SOBRE EL QUIJOTE, EL TOBOSO, CERVANTES Y DULCINEA

En mi poder obran unos MIL QUINIENTOS artículos periodísticos referidos al tema de “El Quijote”, El Toboso, Cervantes, Dulcinea, publicados todos ellos en la década de los años 1920-1930.

Leídos todos ellos, nos llevan forzosamente a pensar y deducir que ciertas cosas han de ser verdaderas por el consenso universal que las apoya, ya que no hablo exclusivamente de artículos editados por cervantistas españoles, sino por cervantistas de muchas naciones, por tanto, universales.

Resumiendo, todos ellos, o al menos la mayoría, desde El Toboso y como estudioso toboseño que me considero, aunque sea de adopción, me atrevo a afirmar, aunque hasta ahora hayamos dejado transcurrir con modestia, la opinión de muchos interesados por que lo fueran sus pueblos, que de existir UN LUGAR DE LA MANCHA DE CUYO NOMBRE NO QUIERO ACORDARME… este, indudablemente es nuestro pueblo.

Hasta la fecha, al menos que yo sepa, siguiendo la máxima aquella de que a veces el árbol no nos deja ver el bosque, a nadie se la ocurrido pensar que el mejor modo de ocultar lo evidente, al decir: de cuyo nombre no quiero acordarme…harto de haberlo mencionado nada menos que 189 veces.

Otra historia puede ser, y es, la de los personajes que, bien en Argamasilla, bien en Esquivias, presumen de haber tenido los más parecidos con los característicos personajes del Quijote.

A nosotros nos debe ocupar El Toboso y Dulcinea en exclusiva.

No vamos a resumir todo le difundo al respecto en artículos periodísticos referentes al tema; solamente haremos una demostración muy simple en cuyos datos están de acuerdo casi todos los escritores y autores que, en referencia al tema, en España, o en el extranjero, han sido. Lo cual nos conduce a un consenso Universal, en el que apoyamos nuestras afirmaciones que, por ser hartamente conocidas y contundentes no creemos necesario especificar sus autores, y repetirlas en un trabajo que resultaría interminable.

El Quijote lo escribió Miguel de Cervantes.

¿Dónde?

¿De dónde salieron sus personajes?

La Semana Grafica dice en 1921 “se piden para El Toboso, los títulos de NOBLE Y CABALLEROSA VILLA”, aparte de pedir que sea declarada Monumento Nacional la casa de Dulcinea.

En Alcázar de San Juan, años ha, oí a un conferenciante afirmar, sin ningún rubor que D. Quijote y Sancho eran naturales de Corral de Almaguer.

En enero de 1926 requiere Vázquez de Mella al Alcalde los documentos que poseía sobre El Toboso; le recibe la Infanta Isabel que dice “Hay que trabajar por El Toboso, hay que hacer de él la Meca del turismo.

Si El Quijote se escribió en la Cueva de Medrano, en donde había sido preso por haber dirigido una frase atrevida a una dama a la que algunos denominan la hermana del cacique del pueblo…o bien por causa de la intervención del tío de su mujer, la gloria del famoso libro se la han de repartir necesariamente Argamasilla de Alba y El Toboso.

Después de mucho leer y releer hemos de llegar a conclusiones que, si no son definitivas, están tan cerca de la realidad que son inapelables por otros argumentos.

Al incidir en lo que anteriormente hemos afirmado y, leyendo a Azorín nos llama poderosamente la atención que, en su visita a El Toboso, le hablan muy familiarmente de Miguel, tan familiarmente que le achacan ser nieto de un Cervantes, médico de El Toboso, a donde supuestamente venía a pasar los veranos.

Sin duda El Toboso había perdido su memoria histórica al respecto, ya que es fácilmente comprobable que los Cervantes toboseños procedían de Madridejos y eran gente noble, que hubieran perdido su nobleza si hubieran ejercido un oficio servil, como el de médico. He estudiado el árbol genealógico de estos Cervantes, que en el fondo es el de los comienzos de los Cervantes manchegos, y todos emanan de Madridejos, en donde supuestamente, Alfonso VI les concedió terrenos y cual mancha de aceite se fueron extendiendo por la Mancha, llegando a ser muy numerosos en Urda y otras poblaciones aledañas.

Pero casualmente refiriéndonos a esa memoria histórica de que hablamos, providencialmente la hemos recuperado, y digo que providencialmente porque ha surgido en un libro escrito por Mellado en 1846 y titulado” Recuerdos de un Viaje por España” que, en su recorrido por la geografía patria, llegando Argamasilla primero y, al Toboso después, escribe lo siguiente:

“Cuando Cervantes trató su casamiento con doña Catalina Palacios y Salazar, se opuso tenazmente un primo de esta señora -que era natural de Argamasilla-, hidalgo, (que en una relación oficial de Argamasilla se dice que allí existía el dicho hidalgo de apellido Quesada, diciéndose del mismo, que sirvió de modelo para El Quijote) ridículo y presumido, por no parecerle el Manco de Lepanto bastante noble para enlazarse con su familia, rompió desde luego con doña Catalina toda clase de relaciones. Al tal hidalgo, que era extremadamente flaco, y tan consumido que solo sobresalían de su rostro los juanetes y las quijadas, le pusieron sus convecinos por mote Quijada…Habían pasado muchos años desde la boda de Cervantes, cuando vino a Argamasilla a la cobranza de atrasos de diezmos que, los vecinos adeudaban al Gran Priorato de San Juan, y su pariente por afinidad, bajo el pretexto de faltar algún requisito en los documentos que acreditaban la comisión, hizo que el alcalde que a la sazón era un tal Medrano, prendiese a Cervantes en una bodega de su casa, pues no había cárcel en el lugar. Entonces el insigne escritor para distraer el ocio de su prisión dio principio a su fábula inmortal, en la que se vengaba de su extravagante pariente tomándolo por blanco de sus burlas.”

En cuanto a nuestro pueblo se refiere: “Otra tradición existe en El Toboso que puede enlazarse con la que acabamos de referir, y que dio sin duda origen al personaje de Dulcinea. Había en aquel lugar un labrador rico, llamado Lorenzo, que tenía una hija muy coqueta a la que galanteaban varios mozos. Una tarde al ponerse el sol, llegó a su casa el viejo soldado, que pidió alojamiento por caridad, y Lorenzo no solo le franqueó la entrada, sino que le convidó a cenar. Sentaronse en derredor del hogar, y el recién venido entretuvo muy agradablemente a su huésped hasta la hora de recogerse, refiriéndole sus viajes, batallas y aventuras. Poco tiempo había pasado cuando llamaron con fuertes golpes a la puerta unos cuántos borrachos, que venían en busca del viejo Sacamantas o Vejiguero, nombre que daban en La Mancha a los recaudadores, para darle un baño en las charcas que hay en las Tenajerías, añadiendo que venía huyendo de Argamasilla donde había trabado camorra con los vecinos. Lorenzo les dijo que su alojado se había marchado ya, y cerró prudentemente la puerta; pero su hija, llamando a los mozos, les mostró una ventana por donde podían entrar hasta el pajar donde Cervantes roncaba tranquilo. Asienronse de él aquellos beodos, y sin respeto a sus canas, le ciñeron una soga a la cintura, y le sacaron en dirección a Tenajerías, con grandes carcajadas de la liviana moza. Finalmente, a las voces de Lorenzo y Cervantes, acudieron los cuadrilleros de la Santa Hermandad, y le quitaron de manos de aquellos furiosos, pero lo llevaron preso y maniatado a Argamasilla de Alba.

 Luego las dos historias citadas vienen a confluir, aunque de distinta forma, de cómo Cervantes fue hecho preso, por causas distintas.

Sigue aclarando el citado autor que la casa de Lorenzo y Dulcinea se arruinó hace pocos años. Otros dicen que Cervantes dirigió ciertas puyas a una aldeana del Toboso y que los padres de esta lo encarcelaron; pero parece más verosímil lo primero.”

Repetimos aquí una descripción del Toboso, que nos parece importante por su originalidad, dice así: “La Villa de este nombre dista quince leguas de Toledo, a cuya provincia pertenece, y está situada en un plano inclinado sobre riscos. Tiene cuatrocientas casas, una parroquia, dos conventos de monjas, uno que fue de frailes y tres ermitas. Mandó fundarla el Gran Maestre de Santiago de Pelayo Pérez de Correa, con objeto de asegurar el camino de Toledo a Murcia; y por haber en aquél termino muchas tobas o cardos, tomo el nombre y las armas, que consisten en una mata de tobas y un oso con el lema: Por sitio deleitoso el Maestre fundó esta Villa de El Toboso. 

