LA POESÍA DE MIGUEL DE CERVANTES

Se han perdido o no se han identificado casi todos los versos que no estaban incluidos en sus novelas o en sus obras teatrales; aunque se le suele llamar inventor de los versos de cabo roto, en realidad no fue él. Cervantes declara haber compuesto gran número de romances, entre los cuales estimaba especialmente uno sobre los celos. En efecto, hacia 1580 participó con otros grandes poetas contemporáneos como Lope de Vega, Góngora o Quevedo en la imitación y rehabilitación  de los romances antiguos que dio origen al Romancero nuevo, llamado así frente al tradicional Romancero viejo del siglo XV, el cual era anónimo  Firmados por sus autores, estos romances desarrollan nuevos temas, y el público los adopta como canciones de moda. Cervantes confiesa haber compuesto “romances infinitos”, pero, por desgracia, sólo conocemos unos veinte, que lo acreditan como poeta de cualidades no vulgares, empapado de la tradición clásica e italiana.

Escribió en verso sus diez obras de teatro más extensas, dos entremeses y un gran número de composiciones que publicó sueltas en algunos cancioneros de la época y otras en sus novelas. Su única obra poética publicada fue el Viaje del Parnaso (1614), poema de más de tres mil versos con numerosas referencias mitológicas y simbólicas, en el que realiza una crítica, generalmente muy elogiosa, a los poetas españoles como Guillén de Castro, Quevedo, Góngora y Lope de Vega.

La poesía cervantina nos permite conocer y comprender la poesía que se hacía en la España del siglo XVI y XVII. Cultivó tanto la poesía tradicional como la italianizante, usando una considerable variedad de formas métricas: romances, villancicos o redondillas, en el primer caso; y tercetos, octavas reales, sextinas, verso libre y, sobre todo, sonetos, en el segundo caso.

En una época en que España alumbró los mejores poetas de su historia, que terminaron siendo algunos de los mejores de la literatura universal (Garcilaso, San Juan, Quevedo, Lope de Vega o Góngora), Cervantes se sintió inseguro componiendo versos, lo que, junto a su habitual capacidad para la autocrítica, le llevó a desacreditarse como poeta; en Viaje del Parnaso llegó a decir:

 

Yo, que siempre trabajo y me desvelo

por parecer que tengo de poeta

la gracia que no quiso darme el cielo.

 ……

Yo, socarrón, yo, poetón ya viejo

 

Su obra poética está integrada por numerosas composiciones sueltas, normalmente de circunstancias (conmemorativas, fúnebres, laudatorias o satírico-burlescas), aunque también escribió dos poemas mayores: Canto de Calíope (incluido en La Galatea ) y el mencionado Viaje del Parnaso , el único poema narrativo extenso de Cervantes. Se han perdido casi todos los versos que no estaban incluidos en sus novelas o en sus obras teatrales.

Al igual que otros grandes poetas como Lope de Vega, Luis de Góngora o Francisco Quevedo, Cervantes participa en la rehabilitación de los romances que se produce hacia 1580 y que dio origen al “Romancero nuevo”, así llamado frente al “Romancero viejo” tradicional del siglo XV, el cual era anónimo. Firmados por sus autores, estos romances desarrollan nuevos temas, y el público los adopta como canciones de moda. Cervantes confiesa haber compuesto “romances infinitos”, pero, por desgracia, sólo conocemos unos veinte, que lo acreditan como poeta de cualidades no vulgares, empapado de la tradición clásica e italiana.

 

Cervantes fue un poeta desigual, al que le costaba mucho esfuerzo componer versos, frente a la facilidad natural de Lope o la maestría técnica de Quevedo o Góngora. La calidad de sus novelas oscureció su obra poética. A Cervantes le hubiera gustado triunfar como poeta y, lo que es más importante, haber sido reconocido por sus coetáneos, como un buen poeta, reconocimiento que no se produjo y que él asumió con resignación y notable franqueza; en el propio Quijote (capítulo VI de la primera parte), cuando el cura y el barbero están expurgando la biblioteca del ingenioso hidalgo manchego, y ante la aparición de La Galatea, Cervantes hace decir al cura:

 

“Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos.”

