LOOR A DON MIGUEL DE CERVANTES

Un recuerdo para homenajear a un gran hombre que fue inventor de la literatura moderna, del cambió de la historia de los libros (muy a pesar de las leyendas negras sobre España). La envidia hacia este gran personaje, llegó siempre tan alto que hasta los hijos de la Pérfida Albión consiguieron hacer coincidir la fecha del fallecimiento de su escritor favorito, ese al que llaman Shekaspeare,  con la de nuestro Miguel de Cervantes Saavedra para quitar protagonismo a nuestro escritor; de esto hace cuatrocientos y algún año más. (*)

En una calle de la capital de las Españas, y cerca de los mentideros que nuestro hombre frecuentaba, quedó su cuerpo yerto pero no su alma que está tras cada letra, tras cada palabra de nuestra amada lengua. Cervantes,  jamás dejó de escribir y esa es la gran herencia que nos legó a todos nosotros. Murió el hombre que habría de ser, con el andar de los siglos, padre, artífice y maestro mágico de esta genial creación artística que es el Idioma Castellano o Español hablado por más de 580 millones de personas del mundo Hispano (a pesar de que muchos “hideputa” lo quieren destruir). Cervantes, a quien el mundo civilizado rinde año tras año obligado tributo, se le tiene rendida admiración y reverencia. Fue hijo de un sacamuelas mal llamado médico, nacido, seguramente, un 29 de septiembre del año del Señor 1547 (Día de San Miguel).  Leyó a Séneca, Ovidio, Cicerón, Virgilio, Cátulo, Horacio, Luiggi Tasilo y Serafino Aquilano entre otros, amigo y enemigo de Lope, alumno del humanista López de Hoyos, viajero por la Italia del Renacimiento, soldado de la Armada en las naos cristianas, participo en la batalla de Lepanto (donde quedó su brazo manco)  y en unas cuantas batallas más, cautivo durante varios años en Argel, caminante y recaudador por esas tierras polvorientas de la vieja Andalucía, y luego, más tarde, peregrino en la patria de su nacimiento hasta dejar su aliento en ellas. Sin sepulcro nominado en el, patio de un olvidado, convento de las Trinitarias en Madrid; “a modo de símbolo de un pueblo que por escasez de tierra vive en los espacios infinitos, o en los siete palmos de una tumba”

Cervantes murió pobre y a su funeral asistió muy poca gente.  Antes de su óbito pagó dos misas por su eterno descanso y su mujer Catalina, alguna más tuvo que dar.  Francisco de Urbina, por entonces, regidor de Maddrid, mandó poner un epitafio que reza:

 

Caminante, el peregrino

Cervantes aquí se encierra;

su cuerpo cubre la tierra,

 no su nombre, que es divino….

 

Este epitafio tiene un ascendiente con el que el bachiller Sansón Carrasco compuso para la sepultura de Don Quijote:

 

Yace aquí el Hidalgo fuerte

 que a tanto extremo llegó

 de valiente, que se advierte

 que la muerte no triunfó

 de su vida con su muerte.

 

Cervantes es el creador del genial actor protagonista del “Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”;  escribidor de “La Galatea” de “Las Novelas Ejemplares”, de los “Entremeses” y de las “Tragedias” del “trato de Argel”, de “El Gallardo Español” el “Licenciado Vidriera” y “El Rufián dichoso”, de los pícaros “Rinconete y Cortadillo,” de “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”,  sin dejar atrás al poemario “Viaje al Parnaso”  o sus poemas como el de ” Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla” o el de “A la entrada del duque Medina en Cádiz”, que dan lustre y brillo refulgente a nuestro “Siglo de Oro”. Se hablará de todo ello en otros lugares de la tierra, y nosotros, debe de ser cumplida obligación, el que debemos de dedicar a recordar, exaltar y enaltecer al escritor que fijó para siempre la estructura, la gracia y el sortilegio misterioso del que es el idioma más bello del mundo (y repito de nuevo ·el idioma más bello del mundo”  a pesar de que los propios españoles, estamos intentando destruirlo); y que, además, en la obra magistral pergeñada por su mano única, perfiló a todo el género humano en las figuras sin paragón de Don Alonso de Quijano, el bueno y el justo; de Sancho Panza, el práctico, y de Dulcinea del Toboso, el ideal inconcreto, inmaterial e inaccesible del amor encarnado en una mujer que su amador no conocía personalmente y que sólo la presentía en su cabeza perturbada por sublimes locuras caballerescas.

