EL PERSONAJE DE DON JUAN TENORIO

Las obras El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, y Don Juan Tenorio de José Zorrilla, se centran en las diversiones del mismo personaje, don Juan Tenorio. En el siglo dieciséis, con esta obra de teatro, Tirso fue el primero en poner las características de este personaje, aparentes en la cultura española, en una figura literaria. Se creó un mito o leyenda que sigue hasta el presente. En el siglo diecinueve, Zorrilla hizo una refundición de la obra de Tirso. Las dos obras son críticas sociales en las que el protagonista está atrapado por el sentido del honor creado por su propia sociedad. Él trata de ser individualista, pero en realidad es un personaje sin identidad propia. Todo lo que significa ser ìélî depende de las mujeres. Aunque las dos obras tratan del mismo personaje y son bastantes similares, llevan dos mensajes radicalmente distintos con diversas maneras de presentarlos. El mensaje de Tirso es que don Juan recibe lo que es justo al final, su castigo de muerte y el infierno. Zorrilla busca la simpatía de la audiencia hacia don Juan; es un tratamiento romántico del tema donjuanesco. Los autores usaron únicamente tres cosas fundamentales para destacar los mensajes: el uso de lo supranatural y los símbolos, la presentación de las mujeres y el uso de los criados.

    Tirso y Zorrilla hacen una crítica social porque don Juan es el prototipo de algunas características que se encuentran en la cultura española, bajo un código de honor que valora lo ¡más macho!. O sea, el código crea una sociedad que busca placer en la admiración que una persona recibe de los demás (Martín 100). Zorrilla y Tirso hacen algo semejante a lo que hizo otro gran escritor español, Miguel de Cervantes, porque se burlan de la caballería clásica. Don Juan aparece en las dos obras como un partidario o defensor del honor creado por la sociedad, porque apoya vehementemente su propio honor. Esto representa una ruptura con la visión tradicional del código de caballería (Jardiel 50). Esta ruptura se refuerza en la obra de Zorrilla con el antagonista, don Gonzalo de Ulloa, que es una representación del caballero antiguo o ejemplar. Esto aparece irónicamente en la de Tirso cuando don Juan dice: ¡Honor tengo, y las palabras cumplo, porque caballero soy.! (Alpern 306) Zorrilla no sólo destaca lo ridículo de don Juan, sino el hecho de que este código de honor fue también la causa del fallecimiento de don Gonzalo.

Las burlas y trampas, que normalmente están presentes en la trama de las obras que tratan el tema donjuanesco, son la base de las dos obras citadas. Como don Juan ya era un mito durante la época de Zorrilla, él no tenía que introducirlo, sólo enfatizar algunas características para lograr su mensaje. Zorrilla describe su versión de don Juan usando un teatro dentro del teatro en la escena en el bar. Esto da énfasis a la admiración y mitificación que don Juan recibe de los demás, usando una comparación entre don Juan y su competidor, don Luis, para ver la hombría de los dos. Zorrilla enfoca en la descripción de los detalles en la búsqueda del amor de una mujer, doña Inés. Con esto Zorrilla nos pone la atención en doña Inés, la que lleva a don Juan a su salvación, en su busca por la simpatía del público. Al contrario, Tirso quería dar el mensaje de que don Juan recibió lo justo, y así se centró en los engaños y las amenazas de condenación.

    Los criados que aparecen en estas obras, Catalinón en El burlador de Sevilla y Ciutti en Don Juan Tenorio, desempeñan distintas funciones. Catalinón es un miembro del pueblo, representando un escepticismo procedente de la misma sociedad. En los diálogos entre don Juan y Catalinón se puede ver ideales contrarios:

        Catalinón:  “Los que fingís y engañáis, las mujeres desea suerte, lo pagarás en la muerte.”

        Don Juan:  ¡Que largo me lo fiáis!  Catalinón con razón te llaman. (Alpern 263)

    Aquí se ve que Tirso recibe los avisos y pensamientos de la sociedad mediante el criado, y don Juan lo rechaza, llegando incluso a insultarlo. También está tratando de burlar a Dios con una manipulación de la doctrina de la iglesia. En la obra de Zorrilla, Ciutti es un extranjero, italiano, que comparte la idea del entretenimiento de los deseos y el abuso del libre albedrío.

        Ciutti.  ¡Tengo cuanto quiero y más, tiempo libre, bolsa llena, buenas mozas y buen vino.! (Peña 80)

    Él destaca también la alta posición social de don Juan al referirse a él como ìseñor!. Con esto, Ciutti ayuda a presentar a don Juan ante el público bajo una luz favorable, porque no es un contraste directo. También, los otros personajes ayudan a la interpretación del protagonista, en particular, las mujeres.