 

Pero Cervantes amó la poesía: admiró la poesía armónica de Garcilaso de la Vega, o el ingenio lírico de Quevedo, o la arrolladora capacidad creativa de Lope. En el capítulo XVI de la 2º parte del Quijote, encontramos un buen ejemplo de la alta consideración que del género poético tuvo Cervantes; es el momento en que don Quijote conversa con el Caballero del Verde Gabán acerca del hijo de éste, don Lorenzo, que quiere ser poeta, lo que incomoda y preocupa al padre; pero don Quijote lo tranquiliza, diciéndole que le deje hacer que:

 

“Aunque la poesía es ciencia menos útil que deleitable, no es de las que suelen deshonrar a quien la posee. La poesía, a mi entender, es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, y todas se han de autorizar con ella.”

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

ANÁLISIS DE LA POESÍA CERVANTINA

Inicia su obra poética con las cuatro composiciones dedicadas a Exequias de la reina Isabel de Valois. Otros poemas fueron: A Pedro Padilla, A la muerte de Fernando de Herrera, A la Austriada de Juan Rufo.

 Como poeta sin embargo destaca en el tono cómico y satírico, y sus obras maestras son los sonetos Un valentón de espátula y greguesco y Al túmulo del rey Felipe II.

 

Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla (1598)

 

Voto a Dios que me espanta esta grandeza

y que diera un doblón por describilla;

porque ¿a quién no sorprende y maravilla

esta máquina insigne, esta riqueza?

 

Por Jesucristo vivo, cada pieza

vale más de un millón, y que es mancilla

que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!,

Roma triunfante en ánimo y nobleza.

 

Apostaré que el ánima del muerto

por qozar este sitio hoy ha dejado

la gloria donde vive eternamente.

 

Esto oyó un valentón, y dijo: “Es cierto

cuanto dice voacé, señor soldado.

Y el que dijere lo contrario, miente.”

 

Y luego, incontinente,

caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

 

La poesía de Cervantes siempre ha sido considerada la hermana pobre de los estudios literarios cervantinos: carecemos todavía de una edición completa, rigurosa, moderna y exhaustiva de sus versos (el encomiable trabajo de Ricardo Rojas es ya de 1916; actualmente solo contamos con la meritoria pero incompleta edición de Gaos, a quien la muerte sorprendió cuando preparaba el último de los tres tomos en que había proyectado la edición de las poesías de Cervantes, de la que solo llegaron a ver la luz los dos primeros; con todo, un equipo coordinado por José Montero Reguera (Montero Reguera y otros, en prensa) trabaja en la actualidad en una ambiciosa y exhaustiva edición pormenorizada anotada de la poesía completa de Cervantes); carecemos también de un estudio de conjunto sobre su poesía. Determinados críticos han ido sumando diversas publicaciones breves sobre el tema hasta formar un corpus nada desdeñable, pero aún nos falta un trabajo totalizador y liberado de los clichés que han venido repitiéndose incansablemente en el marco de la bibliografía sobre la poesía de Cervantes.

 

Un lector que se acerque a lo que el cervantismo ha producido sobre la poesía del autor del Quijote se encontrará con varias sorpresas: la convivencia de opiniones enfrentadas y contradictorias.

La  pobre consideración de la poesía cervantina viene derivada de tres elementos:

  1. de la comparación con la prosa de Cervantes
  2. De las apreciaciones que Cervantes hizo sobre su propia poesía;
  3. De lo poquísimo que se ha leído la poesía de Cervantes, de quien un lector culto, dejando al margen los poemas insertos en el Quijote, no conocerá más que el famoso «Soneto al túmulo de Felipe II en Sevilla».

La imagen de Cervantes se nos representa como un enigma. Antes apuntamos que una de las razones del poco prestigio de la poesía de Cervantes es que sigue siendo la gran desconocida de su producción. sino a que en el pensamiento crítico siguen pesando excesivamente las etiquetas genéricas: es difícil que quien ha destacado en determinado género literario merezca la atención de los estudiosos por su faceta creadora en un género diferente.