Se nos sigue informando de que de muy antiguo tuvieron los tobosinos mucha oposición a los ejecutores de impuestos, haciéndoles burlas muy pesadas, como encerrarles desnudos en las grandes tinajas que allí se fabricaban; emborracharlos y ponerlos en un ataúd entre cuatro cirios durante la embriaguez, etc. pero la más usada era “revolcarlos en el cieno de los pantanos” atándoles con una larga soga, de cuyos extremos tiraban y aflojaban.”

Pero, ¿realmente exisitió Dulcinea?

“En doce años que ha que la quiero más que a la lumbre destos ojos que ha de comer la tierra, no la he visto más que cuatro veces; y aún podrá ser que destas cuatro veces no hubiese ella echado de ver la una que la miraba”.

Hablar de la etérea Dulcinea para convertirla en ser real no deja de tener sus complicaciones, pero si ateniéndonos a la lógica pensamos que de la abundancia del corazón habla la lengua, nos parece tener mucha lógica pensar que los escritores, muchas veces, la mayoría, fijan a sus supuestos personajes identificándolos con otros reales, que generalmente nada tienen que ver con las aventuras que se les atribuyan en la obra. Ello nos lleva a deducir que, muy bien pudo la tal Dulcinea, ser un personaje de carne y hueso.

Repetimos sobre las 189 veces que, en el libro, Cervantes, menciona El Toboso, casi todas relacionándole con Dulcinea, nos puede hacer pensar en una obsesión casi enfermiza del autor y, como consecuencia, a no dudar de su existencia.

Comenzaremos afirmando que e1 propio don Quijote, al principio de la novela, expresa claramente las posibles dudas del origen del nombre con el epíteto de “mi dulce señora”.

  1. Blanco Belmonte, hace la siguiente descripción:

Dos retratos se conservan de Aldonza, bien que ninguno de ellos se ajuste a la verdad del original.

Un bellaco y avispado destripaterrones, que ganó la inmortalidad en improvisadas andanzas escuderiles, la pintó como moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, de mucho rejo, tonante voz, nada melindrosa, capaz de tirar una barra tan bien como el más forzudo zagal, aventajada de estatura, y diligente y hacendosa.

El hidalgo Don Alonso Quijano, viéndola a través de su amor ideal, la describió como de hermosura sobrehumana, en la que se hacían verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas. Y así en Aldonza Lorenzo, sus cabellos eran oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve…

Aldonza no era ni como la trazó el escudero ni como la soñó el hidalgo.

Era una mocita garbosa y de buen talle, que vestía como las lugareñas de su clase y de su villa; con zagalejo corto, justillo apretado, blancas medias, recios zapatos y holgado mandil para el trajín diario, y de paño fino, con pañoleta de encaje y mantilla de terciopelo, en los días festeros. Carillena, pelinegra, boca de risa; en Aldonza había un atractivo: el de la dulzura inefable de los ojos, pardos, humildes, henchidos de melancolía. Aquellos ojos parecían vivir en perpetua espera de algo que tardaba en llegar, tal vez no llegase nunca, pero que era fielmente esperado.

Acaso por cumplirse con respecto a ella el refrán de que “los de a pie no llegan y los de a caballo se pasan,” la mocita permanecía soltera y muy en camino de quedarse definitivamente para vestir vírgenes. Los piropos de los patanes no le daban frío.

Hecha estas detalladas y controvertidas descripciones de la moza, hemos de decir que no hemos encontrado en los libros parroquiales ningún referente nominal en la época, ni siquiera parecido, y si afirmar por satisfacer la curiosidad del lector, que a través de la historia de El Toboso solamente hemos encontrado una Dulcinea que, con tal nombre pasea por nuestra tierra en la actualidad.

