RUTA POR LOS CASTILLOS DE SAX, VILLENA, ALMIZRA, BENEJAMA, BAÑERES,BIAR, ONIL Y CASTALLA

Sax

Tiene una planta alargada en sentido E-O, con dos recintos diferenciados: del occidental apenas quedan restos, mientras que el oriental está delimitado por dos torres de planta cuadrangular. Salvando las distancias que por su forma podría tratarse de un hermano del famoso Castillo de Peñafiel de Valladolid.

La Torre del Homenaje es cuadrada con tres plantas de sillería encadenadas en la roca y muy angostas, desde su terraza se divisa el castillo de Petrer formado una línea defensiva (que primero fue musulmana y cristiana, para después serlo entre Castilla y Aragón y que abarca los castillos de Novelda, Monovar, Elda Petrer, Sax, Biar y Villena

 Es una de las tres grandes fortalezas del Alto Vinalopó, juntos con las de Villena y Biar, y formaba parte de la línea defensiva de fortificaciones. Ramón Folch vizconde de Cardona intentó conquistarlo, sin éxito, ya en 1239, pero fueron los caballeros de la Orden de Calatrava, mandados por el Comendador de Alcañiz, los que lo tomaron a finales de ese año.​ Su posesión fue transferida a Alfonso X de Castilla, por tratarse de territorio que los convenios habían asignado a la dominación castellana. Quedó integrado en el señorío de Villena, hasta que en 1480 fue incorporado a la Corona por los Reyes Católicos.

Durante la guerra de sucesión la guarnición del castillo era adicta a Felipe de Anjou; sitiada por las tropas del archiduque Carlos de Austria, se retiraron de la fortaleza. En 1764 Carlos III nombró alcaide del castillo al duque de Arcos. En 1782 pasó al duque de Maqueda

Villena

Sentado sobre la cima del cerro de San Cristobal, el Castillo de la Atalaya es el dominador de estos parajes alicantinos. Su origen es posible que date del siglo XII (fuentes árabes lo mencionan en escritos datados en el 1172) Su uso se prolonga en el tiempo desde época musulmana hasta la Edad Contemporánea, viviendo acontecimientos diversos desde la ocupación musulmana de estas tierras hasta la Guerra de la Independencia. Tras la conquista cristiana en 1240, la fortaleza pasó a manos del infante de Castilla don Alfonso, quien creó el Señorío de Villena para su hermano el infante don Manuel, de quien lo heredó don Juan Manuel. El insigne escritor pasó mucho tiempo en dicha fortificación dedicado a la literatura y la caza y reforzó las defensas del Castillo para alojar a su prometida, hija de Jaime II de Aragón, que permaneció varios años en el castillo hasta alcanzar la mayoría de edad para poder contraer nupcias con Don Juan Manuel.

La fortaleza tuvo un importante papel en las Revueltas de las Germanías, ya que allí se refugió el virrey Diego Mendoza después de su derrota en Gandía, y de ella partieron las tropas para arrebatar del poder de los sublevados la ciudad de Valencia.

También fue escenario importante en la Guerra de Sucesión, cuando 50 hombres fieles a los borbones soportaron un asedio de 8 días de los austríacos, a quienes, finalmente, hicieron levantar el cerco. Este hecho le valió el título de Fidelísima, que añadió a los que ya poseía de Muy Noble y Muy Leal.

Incluso ya en la Guerra de la Independencia de España contra los franceses fue el castillo de la Atalaya punto estratégico, hecho por el cual mandó el mariscal Suchet volar las cubiertas de la torre del homenaje, incluyendo gran parte de las dos bóvedas almohades, que junto con las del castillo de Biar, son unas de las más antiguas de España y de todo el Magreb.

Arquitectónicamente, presenta doble recinto amurallado de planta tendente a rectangular. La muralla exterior está defendida por doce torreones y la interior por cubos circulares y una gran torre del homenaje de cuatro pisos, los dos primeros son musulmanas y el resto cristianas tal y como evidencian los escudos de armas de Juan Pacheco, marqués de Villena, situados en las cuatro caras de la fachada. Lo más destacado de esta torre son las bóvedas almohades de las dos primeras plantas, las escaleras de bovedillas apuntadas y los grafitos que se conservan en las paredes de las diferentes salas, de simbología islámica y cristiana realizados por los prisioneros de las guerras de Sucesión y de la Independencia.

