LA CASA DEL CANTO AZTECA

“En todas las ciudades había junto a los templos, unas casas grandes, donde residían maestros que enseñaban a bailar y cantar. A las cuales casas llamaban  cuicacalli , que quiere decir “casa de canto”. Donde no había otro ejercicio sino enseñar a cantar y a bailar y a tañer a mozos y mozas, y era tan cierto el acudir ellos y ellas a estas escuelas y guardábanlo tan estrechamente que tenían el hacer falla como cosa de crimen lessae maiestatis, pues había penas señaladas para los que no acudían y, demás de haber pena, en algunas partes había dios del baile, a quien temían ofender si hacían falla”. (Códice Duran 1575)

Los jóvenes de los nobles eran educados en casa cuando eran pequeños, pero a cierta edad, que diversos autores asignan entre 7 y 15 años de edad, entraban a vivir en el calmecac. Desde el momento de su entrada, se hacía un ritual especial en el que se hería al niño para acostumbrarlo a soportar el dolor.

Desde pequeños se les levantaba en la madrugada para recibir baños de agua fría. Usaban ropa ligera para desarrollar el control de sus cuerpos contra el frío. Trabajaban duro durante el día, y pasaban en vela muchas noches en rituales de purificación. Si se quedaban dormidos o cometían una falta, se les castigaba de forma dura. Todo esto servía para forjar un carácter fuerte y resistente, digno de un noble, y para probar a los que no pudieran desempeñarse en su vida de adultos.

En estas casas a los chicos se les enseñaba a hablar bien y a aquel que no lo hacía correctamente le pinchaban con espinas de maguey. (…) les enseñaban todos los versos de canto, la astrología indiana, las interpretaciones de los sueños y la cuenta de los años (1)

Les enseñaban hablar con elocuencia, a la educación haciendo incapié en el respeto hacia los mayores. Se les instruía además en los cánticos que llaman dívínos que conservaban escritos en papel con letras jerogríficas (2)

Los jóvenes dejaban el cuicacalli, sobre los veinte años cuando entraban en la edad para casarse o para ir a la guerra. Aquellos que se decidían por el celibato se hacían sacerdotes. El quedarse soltero, estaba muy mal visto en la sociedad azteca. (3)

A los que fracasaban, se les marcaba y rechazaba socialmente.

Miguel Ángel Asturias nos dice: ”Se reunían los poetas en la Casa del Canto a componer poesía que se cantaba y poemas para acompañar danzas, entre los artistas de la pintura, los plateros de oro, los lapidarios talladores de cristal de roca, esmeraldas, piedras de mil colores, llamadas de pájaro mosca, los músicos, los escultores que se escondían para tallar imágenes de sus dioses, los que fabricaban las armas de caza y de guerra, los festivos enanos, los cómicos, todos llamados artistas de palacio, sin faltar el que tenía lana, pluma y seda, el que curtía y trabajaba las pieles de los jaguares, el que mejoraba las rosas de los jardines, el que seguía al pie de los astros el calendario, el del tesoro con sus bolsas de cacao minúsculo, prieto y perfumado, mientras afuera aleteaban las voces de los mercaderes, tratantes, vendedores de mantas, maíz, frijol, semillas, pepitas, miel, pulque, algodón vegetal, cal, frutas, pescado, carne, leña, ollas, cestos, huevos, gallinas, navajas, hierbas, incienso de tierra, esteras, hule, escobas, engrudo, resinas y buhoneros que iban y venían entre los panaderos, los tintoreros, los jicareros, hortelanos, sastres, albañiles, carpinteros, pintores, canteros, cantores, herreros, lapidarios y el tumulto de los compradores…”

Entre las festividades religiosas que el pueblo azteca festejaba, en cinco de ellas el dios de la lluvia Tlaloc  “el que hace que las cosas broten”  y su esposa Chalchiuhticue, que simbolizaba el agua en movimiento, los rios y torrentes, eran los protagonistas de sus cantos e historias. Cuando estas fiestas se celebraban, los sacerdotes se zambullían en los lagos imitando el croar de las ranas con la ansiedad de atraer las lluvias. Si no lo conseguían eran los sacrificios infantiles los que entraban en juego, los niños los hacían llorar antes de ser sacrificados como “concepto de pago” para atraer a los dioses de la lluvia con su llanto. Fray Bernardino de Sahagún, durante el siglo XVI estuvo compilando diversos cantos aztecas en la lengua náhuatl  de labios de doce ancianos indígenas. Sus autores fueron los poetas aztecas y mayas que se reunían en la Casa del Canto para crear impresionantes composiciones en loor a los dioses que los protegía. Gracias al padre Bernardino, hoy en día podemos leer algunos y cantarlos. Esta estrofa  proviene del canto del dios de la lluvia:

. “Ahuia annoteqivua navalpilli

aquitlanella motonacayouh

 ticyachiuhquitla catlachtoquetl, çan

mitziyapinavia”.