 Luis Cernuda fue un paso más allá en un famoso artículo, «Cervantes, poeta» (1962), que sin duda define mejor al propio Cernuda que al autor objeto de su estudio. En este texto, consciente o inconscientemente, Cernuda, poco antes de morir (†1963), se identifica con Cervantes: destaca la antipatía que sus contemporáneos le tuvieron (como Cernuda sentía que le tenían a él), singulariza a Cervantes anacrónicamente como poeta meditativo (como él mismo lo era) y subraya el peso del tema de España en los versos del autor del Quijote, descontextualizando, de forma ingeniosa pero insostenible filológicamente, un famoso pasaje de la Numancia en el que encuentra «una visión profética» que relaciona explícitamente con la Guerra Civil (Cernuda, 2006: 695-697). Finaliza dicho artículo con esta idea:

 

“El soneto del que tan ufano estaba Cervantes nos habla de otra cualidad suya: lo que en él se destaca no es tanto la retórica de la composición, sino su humanidad, la realidad ahí encerrada de una persona a quien el poeta da voz: el valentón que se declara al fin del soneto. Cosa sintomática en el novelista que Cervantes era fundamentalmente, y nos hace ver, oír, percibirla presencia de un ser humano. Cualidad propia, a su manera de novelista, de o que en la poesía moderna equivale al monólogo dramático de Browning, tipo de poesía este que tiene una descendencia larga e ilustre […]. Algo incipiente de dicha forma aparece ya en Cervantes (Cernuda, 2006: 701”.

 

Esta apreciación gozará de una importancia capital y determinará en gran medida el análisis que hoy parece estar asentándose en torno a la poesía de Cervantes. De hecho, esta misma línea interpretativa, perfectamente plausible, es defendida en la actualidad.

 

Suelen repetir estos críticos que Cervantes nunca publicó un libro de versos porque su poesía estaba pensada para incluirse entre su prosa (por ser, supuestamente, como venimos diciendo, una poesía pensada para representar la psicología de unos personajes y no la suya propia).  nosotros creemos más bien que Cervantes pensó en incluir, en dar salida a su poesía entre su prosa porque nunca publicó un libro de versos.

 

Los poemas de Cervantes incluidos en sus novelas casi siempre admiten una lectura autónoma y pocas veces dependen del contexto. Además, cuando se insiste en que la poesía de Cervantes no suele expresar los sentimientos de su yo, habitualmente se ignora que tampoco sucede así con gran parte de la poesía del periodo. Es decir, esa poesía «sincera», precursores como Lope al margen, no se asienta sino con el Romanticismo.

Otro apunte a la poesía cervantina es la crítica a los defectos métricos y estilísticos. Dominó de forma absoluta las tradiciones castellana e italiana, y, así, escribió redondillas, tercetos, coplas reales, coplas mixtas, coplas de ate mayor, pareados, romances, romancillos, octavas reales, octavillas, endecasílabos sueltos, sextetos-lira, cuartetos-lira, liras, villancicos, canciones en estancias, canciones medievales, sonetos, zéjeles, serventesios, quintillas, seguidillas, glosas, silvas, décimas, perqués y cantares; manejó los versos más habituales de su tiempo (pentasílabos, hexasílabos, heptasílabos, octosílabos, endecasílabos y dodecasílabos) y todos los tipos de rima, y, por si fuera poco, ensayó formas estróficas tan raras y exigentes como la sextina y el ovillejo, todo esto por no citar la afición que sintió por piruetas formales como el estrambote, o, en especial, por los versos de cabo roto.

Los versos de Cervantes fluyen con vigor, fuerza y gracia. Destacar es la pericia técnica que estos versos revelan, su calidad rítmica y prosódica.

 

Los desajustes métricos y estilísticos atribuidos a Cervantes las más de las veces no son tales; y cuando sí lo son, no merecen ni la insistencia ni la gravedad con que la crítica los ha tratado, dejándolos correr siempre en otros poetas del momento en quienes también se dan con igual o mayor frecuencia.