Dicho esto, pasamos a ver lo que grandes eruditos han opinado sobre el asunto:

El maestro de los comentaristas de la obra cumbre escrita en lengua castellana, el erudito Rodríguez Marín, en una de sus notas marginales a la edición por él comentada, se inclina hacia la realidad de la existencia de dicha dama, aportando nombres que pudieran conducir a su demostración.

Señala el director de la Biblioteca Nacional, a un doctor Zarco como próximo deudo de Dulcinea, y el alcalde de El Toboso en 1925, ahondando su incansable buceo en arcones y alacenas, encuentra un árbol genealógico, con una señora soltera, doña Ana Martínez Zarco, hermana del doctor D. Esteban Martínez Zarco y Villaseñor, que fal1eció el año1600, y en sus tiempos de juventud estudió, y hasta se asegura fue rector, en la universidad de Bolonia.

Y hemos encontrado, respecto a dicho hermano un curiosísimo documento sobre el personaje que por su interés me parece oportuno dar a conocer y que dice así:

Un expediente de constitución de mayorazgo está encabezado por el testamento que el 26 de febrero del año 1599 otorgó ante el notario Miguel de la Parra, en el propio Toboso, el Dr. Esteban Martínez Zarco de Morales, en el que, naturalmente va enumerando los fines que deja para que constituyan el vínculo, y entre otros quedan los que a nosotros nos interesan, figuran los siguientes:

Armas:

43 Item, digo que yo tengo tres espadas muy buenas, y en especial la Valenciana de maese Francisco, que fue discípulo del Moro de Zaragoza, y otra espada de las antiguas de Vil, y otra del perrillo, que es corta para de a caballo, y un alfanje Turquesco que me presentó el Duque de Nájera, siendo él VI Rey en Valencia, y yo corregidor en las villas Requena y Utiel, y asimismo tengo una escopeta gravada de una vara de medir en el largo, qué muy rica, y de mucho valor, y muy hermosa, porque el dicho Duque me la hizo hacer en Valencia. Quiero y es mi voluntad que todas las dichas armas y piecas de suso nombradas se conserven con los demás bienes vinculados y con los mismas condiciones y prohiviciones que abajo se dirán, y que no se pueda usar de ellas sino es en Guerra, el servicio de S.M., y Leyes de  España, o en fiestas públicas donde no hayan de recibir daño ni perjuicio.

Documentación hay exhaustiva sobre el personaje y abundando en la leyenda, se atribuye a los estudiantes boloñeses el origen del gentílico BOLO, que identifica a los toledanos, explicando que cuando venían de vacaciones a Toledo, se decía acortando la palabra, ahí vienen los BOLOS.

Los padres de nuestra ilustre doña Ana (la probable Dulcinea), de D. Esteban, y de un D. Bartolomé, fueron D. Pedro Martínez Zarco y doña Carolina López, ramas del tronco con arranque familiar en el matrimonio de D. Antonio Martín y doña Catalina Panduro, apellido del que también nos habla Rodríguez Marín en sus atisbos.

En documentos legalizados se encuentra la ejecutoria de nobleza del doctor Martínez Zarco, cuyas armas titulares aún se ostentan deterioradas por los estragos del tiempo en el frontis de la casona de El Toboso, que hoy se señala como el palacio de Dulcinea.

Allí, esculpidos en piedra berroqueña, se admiran los escudos de la familia de la dama del enamorado caballero, formados por los cuarteles de la casa Martínez Morales y Villaseñor y los del colegio de los españoles en la ciudad de Bolonia, fundado por el cardenal Gil de Albornoz.

Las armas del Colegio las forman una banda inclinada que va de la parte superior derecha a la inferior izquierda; y la de los Martínez, un águila en el cuartel superior derecho, un lucero y un moral en el superior izquierdo, y en los dos cuarteles inferiores, tres bandas sobre las que campean una luna creciente y siete estrellas.

Por todo ello, Dulcinea significa el amor mismo, que tiene a veces estirpe divina y progenie casi vulgar, que culmina en las cimas del ensueño y se arrastra por y sobre la arcilla de los humanos. La superioridad de esta heroína literaria sobre todas las demás creadas por los mayores escritores, estriba precisamente en su carácter tan poco unilateral, dotado por el contrario de esa compleja oposición o paradoja latente que impera no sólo en el amor, sino en el conjunto de la vida misma.

