CAMINO DE SANTIAGO (XII PARTE)

De Melide a o Pedruzo

Entre la gloria y uno ya solo hay piedra, vieja piedra compostelana, y esa fina lluvia, tan de lágrimas,  que acaba verdeando los rostros demudados de los caminantes

Carlos Herrera

El Camino primitivo de Santiago, es el detalle superlativo para un viajero que busca el yo. La soledad de una travesía embutida en su propio retiro.

Un comezón de ideas en construcción. Cada paso es ver difuminarse los pensamientos negativos. La sombra del caminante, juega con los corazones pintados de tiza en los mojones. Imaginar la huella de una sola pisada, la de este peregrino, de entre las cuatrocientas sesenta mil zancadas dadas. No estas solo, hay miles de caminantes en el camino.

 

Un adiós a las estrellas que se aglutinan atropelladamente, formando dibujos en el cielo de una plaza en Melide. La llamada plaza del Convento, albergaba un antiguo hospital de peregrinos de balcones que fueron cielos imaginarios, desde allí decían adiós los hospitalarios hospitaleros de ayer. La iglesia de Sancti Spiritus. El templo de Santa María de Melide, románico del siglo XIII.

Caminamos, oteo de pastos y eucaliptos, ríos, el Catasol y Furelos, que fueron agua infinita, hoy aún directamente proporcional a la vida. Cien respiraciones se escuchan en las casas. Hormigueo de habitantes en los lugares de Boente, Fraga Alta

Fraga Alta, Ribadiso da Abaixo y Arzua

Qué es la Magia, peregrino?

Dime, ¿qué es la Magia?

Seguro que la has Sentido,

acariciándote,

atrapándote,

envolviéndote.

Seguro que la has visto,

aún siendo invisible.

En lo oculto.

Con el Alma.

Cuando el Alma ve lo oculto,

surge la Magia.

La has notado,

traspasando la piel del Alma

y el alma de la piel.

Es Libertad

pero trasciende de la libertad.

Es Silencio

pero trasciende de todos los silencios.

Es Plenitud

que se alcanza después de estar Vacío.

Es el aliento de Dios,

de la Naturaleza,

del Universo,

de como quieras llamar

a Aquello que trasciende de tu propia razón

y te hace infinito.

Infinito, peregrino, infinito.

Eterno.

Pero la Magia es, en sí misma, indefinible.

Al fin y al cabo,

la Magia está en ti

y eres tú mismo.

Bienaventurado eres, peregrino,

si crees en la Magia

porque tuyo es

el Reino de los Sueños.

 

M.N.

Ribadiso da Baixo, emparejada con un puente medieval, este último solo escupe sonidos ininteligibles en lenguas ya muertas. Camino tamponado de hospitales como el de peregrinos de San Antón.

Villa de Arzua, localidad de As Barrosas, la capilla de San Lázaro, aldea de Preguntoño. Prados verdes, ganado, dos mil eucaliptos estilizados que mudan la piel. Mil pistas de tierra y caminos asfaltados perpendiculares al peregrino. Fuente barroca en El Empalme, agua barroca que nunca duerme.

Pequeña ciudad que es O Pedrouzo, el camino es llano, se ha endurecido el interior del ser y el caparazón es irrompible.

Se acerca el final.

Soledad-compañera

que contigo camina

abrazándote el alma peregrina,

amante verdadera

que, a solas, te desnuda

para el íntimo Encuentro.

Tú, buscándote. Adentro.

Allí donde se anuda

el Ser al Infinito,

el abismo al espacio.

Contigo, va. Camina despacio.

Rompe tu silencio con su grito

que todo lo silencia

mientras te vuelves Camino.

Todo tú eres Camino, peregrino.

Y en esa Soledad está tu Esencia.

 

M.N.

One Reply to “CAMINO DE SANTIAGO (XII PARTE)”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *