AUTORRETRATO DE UN OCTOGENARIO

 

Aquí estoy                                                                                 

en mis ochenta,

alerta como un guapo* apoyado

en el farol de su vereda;

arrollada en el brazo,

llevo la manta de mi vida

que también es grela**

como la suerte,

como la Musa,

como la muerte.

Desde la atalaya

de la octava década

me pinto a mí mismo,

con pinceladas serenas

que son palabras;

no me veo viejo ni joven,

ni enteramente satisfecho

ni desilusionado,

no temo morir

pero sí, al olvido.

He cometido

un par de pecados capitales

y varios otros

que no figuran en la lista,

no me arrepiento de todos;

lo mejor que he hecho,

además de casarme,

fueron mis hijos,

unos pocos versos,

algún cuento perdido.

El mejor regalo,

mis nietos.

*guapo: en  Argentina, malevo, matón.  **grela: en lunfardo (argot argentino) mujer, femenina.

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