ataque directo ni la conquista duradera de los territorios enemigos (que no fueron sólo los romanos), sino el saqueo y la captura de botines.​ Empleaba el recurso de la huida fingida del campo de batalla, para después asestar ataques emboscados al enemigo, que lo perseguía de forma desordenada, así como el de atacar con pequeños contingentes militares a las legiones romanas para despistarlas y permitir la huida, mientras tanto, del grueso de sus tropas ( Pastor Muñoz Viriato en el ámbito ursonense».2009, p. 43).

 

Hoy en día Viriato es una figura nacional en Portugal por quienes se han apropiado para su imaginario de héroes lo que no parece históricamente muy acertado, aunque también en  algunas partes de España también tiene un lugar destacado en su historia, como en algunas zonas de Salamanca y en Zamora.

 

Nos recuerda el citado Amilcar Guerra  que fue el historiador alemán Schulten quien más contribuyó a la idea de Viriato como guerrillero portugués puesto que sus escritos hacia 1940 tuvieron mucho impacto en la Península Ibérica.

 

Entre las citas literarias que blasonan la figura de Viriato tenemos a Miguel de Cervantes quien  mencionó el nombre de Viriato en distintas obras, como en Don Quijote de la Mancha, en el que le cita en una enumeración de reyes, y en El cerco de Numancia —que trata precisamente de las guerras celtíberas— con una aparición de un personaje llamado Viriato en forma de pastor. Sin embargo, no se recoge a la figura histórica de Viriato, sino que el escritor eligió el nombre del líder lusitano para nombrar a otros de sus personajes (Romero Tobar, Temas literarios hispánicos (I). 2013, p. 297).

Siguiendo al historiador Pastor Muñoz, podemos observar cómo Lope de Vega mencionó al caudillo en su obra Arcadia, señalando un supuesto carácter mixto de Viriato, tanto español como portugués (Pastor Muñoz, 2004, p. 219). Juan de Mariana dedicó tres capítulos de su obra Historia General de España, de 1606, a las luchas del caudillo contra Roma.​ Francisco de Quevedo, igualmente en el siglo XVII, también empleó a Viriato como inspirador de sus poemas. El historiador regeneracionista Joaquín Costa dedicó en 1895 parte de su obra a la figura de Viriato en La tierra y la cuestión social.

 

Ángel Ganivet, en su Idearium español, destacó la desorganización característica de los lusitanos en contraste a la férrea disciplina propia de los ejércitos romanos.

 

Camões, en su obra Os Lusíadas, le dedicaría uno de sus poemas. Incluso Fernando Pessoa, en 1930, dedica igualmente uno de sus poemas en su libro Mensagem al guerrillero lusitano.

 

La figura de Viriato ha corrido, pues, por las sendas de la literatura , el arte y el cine, en fin  por todo un imaginario pluricultural.

Se a alma que sente e faz conhece

Só porque lembra o que esqueceu,

Vivemos, raça, porque houvesse

Memória em nós do instinto teu.

Nação porque reencarnaste,

Povo porque ressuscitou

Ou tu, ou o de que eras a haste –

Assim se Portugal formou.

Teu ser é como aquela fria

Luz que precede a madrugada,

E é já o ir a haver o dia

Na antemanhã, confuso nada.

 

—Fernando Pessoa, Mensagem, Viriato, 1934

 

Bibliografía

GUERRA, A. 2017 – A escrita no Baixo Alentejo, das origens aos nossos dias. S/l: Comunidade Intermunicipal do Baixo Alentejo.

Álvarez Sellers, María Rosa (1999). Literatura portuguesa y literatura española: influencias y relaciones. Universitat de València. ISBN 9788437040271.

Pastor Muñoz, Mauricio (2000). «La figura de Viriato y su importancia en la sociedad lusitana». En Gorges, Jean Gérard; Nogales Basarrate, Trinidad, eds. Sociedad y cultura en Lusitania romana: IV mesa redonda internacional. Casa de Velázquez. pp. 35-52. ISBN 9788476715604.

Villares, Ramón; Fontana i Làzaro, Josep; Plácido Suárez, Domingo (2009). Historia de España: Hispana antigua. Editorial Critica. ISBN 9788474239157.

Gómez Fraile, José María (2005). «Precisiones sobre el escenario geográfico de las guerras lusitanas (155-136 a. C.). A propósito de la presencia de Viriato en Carpetania». Habis : 125-144. ISSN 0210-7694.

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