LAVARSE LAS MANOS…COMO PONCIO PILATOS

Nos lavamos las manos como hizo en su momento Poncio Pilatos bajo el lema, “Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis”. Lavado de manos y de conciencia ante los problemas reales, pero no hay jabón que arranque nuestra ignorancia, nuestra pasividad e inutilidad. El falso altruismo que mendiga  el agua para que se laven las manos aquellos que no la tienen ni para beber, aquellos inocentes que nunca las tuvieron las tuvieron sucias. No hay gel alcohol suficiente que arrastre la roña de nuestra hipocresía. No fallecen por una sanidad recortada, mueren por una sanidad saqueada, porque los derechos humanos no existen si no tienes para pagarlos. El límite del capitalismo, siempre ha sido la pobreza, aunque a veces se ha servido de ella para rentabilizarla. No hace mucho, una ONG conocida y seria, dejó de serlo cuando usó la recaudación de miles de niños pobres para premiar con casi cien mil euros, a una niña rica, una tal Greta Thunberg, el chiste vino después, cuando un famoso canal de noticias llamado CNN, la fichó como invitada estrella para hablar sobre el coronavirus, ignorando a tantos expertos mundiales. Hacen que uno se pregunte, si lo que realmente buscan en llamar la atención sobre el tema, o más bien la distracción fácil para ocultar información.  Entramos en la era donde la verdad es fake, y lo fake es lo único que hay.

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Esperábamos con ansias que la primavera nos trajera holgura, flores, buen clima y desescalada, pero paseo entre hierba mustia, y no encuentro a las amapolas, ni las mariposas, tampoco se cumplirán los sueños sin dientes de león para soplar, porque la pandemia no solo no se ha disipado en primavera, sino que ha disipado la primavera. No hay insectos suficientes para el remplazo de la vegetación, suerte que el viento sigue ahí, para colaborar en esa polinización. El día dura más, para endurecer más el día. El sol apenas ha dado la cara, palideciendo aún más los jóvenes rostros tras las ventanas. Dicen que tal vez sea una venganza de la naturaleza, nosotros somos producto de esa naturaleza, ella no requiere de vendetta ni si quiera de nosotros, ¿y de un  respiro? Somos siete millones y medio de humanos, o respira ella o respiramos nosotros. La estúpida apuesta por el crecimiento demográfico, ha sido el gran error humano, y estamos en manos de políticos necios y sabiondos de multinacionales. Y lo que es peor, si los ciudadanos tuvieran que elegir entre Trumb y Sócrates, seguro que votaban al primero. El planeta entero está en estado catatónico, y lo último que recuerda es que los chinos comieron siempre, como chinos, no dejan pensar más, ni conspirar tan si quiera, o nos juzgarán por ello. ¿Por qué ahora su menú tendría tanta importancia? ¿Por qué sus fábricas no paran? ¿Es todo un plan maléfico por el timón del nuevo Orden Mundial?  Siempre fue un orden viejo: El dinero. La religión y la Constitución miran de incorporar otro mandamiento: Obedecerás siempre al Estado. Cuando se comenzaba a prohibir en Europa llevar la cara medio cubierta, ahora las mismas leyes, condenarán por llevarlas destapadas, en base a que un estornudo podría resultar más letal que un ejército. El empeño de tantos por desprestigiar y hundir a Europa, todos tienen remedios para nuestros males, mientras piden nuestra cabeza, tal vez por ser el único continente que ha sabido mantenerse a flote a pesar de lidiar con las mismas eventualidades que el resto. China quiere imponerse, pero si lo va a hacer con un PIB similar al de un país en vías de desarrollo, si lo va a hacer no respetando los derechos humanos de sus ciudadanos, de su desprendimiento del “yo”, su obediencia extrema, pues no son ningún ejemplo hegemónico a seguir como algunos pretenden.

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   El cambio social sea la siguiente preocupación, el campo de batalla tras la batalla contra la pandemia, cuando todas las instituciones y hogares hayan tocado fondo, cuando todos hayan perdido a un ser querido en el camino; cual Pericles, aprovecharán el desconsuelo, para imponer nuevas formas de funcionamiento, bajo los pretextos de nuestra seguridad, recordándonos a diario y sutilmente las palabras: Miedo, contagio, muertos, unión, egoísmo, asintomáticos, protección…Y que todo el asalto a nuestra intimidad se hace por el bienestar común. La biopolítica digital tendrá las riendas del sistema, convenciéndonos que fuimos nosotros quienes lo pedíamos a gritos. Y esa misma infancia a la que había que mantener fuera del alcance de los medicamentos, y las nuevas tecnologías; serán vacunadas con patentes multimillonarias y educadas a través de redes virtuales y antenas G5. Costará acostumbrarse a esa sensación de, cada bocanada de aire parezca un suicidio, y cada exhalación un atentado contra la humanidad. Y nos daremos por sanos y nos fingiremos libres, cuando las plagas acaben  arrinconadas donde siempre, en medio de aquellos que se debaten entre comer lo incomestible o morir. FGG

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