EL ORÁCULO GALÁCTICO DE VIRGO, por Marisa Requena

VIRGO

Virgo (la virgen) es una constelación del zodíaco. Se encuentra entre Leo al oeste y Libra al este y es una de las constelaciones más grandes visibles en el cielo.

Virgo se representa a menudo portando dos gavillas de trigo, una de ellas señalada por la brillante estrella Espiga o Spica, la «espiga» de los agricultores medievales. La localización de Virgo es fácil gracias a esta estrella, que se encuentra siguiendo la curva que va desde «el carro» (Osa Mayor) hacia Arturo (α Bootis) y continuando dicha curva hasta llegar a Espiga.

Virgo es la representación de Astrea, una titánide, hija de Zeus y Temis, quien era la diosa virgen que llevaba los rayos de Zeus en sus brazos. Fue también la última inmortal que vivió entre los humanos durante la Edad dorada de Crono, abandonando la tierra en último lugar cuando ésta se envileció en la Edad del bronce. Zeus la subió al cielo, situándola entre las estrellas como la constelación Virgo, y la balanza de la justicia que llevaba en las manos se convirtió en la cercana constelación Libra. La recompensa por su lealtad hacia Zeus puede haber sido el permiso para conservar su virginidad (es la única virgen entre todas las Titánides) y un lugar entre las estrellas como la constelación Virgo (pues aunque había nacido como una diosa de las estrellas, presumíblemente al principio no era más que una simple estrella, como sus hermanos).

Pierde la confianza de un Virgo y jamás la tendrás de vuelta

¿Cómo os definirían el resto de los mortales?: Puntillosos, cabales, responsables…y maniáticos del orden y la disciplina. ¿Y de la limpieza? Vamos…, insoportables, si es que resumimos un poco. Claro que vosotros justificáis vuestra manía de criticarlo todo y vuestras paranoias obsesivas, con que solo os limitáis a hacer sanas observaciones cada vez que una situación lo requiera (que es siempre).

Os quejáis de todo, pero es que sois unos incomprendidos, porque si los demás hicieran las cosas también como vosotros, dejaríais de ser las victimas que se encargan de todo en cada “fregao”. Por eso,  nunca mejor dicho, que sois los mejores reyes de la compulsión obsesiva.

Os lo montáis con miedos y temores antes de hora, en cuanto percibís que el toro del peligro asoma los cuernos, y qunque esté a mil metros de distancia ya podéis presentirlo, con lo cual una de vuestras neuras es estar siempre a salvo, con las espaldas cubiertas y preparados para todo tipo de amenaza (unas veces imaginarias otras reales, pero lo peor es que os cuesta distinguirlas).

De los nervios también padecéis, y si éstos existieran en las personas, los habríais inventado vosotros. Lo malo es que los de alrededor vuestro al final también acaben por padecerlo. ¿No os han sugerido nunca que os vayáis a una playa desierta, por bien vuestro, para que os relajéis y descanséis un poco por vuestro bien? Pues es mentira: no te lo han dicho pensando en ti, sino en ellos.

 

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