Almizra

A 685 metros de altura y sobre el cerro de San Bartolomé, el castillo de Almizra otea el horizonte hasta llegar a tierras de Villena, Biar, Bocairent y Yecla. De origen almohade se inició su construcción en el   siglo XI. El castillo se encuentra situado en lo alto de una loma cercana a la ciudad a la que se accede de forma fácil por un camino asfaltado a tal efecto que lleva hasta la Ermita de San Bertomeu (San Bartolomé), ya que las ruinas de la fortaleza se encuentran adosadas a él. Actualmente su estado es de ruina aunque se van restaurando las murallas poco a poco, indicar que  existe una  torre de base cuadrada, disimulada con un tejado, a la que se le adosó la ermita de San Bartolomé

Pero la importancia histórica de este lugar se debe principalmente porque en él se realizó el históricoa Tratado de Almizra, entre el rey de Aragón Jaime I el Conquistador y el infante Don Alfonso (posterior rey Alfonso X el Sabio), mediante el cual, el 26 de marzo de 1.244 quedaron establecidas las fronteras de los reinos castellano y aragonés. Mediante el mismo, se acabaron las contiendas fronterizas entre ambos reinos que quisieron darse fín por el Tratado de Cazola, sin conseguirlo. Por el presente Tratado, la frontera quedaría desplazada hasta el litoral mediterráneo, desde Calpe hasta Villajoyosa a favor de Aragón, y el Sur para la corona de Castilla.

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Benejama

El Castillo de Beneixama se encontraba ubicado dentro del casco urbano de esta localidad del Alt Vinalopó. En la actualidad solo quedan algunos restos de la primitiva muralla en un solar ubicado en la salida Oeste de la población, aunque su resto más significativo lo constituye la ruina que se conoce como la Torre de Beneixama, a la que es fácil acceder ya que se encuentra muy cerca del centro del pueblo, adosada a la Plaza del Ayuntamiento, y remozada hace muy poco tiempo. Aunque no hay datos precisos, es muy posible que la torre del homenaje del castillo medieval estuviera ubicado en lo que hoy es alguna de las dos torres de la iglesia parroquial de San Juan Bautista

Bañeres

También existen restos consolidados de varios lienzos almenados de la muralla, con torreones en los ángulos y barbacanas. Su estructura defensiva está dividida en dos recintos amurallados que protegen las tres plantas en que se organiza la fortaleza. Dentro del castillo se encuentran restos del aljibe y de la ermita

En el año 1248 fué conquistado por el rey Jaime I el Conquistador (1213-1276), cediendo la población en alodio a Jofré de Raixa o Loaysa y el castillo a Bernardo de Tous. Más tarde pasaría a manos de Arnaldo de Romaní y en el año 1303 fué adquirido por Pedro d’Artes. Este vendería castillo y población en 1381 a la cercana villa de Bocairente (Bocairent) hasta que el rey Felipe IV (1621-1665) decide su separación.

Durante la Guerra de Sucesión, Banyeres de Mariola se mostró leal a Felipe V, y su fortaleza desempeñó un papel muy activo, sirviendo de guarnición a las tropas y resistiendo veinte ataques y tres sitios bajo el mando del capitán Raimundo de Casamayor. Especialmente intenso fue el ataque del 14 de noviembre de 1706, en el que los sitiados llegaron a defender la fortaleza con piedras, al haberse agotado las municiones y todo ello ante cuatro mil hombres. Tras la contienda, Felipe V otorgó en 1718 a Banyeres de Mariola el título de villa real, fiel y leal por su resistencia y valor

Biar

Corría el siglo XII cuando en Biar se vio una torre, era el inicio de su fortaleza.