Cervantes era un hombre de honor y orgulloso, que lo lleva siempre a tener esperanzas en los momentos más complicados de su vida y como buen maestro nos la deja ver para que sigamos sus pasos. En su novela “El Trato de Argel” podemos leer en voz de un pirata indignado con la indocilidad de sus cautivos:

¡No sé que raza es ésta destos perros

Cautivos españoles! ¡Quién se huye!

Español ¡Quien no cura de los hierros!

Español ¡Quién hurtado nos destruye!

Español ¡Quién comete otros mil hierros!

Español Que en su pecho el cielo influye

un ánimo indomable, acelerado,

al bien y al mal continuo aparejado.

Un virtual en ellos he notado

Que guardan su palabra sin reverses

La filosofía de la vida, las referencias continuas a lo trascendente, los dichos y refranes de entonces -que gracias a El Quijote han llegado a nuestros días, y permanecen en uso en el actual lenguaje coloquial-, son rasgos identificativos de lo hispano de ayer, de hoy, y de siempre. Y son también patrimonio de la humanidad, porque nuestra obra maestra ha saltado las barreras geográficas de los países de habla española, y las barreras de la literatura. Afortunadamente, la obra y su proyección están en todos los países y en todas las artes. No en vano ya el propio Cervantes pone en boca del Bachiller Sansón Carrasco estas proféticas palabras: “A mí se me trasluce, que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca”. Y así ha ocurrido, en efecto, para gloria de aquel autor inmortal, orgullo de nuestro país… y enriquecimiento de la literatura universal” (Diario La Lanza).

 

 

Es de rogar a todos un minuto de solemne y sonoro silencio, pues, sea este nuestro momento para homenajear desde donde estéis a este hombre que puso al idioma Español, sobre los siete mares y los seis continentes del mundo. ¡Loor y homenaje de Don Miguel de Cervantes Saavedra!, padre de Don Quijote de la Mancha, y artífice inmortal de una lengua, en la que se dicen las magníficas palabras: Dios, Madre, Patria, Amor y Libertad.

(*) el 23 de abril es la fecha considerada de fallecimiento de William Shakespeare. Pero decimos bien: ‘la misma fecha’, ‘no el mismo día’. Porque la enemiga Inglaterra, de aquellos tiempos, se regía por el calendario juliano (por su impulsor Julio César), al no haber adoptado aún la reforma del calendario gregoriano (del Papa Gregorio XIII), que ya regía sin embargo en España, así como en todos los países católicos.

El Shakespeare muere el 23 de abril, cierto, pero del calendario juliano, mientras que Cervantes muere el 22 (fue enterrado el 23) de abril del calendario gregoriano. Entre uno y otro, diez días de diferencia, que en realidad fueron once, porque desde que se decidió cambiar el calendario, hasta que se aplicó por parte de los súbditos de su “Graciosa Majestad”, había pasado otro día más. El gobierno inglés decidió entonces quitar un domingo, lo que provocó numerosos altercados y llevó a los trabajadores a la huelga, que no querían perder el domingo libre. De hecho, aunque la primera huelga inglesa data oficialmente de 1926, oficiosamente la primera huelga fue causada por la aplicación del calendario gregoriano en 1616, 310 años antes. En conclusión, la fecha del 23 de abril del calendario juliano de Inglaterra, se correspondería en España con la fecha del 3 de mayo del calendario gregoriano, vigente en la actualidad.

5 Replies to “LOOR A DON MIGUEL DE CERVANTES”

  1. He visto un artículo en la razón diciendo que según Luis Mazuecos, Cervantes nació en Alcalá de Henares, como así lo justifica una partida de nacimiento.

    1. En ese artículo hablaque la partida de nacimiento pone Cervantes Saavedra y eso no puede ser, su nombre completo de nacimiento era Miguel de Cervantes Cortinas (la madre de Cervantes era Leonor de Cortinas) y no Saavedra. El Cervantista Sánchez Moltó, habló en una de sus conferencias que el apellido Saavedra, fue adoptado por el escritor tras su cautiverio en Argel, donde es muy factible que fuera conocido con el apodo de Shaibedraa’, “brazo defectuoso” en árabe dialectal magrebí, como consecuencia del brazo que le quedó inútil en la batalla de Lepanto. Esta es una corriente que tiene muchos adeptos.

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