EL ORÁCULO GALÁCTICO DE ARIES, por Marisa Requena

ARIES

Aries () es el primer signo del zodíaco, el primero de naturaleza positiva (masculina) y de cualidad cardinal. Simboliza el renacimiento y su símbolo representa los cuernos de un carnero; pertenece junto a Leo y Sagitario al elemento fuego. Está regido por Marte. Su signo opuesto y compatible es Libra.

Suele representarse como el carnero con el que viajaron Frixo y Hele cuando salieron de su país natal para llegar a la Cólquide. El dios Marte de los romanos o Ares (Άρης, “Áris”) de los griegos le da el nombre a este aguerrido signo. Sus tiempos son:

  • Trópicas: 21 de marzo – 20 de abril (también varía del 20 de marzo al 21 de abril)
  • Sidéreas: 14 de abril – 14 de mayo

Quien nazca durante el tiempo tropical de Aries tendrá el Sol natal situado en este signo. Los que tienen esta posición natal son comúnmente denominados arianos. Al ser este el primer signo del zodiaco, se asocia con la primera casa astrológica, que es el Ascendente.

Frixo y Hele son hijos de Atamante, rey de Tesalia, y de Néfele. Tras quedar viudo, Atamante vuelve a casarse con Ino. Años después el reino sufre una etapa de hambruna y la reina decide sacrificar a los hermanos para terminar esta aciaga época. Hermes salva a los niños entregándoles un carnero alado, con la lana o vellocino de oro, y dotado del don de la palabra. Los niños parten sobre él rumbo a Asia, salvándoles la vida. Durante el viaje Hele cae al mar y se ahoga, dando su nombre a esa región marina, que pasará a llamarse Helesponto. Frixo llega a la Cólquida, cuyo rey Eetes lo acoge y le concede en matrimonio a su hija Calcíope.

En agradecimiento a Eetes, Frixo sacrifica al carnero y le ofrece el vellocino al rey, quien lo consagra a Ares y lo cuelga de una encina en un bosque dedicado al dios, guardado por un descomunal dragón y rodeado por campos donde pastan enormes toros salvajes. En agradecimiento Zeus colocó a Aries en el cielo nocturno.

Según algunos, Aries es una constelación de poco brillo porque el vellocino de oro del cordero se quedó en la Cólquida.

 

 ¿Y tú quien eres para hablar así conmigo?

Te va ha doler mucho cuando sonría y no sea por tí.

Si un beso no te deja las ganas de arrancarle la ropa no es un buen beso.      ¿Verdad?

 

Hay un rumor galáctico, de los muchos que circulan por ahí, que dice que tenéis la cabeza muy gorda, pero eso no es exacto. Porque lo que se ciñe a la realidad es que siempre la tenéis hinchada, con eso de los muchos leñazos que os dais con ella. Porque siempre vais de cabeza hacia los problemas (aunque las malas lenguas digan que os los buscáis vosotros, o incluso que los provocáis…)

Vuestras bravuconadas son de alto riesgo, y no siempre salen bien, por más que os empeñéis. Y es que sí que es cierto que donde hay un peligro o un muro que derribar, ahí habrá un Aries cabezón. O varios juntos… (¡Qué peligro por Dios del amor hermoso!).

Vosotros sois tal cual, y al que no le guste que se aguante, porque no os preocupa caer mejor ni peor a nadie… Ahora, eso sí, que sí os importa que se sepa que vosotros lleváis el mando y la iniciativa. Y la Humanidad está hecha para seguiros y obedecer. Aunque si no lo comprenden, tampoco os quita el sueño, porque como lleváis la voz cantante, con levantarla un poco y gritar, los demás ya se cagan  en los pantalones y seguro es que pasan por el aro. ¡Y ya está, ea, como debe ser!.

Y sin planteamientos de nada más, por vuestra parte, porque pensar o reflexionar es muy cansino para gente de acción como vosotros. El tiempo, con esa cuestión, que la pierdan los otros signos más inseguros. (¿Verdad?).

 

 

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