Alrededor de un patio central se organizaba el interior del castillo, disponiéndose toda una serie de dependencias destinadas a asegurar la defensa así como dar cobijo y servicio al alcaide, su familia y la guarnición

n el siglo XV aparecen descritas la habitación de vigilancia o cuerpo de guardia; la casa de fora, utilizada como pajar; el palau nou que albergaba a la familia del alcaide; el rebost o despensa para almacenar víveres; la cuina o cocina con su gran chimenea; la casa dels forns u horno; el establo; la capella o iglesia bajo la advocación de Santa María Magdalena y Santa Quiteria; el comedor. Todo ello presidido por la llamada Torre Maestra o del Homenaje con una altura de 17 metros  utilizada para guardar las armas y pertrechos del castillo. En la planta inferior se utiliza la denominada vuelta de cañón y en el resto de los niveles, segundo y tercero, se utiliza la bóveda nervada almohade que, junto a las del vecino castillo de Villena, son unas de las más antiguas de España y de todo el Magreb, además de las únicas utilizadas en un edificio militar en toda la Península Ibérica. Estas dependencias, techadas por cubiertas a un agua de teja curva, permitirían recoger el agua de lluvia para almacenarla en el aljibe excavado en la roca que todavía se conserva.

n 1244 Jaime I (1213-1276) comienza la campaña para la toma del castillo de Biar, su alcaide Muza Almorávit no entrega la plaza y el rey aragones le pone sitio durante seis meses, al cabo de los cuales en febrero de 1245, el castillo se entrega con la condición que sus habitantes musulmanes puedan seguir habitando la población.Biar sería entonces lugar fronterizo entre Castilla y el reino musulmán de Murcia, por lo que siempre se consideró plaza fuerte adelantada de la corona de Aragón, lo que hizo que el castillo fuese fortificado repetidas veces y estuviera en liza durante todo el periodo de la reconquista española. Durante las revueltas moriscas de Al Azraq el castillo fué tomado por los sublevados.Durante la guerra de los dos Pedros (Pedro I de Castilla y Pedro II de Aragón) el castillo siempre permaneció en manos aragonesas a pesar de los repetidos intentos de los castellanos para la toma del castillo.De igual modo durante la guerra de sucesión (1702-1713) a la corona española, Biar permaneció fiel a la causa borbónica, y tampoco las tropas del archiduque Carlos lograron tomar el castillo.Durante la guerra de la independencia (1808-1814) se vio involucrado en diversos combates ocurridos en la zona, pero ya a partir de este siglo el castillo había comenzado a perder su influencia medieval debido en gran parte al uso generalizado de la artilleria y las armas de fuego.Entre los diversos usos que ha tenido el castillo, hay que mencionar que durante un tiempo fue utilizado como cementerio católico de la población.

Tras la conquista cristiana de Biar por Jaime I en febrero de 1245, el castillo mantuvo una gran importancia en el sistema defensivo de la frontera meridional valenciana, dada la destacada situación estratégica desde el punto de vista político y militar de Biar frente al reino de Castilla.

Palacio de Onil

Palacio de Onil o de las Dos Aguas. Su construcción se inició, no obstante, en el siglo XVI en tiempos de los Vilanova, concretamente de mossén Ramon Lladró (también llamado Ramon de Vilanova Rocafull) y se prolongó hasta entrado el XVII, en la etapa en que ostentaron el señorío de Onil los duques de Béjar. La decisión de edificar el palacio puede que fuera consecuencia del saqueo de la población en 1521, durante la guerra de las Germanías, por parte de tropas de agermanados

El castillo palacio del Marqués de Dos Aguas es un edificio renacentista construido entre los años 1539 y 1614, que constituyó la mansión principal de los señores de la villa después que, por razones de seguridad y confort, abandonaron la residencia en el castillo de Castalla. Su proceso de construcción fue muy largo, por lo que se aprecian en él distintas épocas o fases. La cara sur ha sido la que ha sufrido más intervenciones a lo largo de la historia, destacando una adaptación como iglesia parroquial en 1788. En realidad su nombre es históricamente incorrecto, ya que fue construido por la familia Vilanova. A principios del siglo XX fue cedido al municipio.

El castillo palacio es un sólido edificio de planta cuadrangular, con patio central y claustro de arcos de medio punto, y flanqueado por cuatro torres con propósitos defensivos en sus esquinas, una de las cuales corresponde hoy al campanario de la iglesia parroquial. Los torreones están provistos de aspilleras en alto y otras apaisadas como elementos de importancia para la defensa de la fortaleza. La fachada sur está parcialmente enlucida y ha sido sometida a algunas intervenciones de reforma para que el edificio se adaptase a las necesidades de la parroquia, construida en 1788, correspondiendo una de las cuatro torres al campanario de la iglesia

Castalla

Esta fortaleza de origen islámico fue construida en el siglo XI sobre restos del neolítico y época íbero-romana, con reformas posteriores cristianas de los siglos XIV a XVI. Está situada sobre un cerro sobre la población y el curso del río Verde.

La fortificación de forma alargada y delimitada por lienzos de muro recto de tapial con cubos cilíndricos, consta de tres partes: las murallas, La Torre del homenaje, llamada Torre Grossa, y el palacio.

En el recinto, que ocupaba una gran superficie, son visibles otras torres y lienzos de murallas, otras dependencias dispersas en la franja central, así como un aljibe de grandes dimensiones.

El palacio de los siglos XIV y XV, está situado en la parte de más anchura. De planta rectangular con dos torres circulares dispuestas en diagonal, se desarrolla alrededor de un patio, bajo el que se sitúa un aljibe.

La Torre Grossa, del siglo XVI, se sitúa en la parte central del recinto. De planta circular construida en tapial, remarca su acceso con sillería con dovelas de gran canto, observándose también restos de molduras góticas en las estancias..

La muralla principal, fue el último elemento incorporado a la fortaleza y terminada en la segunda mitad del siglo XVI.

En 1245 Jaime I el Conquistador (1213-1276) cambia a Ximen Pérez D’Arenós, yerno del rey musulmán de Valencia Abu Zayd, el castillo de Castalla por las poblaciones valencianas de Cheste y Villamarchante, por lo que el castillo es ocupado sin resistencia, siendo anexionado por tanto al Reino de Valencia.

En 1362 el rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387) se lo entrega al noble Ramón de Vilanova i Lladró, creando a tal fin la baronía de Castalla. El objetivo de esta entrega es que lo refuerze y lo defienda ante los ataques del rey de Castilla Pedro I, en la conocida guerra de los dos Pedros (1356-1369). Será en este momento del siglo XIV cuando se realicen la mayoría de las reformas que hasta nosotros han llego, así se construye el “Palau” y el “Patí d’Armes”.

La conocida como “Torre Grossa” (Torre Gruesa) fue la última construcción realizada pero esta ya sería realizada en el año 1579 (siglo XVI) como refuerzo y atalaya de vigía del castillo, ante los continuos ataques de los piratas del norte de África.

Durante la guerra de Sucesión a la Corona Española (1701-1713), la comarca toma partido por el bando de Felipe V de Borbón, y el castillo pasa a ser almacén de alimentos y pertrechos militares. Al finalizar la Guerra el rey Felipe concedería en 1730 y 1732 a la villa los títulos de Muy Noble, Fiel y Leal, y tiempos después en 1890 la Reina Regente María Cristina en nombre del Rey Alfonso XIII le concedería el título de Ciudad.

El 21 de julio de 1812 las tropas del general francés Suchet derrotan a las tropas españolas mandadas por el general O’Donell en la conocida como primera batalla de Castalla, apoderandose del castillo. En esta batalla se puso de manifiesto la superiorioridad militar de los franceses muy inferiores en número frente a las fuerzas españolas. El 13 de abril de 1813 se libra la segunda batalla de Castalla, entre Suchet y las tropas del general español Francisco Javier Elio, en esta ocasión los franceses son derrotadas y tienen que empezar el repliegue no ya sólo en la comarca sino en todo el Reino de Valencia. Será el principio del fin de la presencia francesa en tierras valencianas.

Después de esta batalla el castillo quedaría abandonado y poco a poco fue deteriorandose. Los vecinos del pueblo empezaron a usar sus piedras como elementos constructivos de sus casas e incluso se excavó el castillo en busca de supuestos tesoros moros que nunca existierón. El castillo quedó arruinado. A finales del siglo XX el castillo empezó a ser rehabilitado para uso turístico.

En 1729 el castillo es heredado por los Marqueses de Dos Aguas que ostentaran la propiedad hasta principios del siglo XX en que su propietaria María Dasí Puigmoltó lo dona a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Castalla. Posteriormente en el año 1989 pasa a propiedad municipal.

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