Registrados los archivos parroquiales resulta, que el tal Flaminio no tuvo hermanas, pero sí hijas, y que el doctor don Esteban Zarco de Morales, padre de Flaminio, tuvo varias hermanas, y de posición, entre las que se cuentan, la que vulgarmente llamaban la Zarca, casada, y Ana, que murió soltera.

Según Clemencín, Dulcinea no fue otra que la referida doña Ana Martínez Zarco de Morales y Villaseñor, cuyos parientes y criados prepararon a Cervantes en el célebre callejón de Mejía, el remojón, desafío o apaleamiento, por lo que la habría ridiculizado en el “Quijote”.

Otros dicen, sin embargo, que el lance se produjo por celos, ya que nuestro gran escritor rondaba incesantemente a doña Ana, de quien se había perdidamente enamorado, mientras que don Rodrigo Pacheco, también la pretendía.

Don Ramón Antequera en su libro titulado “Juicio Análitico del Quijote”, en 1863, escribe:

“Para el carácter ridículo y extravagante, para disfrazar a quien aludía, la presenta Cervantes como Aldonza Lorenzo, pero yo creo, y el señor Turbio lo ha dicho antes, que el nombre de Dulcinea es un nombre compuesto por anagrama, Y para mi es formado por las palabras latinas Dulcis Ane, que pronunciadas Dulce, Dulcis Ana, Ane, y tomando la palabras Dulce y Ane, tenemos Dulceane. Y variando aún más. Es decir, anteponiendo Dulci y descomponiendo el Ane y colocando la a, en lugar de la e, tenemos Nea, que unido al Dulci, da formado el nombre de Dulcinea: Esto así visto, nos hace creer que la tradición es exacta, y Ana Zarco de Morales es en quien personificó Cervantes a Dulcinea.

Sigue diciendo Antequera: Conocedor Cervantes que tal vez se apelaría a la lengua latina para buscar el nombre de Dulcinea, no hay duda de que quiere quede la palabra justa Neostrofus, que en castellano significa torcido, tuerto, encontrásemos medio para resolver el problema, al menos yo de las tres letras primeras, llevándolas al género femenino, torciendo o alterando su sentido, compuse la palabra Nea, que fue con lo que descubrí e1 incógnito y resolví el anagrama.”

A tenor de la información de los anagramas del siglo XVI, si el nombre de Dulcinea lo fuese, en todo caso no significaría, sino que la heroína se llamaba Doña Dulcinea y de ningún modo Ana.

Ángel Dotor afirma: En la antigua villa de la Mancha, que ostentaba y ostenta el nombre “músico y peregrino y significativo” de El Toboso, nombre que, según el maestro Clemencín, le venía de las muchas tobas o piedras ligeras y como esponjosas que se encuentran en su territorio, tuvo cuna y hogar una moza labradora de muy buen parecer. Eranse sus padres Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales; la hija llamábase Aldonza como la madre, y la gente para distinguirla de otras homónimas, decía de ella: Aldonza la de Lorenzo, y luego abreviando Aldonza Lorenzo.

Y así fue generalmente conocida, y así, a pesar del recato y encerramiento con que la criaron, la admiró y la quiso de amor el más famoso caballero que vieron los pasados siglos y verán los venideros.

No abundamos más por parecernos que carece de importancia seguir buscando teorías, y expuestas las más comunes al asunto, pasamos a concretar que como queda claro son dos las aspirantes a personificar con realidad al personaje, una la noble Dª Ana Zarco de familia noble descendiente de reyes y la otra Aldonza Lorenzo, una moza del pueblo a la que se atribuyen las realidades físicas propias de las mozas de la época. Así cada uno puede escoger a su gusto una u otra, e identificar a Dulcinea con la que más le plazca a cada cual y en cada momento.

Es curioso que de alguna forma este asunto puede entrañar cierta rivalidad entre los “admiradores” del personaje ya que mientras unos se inclinan por la señora otros lo hacen descaradamente por la aldeana.

Terminemos diciendo que como sobre gustos no hay nada escrito, hasta aquí supo el genial escritor dejar dudas y controversias para disfrute de los posibles lectores de su obra, que en honor a la verdad hemos de afirmar con rotundidad que son muchos más los que dicen haberla leído que los que realmente lo han hecho.

 

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