Los personajes femeninos, en las dos obras, son factores importantes en la explicación del mensaje. En la obra de Molina, las mujeres también son elementos de conflicto directo. Se puede ver con cada burla la furia de la mujer que llega incluso al rey. Son los objetos de engaños que contribuyen al concepto de mujer impotente. Zorrilla presenta al público una mujer salvadora del hombre y la pone en un sitio estable dentro del patriarcado. Zorrilla creó a doña Inés como un ejemplo perfecto de la mujer: ¡La gran contribución de Zorrilla y del romanticismo al tema donjuanesco es la bella creación de doña Inés, ángel de amor, que hace posible la salvación del libertino.! (Peña 31) Ella es fundamental para la búsqueda de simpatía hacia don Juan, pues le da al protagonista características independientes. Con la ayuda de ella, don Juan deja de ser un libertino y toma una identidad independiente de su mala fama.

    El personaje Don Juan quiere ser independiente e individualista. Es individualista porque va en contra de las normas de comportamiento de la sociedad. Pero su propio sentido del honor lo hace dependiente de ir siempre en contra de la sociedad. Su identidad depende de la mujer, sin ella él no es nada. En la obra de Tirso, don Juan mantiene este especto durante toda la obra, nunca cambia. Al principio Isabela le pregunta,  ì¿quién eres, hombre?!. Y don Juan contesta que era hombre sin nombre, así que toma la identidad de cualquiera, abusa de la voluntad libre.

Él es un infeliz, no es un personaje satisfecho. Él siempre busca la satisfacción inmediata. Ésta es una parte del mensaje teológico de Tirso: sólo Dios puede hacerte feliz. El don Juan de Zorrilla empieza así, pero sufre un cambio radical y deja de buscar más para quedarse enamorado de doña Inés. El que siempre quiere más no gana el favor del público, ese es el propósito de Tirso. Pero el gran cambio hace que se vea al protagonista de Zorrilla con simpatía. En este momento llega a ser un hombre independiente del sentido de honor creado por la sociedad y tiene un nuevo código de honor basado en los valores morales y propios.

    El uso de símbolos y elementos supranaturales da énfasis e intensidad a los mensajes de cada autor. Como son obras de teatro, los componentes visuales e instrucciones de escena son importantes. En la obra de Tirso, don Juan abraza la mano de Aminta queriendo decir que hay intimidad sexual. Cuando don Juan toca la mano de don Gonzalo es el cumplimiento de la advertencia-consejo que le dio Catalinón: ¡lo pagará en la muerte.! El simbolismo presenta las acciones como justas. Es un final rápido y concreto, dejando el mensaje, ¡quien tal hace, que tal paque el justo castigo del cielo.! (Alpern 318) El final de la obra de Zorrilla es mucho más largo y complicado. Don Juan tiene que dar cuenta de su amor a propósito de la interacción con las estatuas de los muertos.  Estos llevan al protagonista a su decisión definitiva. El símbolo del reloj de arena se usa para destacar su muerte. Pero no es un final trágico porque se une con su amor y salvación, doña Inés.

    El mito de don Juan ha evolucionado hasta que llegó a ser una leyenda universal. Tirso de Molina fue el primero en perfilar uno de los personajes literarios más conocidos mundialmente. José Zorrilla se aprovechó del uso del mito para hacer su obra cumbre, una refundición del tema tirsiano. Vemos dos posturas distintas en El burlador de Sevilla y Don Juan Tenorio en cuanto a un mismo tema: el don Juan. Son visiones de lo que pasa cuando los deseos libertinos dominan a alguien. Tirso propone una visión de un Dios justo con sus ideas sobre la Divina Providencia. Sólo Dios puede hacerte feliz y sin buenas acciones no hay fe en Él. En contraste, Zorrilla presenta sus pensamientos sobre la Divina Providencia: Dios da misericordia al arrepentido. Es una visión romántica con la cual el autor busca la simpatía del público destacando que el amor está por encima de todo.

Fuente: http://www2.dickinson.edu/departments/span/journal/vol1.html

 

One Reply to “EL PERSONAJE DE DON JUAN TENORIO”

  1. El Don Juan de Zorrilla nació en la leyenda medieval hecha famosa por Tirso de Molina, El burlador de Sevilla, durante el Siglo de Oro. Mozart, Molière y Byron también usaron el don Juan como personaje de sus obras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *