La garra de los pinceles de Joaquín Agrasot

Agrasot

Este oriolano nació un 24 de diciembre de 1836, al año donde en la plaza de la Concordia en París, se instaló el obelisco de Luxor del templo de Karnak. El año que nació el Gustavo Adolfo Bécquer. De niño y dadas las evidentes dotes del joven Joaquín para el dibujo, consiguiese a continuación, ingresar en la  escuela de Bellas Artes de don Nicolás Dodero, cuya Academia se ubicaba en el Colegio de Santo Domingo, institución que, habiendo sido Universidad hasta fechas recientes, debido a la desamortización de Mendizábal, había degradado a mero edificio académico, para otros y distintos usos docentes.

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La Inmaculada

De aquella primera época, se conservan El Calvario y La Inmaculada, lienzos que si bien delatan una factura todavía inexperta, no por ello esconden evidentes síntomas de haber sido ejecutadas por un adolescente con una clara propensión y dotes para el oficio de pintor

Ya don 20 años ingresó, gracias a las ayudas recibidas por parte de la Diputación Provincial de Alicante, en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Joaquín fue un discípulo de Francisco Martínez Yago como asó consta cuando reza en el libro del Barón Alcahalí: “distringuido pintor que nació en Orihuela y estudió bajo la dirección de D. Francisco Martínez”.

En 1960 expone en su Orihuela natal varios cuadros en la exposición que organiza la Sociedad Económica de Amigos del País. Entre los cuadros que expone, destacan “Educación de la Virgen”, “Retrato del Obispo de Córdoba, don Juan Alfonso de Berruguete”, “EL sacrificio de Isaac” y “La Sagrada Familia”.

Joaquín se va haciendo un hueco entre los grandes de la época y entre las Diputaciones de Alicante y Valencia, le conceden una pensión para trasladarse a Roma para estudiar en la “Ciudad Eterna” las corrientes artísticas e intelectuales que estaban vigentes en aquel tiempo.

 

En Roma conoció  a Mariano Fortuny, teniendo entre ambos una amistad muy grande. Con el pintor catalán compartió pensión. Llegaron a veranear con sus familias y esposas en la Villa de Arata de Portici.

 

En los  años de su permanencia en Roma,  Agrasot trabajó sin descanso, empleándolos exclusivamente en gastar tela y papel, en hacer y deshacer, es decir, en estudiar con ahínco los secretos de la naturaleza. Así realizó rápidos y maravillosos progresos, que acabaron de formar al artista. Como producto de aquellos años de constante lucha, regresó a España, trayendo en su equipaje numerosos dibujos y estudios en color, con dos pequeños cuadros que expuso en Madrid en 1864, cuadros prodigiosos que causaron sorpresa y admiración a artistas e inteligentes, porque vieron en ellos toda una revolución pictórica, un arte nuevo, lleno de atrevida sinceridad y de realismo asombroso.

 

En Roma paseó entre las tertulias del Café Greco de la Plaza de España. Asistiendo a todos los movimientos culturales que se daban en la ciudad.  Pero Joaquín Agrasot, deseaba volver a su España con el fin de dedicarse a pintar aquellos paisajes que el propio Joaquín Sorolla realizaría por encargo del hispanista Mr. Huntigton.

Desde Roma envió a la Exposición Nacional de 1864 en Madrid el cuadro “Lavanderas de la Scarpa” con el que obtuvo una medalla de tercera clase. Va participando en grandes exposiciones y el cuadro “Las dos amigas” que había recibido la medalla de plata  en una exposición del Ministerio de Fomento, recibe un premio en la Exposición Universal de Filadelfia en 1876.

De roma se marchó en 1875 -tras la muerte de Fortuny- con rumbo a Valencia donde fijó su residencia con su familia en la calle Corona haciéndose muy amigo del pintor Sorolla.

El diario «El Constitucional» de Alicante. El 22 de julio, publica un artículo a dos columnas titulado «Nuestra provincia en Filadelfia» : «Desde el momento en que vimos anunciada la exposición universal que debía tener lugar en la capital de la Pensilvania, comprendimos que España era una de las naciones más interesadas en acudir a este gigantesco certamen en que todos los países del mundo iban a hacer gala de sus productos naturales y de sus adelantos industriales y artísticos. (…) Teníamos la seguridad de que la provincia de Alicante iba a jugar un brillante lugar en aquel palenque. (…) Hasta ahora, solo un jurado ha terminado sus tareas; el de Bellas Artes; y en este importantísimo ramo, es precisamente en el que España en general y nuestra provincia en particular, han conseguido un triunfo inmenso en Filadelfia. (…) Entre los premios adjudicados a la pintura de género, ha obtenido uno nuestro querido amigo el Sr. Agrasot. (…) De esos seis premios que ha obtenido España, dos han caído en pintores hijos de esta provincia, es decir, en D. Antonio Gisbert, natural del Alcoy, y en D. Joaquín Agrasot, que lo es de Orihuela».

 El historiador  y experto en arte Bernardino de Pantorba -1896-1990-  lo definió así: “ La obra de Agrasot, la más moderna de tendencia, es una simpática escena de campo… pintada de modo robusto, dentro de la trayectoria clásica”.

Joaquín Agrasót, además de la pintura de “género” tan extendida  a lo largo del la segunda mitad del siglo XIX, creo cuadros de transición histórica recibiendo algunos premios como la medalla que obtuvo en 1887 por la obra “Entrada de Carlos V en el Monasterio de Yuste”.

El profesor de Historia del  Arte Rafael Doménech Gallisá, en una monografía suya habla de Joaquín diciendo: “Su pintura es un arte sencillo y anecdótico,  sin finalidad ninguna de la vida valenciana, pero poetizada con el recuerdo del pasado y embellecida con los esplendores de sus trajas, la hermosura de la huerta -que en el trasfondo  Agrasot, creemos, evocaba la de su tierra nativa: Orihuela- y la esplendidez de su cielo”.

 

Doménech definió la personalidad de Agrasot del siguiente modo:  “Pocos tipos he conocido tan castizamente españoles como este pintor valenciano. Alto, seco, con su bigote y su sombrero de alas anchas y su capa… Y poco hombres he conocido también de una bondad de corazón tan grande y de un carácter tan firme y entero. De él se puede decir con mucha exactitud que es un carácter forjado de una sola pieza, de un niño grande… ha sido siempre un carácter propenso a ver el lado feliz y tranquilo de la vida y a tomar los contratiempos como desgracias pasajeras”.

 

Joaquín Agrasót, fue profesor y Académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de Sn Fernando, fundó y llegó a Presidente del Círculo de Bellas Artes, participó en el Ateneo y en la sociedad Lo Rat Penat en Valencia, ciudad ésta donde transcurrió casi toda su vida y donde falleció un 8 de enero de 1919. Hasta el último aliento, mantuvo entre sus dedos un pincel. Solo una pulmonía, que al final lo llevó junto a Caronte, lo apartó de sus lienzos.

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Joaquín fue el artífice de la renovación en la pintura realista valenciana y un evocador de su tierra. Pintor naturalista por excelencia. Desde estas letras revindicamos la grandeza de este pintor oriolano

Fuentes:

Catálogo Agrasot. Joaquin Agrasot, pintor oriolano. Centenario de su fallecimiento 1919-2019-Palacio Sorzano de Tejada-ORIHUELA- 25 de enero 2019.

 

Aguilera Cerni, Vicente, and José Garneria , Seis Maestros de Nuestra Pintura, Joaquín Agrasot, José Benlliure, Benjamín Palencia, Ignacio Pinazo, Juan Bautista Porcar, Joaquín Sorolla (Valencia: Vicent García Editores, 1981).

 

Duplatre-Debes, Brigitte, ‘El Exilio Artístico de Los Pintores Españoles e Hispanoamericanos En El Paris Finisecular’, Actas XVI Congreso de La Asociación Internacional de Hispanistas, 2007.

 

Miquel i Badía, Francesc, Fortuny. Su Vida y Obras. Estudio Bigráfico-Crítico (Barcelona: Centro editorial Artístico de Torres i Seguí, 1887)

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