Oh, mi jefe, el príncipe de magia,

en verdad son tus alimentos, tú los

creas cuando algo (brota) primero,

(y aún) ellos sólo te ofenden (ellos

no muestran gratitud hacia ti, no te

brindan ofrendas).

También hay cantos en honor a la diosa Chalchiuhtlicue:

Señora de la falda de jade,

Compañera de Tlaloc, el dios de la lluvia,

Por tu pintura facial,

Por tu collar verde,

Por tu casco de papel con penacho de quetzales,

Por tu camisa bordada con ondulaciones de agua,

Por las campanillas con titineo de torrente

Y ruido de agua que llevas en las piernas,

Por tus sandalias,

Por tu escudo con flor acuática,

Por el palo de sonajas en tumano,

Por tu nombre con sentido de agua,

Por tu nombre con sentido de agua,

Agua, agua, agua,

Con sonido de agua,

Chalchiuhtlicue, te reconocemos.

Entre un mundo donde el hombre era que prevalecía en todas las artes, existieron algunas mujeres destacadas en el mundo de la poesía y entre ellas… Macuilxochitzin, hija de Tlacaélel, poderoso consejero militar de los reyes aztecas. Se sabe que nació en Texcoco hacía 1435 y que vivió los días de máximo esplendor del imperio. Una estrofa de su autoría dice:

¡En verdad me matarán!»

Trajo entonces un grueso madero

y la piel de un venado.

con esto hizo reverencia a Axayácatl.

Estaba lleno de miedo el otomí

 Pero entonces sus mujeres

por él hicieron súplica a Axayácat”.

Para librar a sus hijos de esos vicios y calamidades, haz que desde niños se den a la virtud y trabajos.  Nezahualcóyotl

La educación estaba organizada para dar cumplimiento a los máximos objetivos del Estado, que eran la guerra y la religión, de este modo la poesía entonaba cantos a la guerra con una obsesión hacia la muerte florida.

Un gran poeta  nacido en 1402 y muerto en 1472 fue el “Rey Poeta”, Nezahualcóyotl escribió numerosos poemas que se dice se conservaban en la Antigua Biblioteca de Texcoco, entre ellos el más conocido es el siguiente:

Amo el canto del cenzontle,

pájaro de las cuatrocientas voces.

Amo el color del jade,

y el enervante perfume de las flores,

pero lo que más amo es a mi hermano,

el hombre

La poesía precolombina es una cultura nacida mucho antes de la llegada de los españoles, de extraordinaria belleza, fue recogida y escrita por algunos frailes españoles de labios de los indígenas. En la Biblioteca Laurenziana de Florencia, en la Biblioteca Real de la Academia de la Historia de Madrid y en la Biblioteca Nacional de México, existen incunables de la poesía precolombina, Cantos en la Casa del Canto, Camtares mexicanos, etc…

 

 

 

  • (1)Sahagún: Historia. Libro lll, cap. VIII, p, 2,14
  • (2)Francisco Hernández: Antigüedades de la Nueva España. Historia. Madrid, 1986, libro I, cap. V, pág. 59
  • (3)Motolonía. Historia, 2ª parte, cap. 4, pág.136
REF: HISTORIA  DE LA EDUCACIÓN EN AMÉRICA Coordinado por Manuel Casado Albornies, Pedro Manuel Alonso Marañón.

One Reply to “LA CASA DEL CANTO AZTECA”

  1. Felicidades Don Luis. Una linda loa a la “In Xóchitl, in Cuicatl”. Si Xochipilli lo pudiera leer, de seguro que quedaría contento. También su hermana Xochiquétzal. Y que decir del poeta del náhuatl Nezahualcóyotl. Francamente interesante- Enhorabuena.

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