EL ORÁCULO GALÁCTICO DE LIBRA, por Marisa Requena

LIBRA

Libra (la balanza), es la séptima constelación del zodiaco en el cielo. Bastante discreta, no tiene estrellas de primera magnitud, estando situada entre Virgo al oeste y Escorpio al este, notablemente más llamativas. Como se evidencia por los nombres de sus estrellas más brillantes, fue en algún momento parte de las pinzas del escorpión: así, Zubenelgenubi (α Librae) significa “pinza del sur” y Zubeneschamali (β Librae) “pinza del norte”. Visualmente α y β son los travesaños de equilibrio de la balanza, mientras que γ y σ son los platillos.

Fue conocida en la astronomía babilónica como MUL Zibanu (las “balanzas” o “equilibrio”), o alternativamente como las pinzas del Escorpión. Las balanzas eran sagradas para el dios sol Shamash, quien también era el patrón de la verdad y la justicia.

En árabe zubānā significa “pinzas de escorpión”, y probablemente similar en otras lenguas semíticas.

Se convirtió en una constelación en la antigua Roma, cuando comenzó a representar las balanzas de Astraea, la diosa de la justicia, asociada con Virgo en la mitología griega.

La constelación, que originalmente formaba parte de las pinzas de Escorpio, es la más joven del zodiaco y la única que no representa un ser vivo. En la mitología griega, esta constelación figura la balanza sostenida por Astrea.

 

Ni orgullosa ni rogona, ni valiente ni cobarde, ni tan bruta ni tan sabia, ni tan puta ni tan santa. Así ni muy muy, ni tan tan.

Hablar de vosotros es complicado, si tenemos en cuenta que, al hacerlo, os confundimos con el resto de la humanidad. Por que, cuando no seáis camaleónicos, como dicen por ahí,  tendéis tanto a poneros en el lugar de los demás, que es difícil, reconocer vuestros propios criterios. Incluso vuestra linda y modosita figura,  difusa con la masa de la multitud (incluso del entorno decorativo).  Apareciendo entre la vorágimen de la vida, tan competitiva ella, como papel de celofán o un cuadro pintado, o, con una maceta de flores, con tal de restar hostilidad al ambiente. Y  por eso, precisamente, de que sois tan encantadores y pacifistas, solo se os echa en falta cuando dos se pelean y se necesita a alguien que ponga la paz. ¡Pero después siempre os volverán a pisar los dedos de los pies (seguro que entre el dedo del callo, que es el que más duele) sin miramientos!: cuando los demás vuelve a lo suyo, abriéndose camino por allí o por ahí, sin percatarse si estáis en medio o no.

Otra leyenda urbana sobre vosotros es que sois los más equilibrados del Zodiaco, pero no es así: sois una balanza descompensada que pende de un hilo (de ahí lo de los reyes del péndulo), y aunque le pongamos patas, o piernas, a la mencionada balanza, esta cojearía de vez en cuando, porque en realidad sois los que más equilibrio necesitáis para poder vivir con armonía.

Por cierto…, que a los del Consejo Supremo les encanta veros pendular, de un lado a otro, y volviendo de nuevo, y que os paréis en medio, y así de nuevo, para empezar. Es un tanto mareante, si acaso, pero dicen que les entretienes mucho. ¡Oye!, no es por nada, pero por si acaso…¿no será esto para mosquearse?

 

Firma atentamente, EL CONSEJO DEL ORÁCULO GALÁCTICO.

 

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