 Cervantes es formalmente uno de los poetas más variados de nuestra lengua; sus poemas mejores no desmerecen al lado de lo mejor de su siglo, y su obra en verso le erige como uno de los autores que con toda justicia sigue interesándonos cuatro siglos después de su muerte.

Viaje del Parnaso

El único poema narrativo extenso de Cervantes es El viaje del Parnaso (1614). Está formado por tercetos encadenados, donde el autor critica a algunos poetas españoles, satirizando a algunos y elogiando a otros. Escrito, como dice el propio Miguel, a imagen y semejanza del Viaggio di Parnaso (1578) de Cesare Caporali di Perugia. Narra de forma autobiográfica en ocho capítulos un viaje al monte Parnaso, a bordo de una galera dirigida por Mercurio, en la que algunos poetas elogiados tratan de defenderlo frente a los poetastros o malos poetas. Reunidos en el monte con Apolo, salen airosos de la batalla y el protagonista regresa de nuevo a su hogar. La obra se completa con la Adjunta al Parnaso, donde Pancracio de Roncesvalles entrega a Cervantes dos epístolas de Apolo.

Hecho, como declara el autor, a imagen y semejanza del Viaggio di Parnaso (c. 1578), un más breve poema de Cesare Caporali di Perugia, se inscribe en la tradición satírico-alegórica menipea, de ascendiente clásico, medieval y erasmista

El poema, dedicado al joven cortesano don Rodrigo de Tapia y Alarcón, cuenta un viaje literario, por geografías reales y míticas, en el que Miguel de Cervantes, montado en una mula, emprende la misión de reclutar a los mejores poetas españoles para librar una batalla contra los poetas mediocres. Para ello viajará de Madrid a Valencia, donde con ayuda de Mercurio, reúne un contingente de buenos poetas y se hacen a la mar en un barco alegórico, hecho de versos, con destino al Parnaso, donde librarán una batalla contra los poetastros que pretenden tomarlo. En el viaje marítimo, partiendo de Cartagena, avistan Génova, Roma y Nápoles y consiguen pasar el peligroso estrecho de Mesina, entre Escila y Caribdis, deidades a quienes tienen que aplacar ofreciéndoles el sacrificio de Antonio de Lofraso, uno de los poetas embarcados. Finalmente, no se llega a arrojar al atemorizado poeta sardo y, tras encontrarse con un bajel de malos poetas, a quienes Apolo castiga utilizando la fuerza de Neptuno, que los hace naufragar (aunque su furia es aplacada luego por las artes amatorias de Venus), el ejército llega a la falda del monte Parnaso, beben las aguas de la fuente de Castalia y son recibidos por el propio Apolo, dios de la poesía.

Tras un merecido descanso, en el que sueñan con la doble cara de la poesía (la elegante y la vulgar), entablan combate con el ejército de poetastros utilizando ambos bandos munición consistente en libros y poemas. Vence la buena poesía y despiertan del viaje alegórico.

La obra contiene numerosas referencias autobiográficas de la vida de Cervantes, desde su participación en la batalla de Lepanto hasta la queja por su mala fortuna literaria y su auto reivindicación como poeta. Son famosos los primeros versos en los que supuestamente expresa sus limitaciones:

 

Yo, que siempre trabajo y me desvelo

por parecer que tengo de poeta

la gracia que no quiso darme el cielo […]

 

La Compañía Nacional de Teatro Clásico de España (CNTC) ha representado entre 2005 y 2007 una adaptación teatral del Viaje del Parnaso dirigida por Eduardo Vasco que integra música renacentista y barroca en directo, marionetas y una puesta en escena que alude a la escenografía del teatro del Siglo de Oro. Fue estrenada en el Festival de Almagro.

 

BIBLIOGRAFIAwww.gavilan.edu/disted/html/9_02.html

http://analescervantinos.revistas.csic.es/index.php/analescervantinos/article/view/240/242

https://es.wikipedia.org/wiki/Viaje_del_Parnaso

 

One Reply to “LA POESÍA DE MIGUEL DE CERVANTES”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *