LAS JOYAS DE ISABEL LA CATÓLICA NO SIRVIERON PARA EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA, Por Ricardo López Seseña. Académico de la Hispanidad

Isabel de Castilla

Música:   FOLÍAS DE ESPAÑA – Concierto de Jordi Savall

 

Suele suceder que, cuándo descansas pacíficamente de los abundantes años y las más numerosas horas de lectura e investigación, recibes un sobresalto que viene a poner en entredicho hechos que ya dabas por ciertos y totalmente resueltos. A veces el sobresalto es positivo porque viene la noticia a confirmar lo que ya conocías, o por aportar nuevos datos que la completan, aclaran y perfeccionan.

 El caso que nos ocupa está referido a la frecuente afirmación, que ha llegado a ser casi dogma, al menos poéticamente, de que las empeñadas joyas de la Reina Católica vinieron a subvencionar o costear el primer viaje del Almirante.a las Américas, o mejor ¿a Cipango?

Como días pasados, enredando en el archivo familiar, vine a dar con un folleto de 126 páginas que allí permanecía durmiendo el sueño de los justos, sin abrir sus hojas desde 1916, gratamente sorprendido por su contenido, me dediqué a leerlo inmediatamente, dándome cuenta del tesoro que había encontrado.

El título del mismo es el de la cabecera de este artículo y se completa con “Conferencias de la Academia de la Juventud Católica de Valencia en el mes de enero del año 1916.”

 Además de contener copias de todos los documentos referentes, tanto del empeño de las joyas como del préstamo que para tal acontecimiento se hizo a los Reyes. No habría despertado tanto mi interés si no fuera porque junto al trabajo de la citada Academia se aportan todos los dichos documentos, necesarios y suficientes para dejar sentado de una vez por siempre lo que en principio se afirma.

El orador que hizo la exposición fue el Director, D. Francisco Martínez Martínez, y Catedrático de la R. Academia de Buenas Letras de Barcelona,  que entre otras cosas interesantes y refiriéndose al descubrimiento, dice:

“De hecho, los modernos historiadores han falseado algunas de las circunstancias, inventando una leyenda muy poética y si queréis muy patriótica, pero que por los fueros de la verdad no debemos consentir que perdure, siendo nuestro deber destruirla para que resplandeciendo la verdad perdure nuestra grandeza pasada….”

Acusa del posible error en primer lugar al hijo del descubridor, que al narrar la vida de su padre, por dar realce a los desaires, importunidades y mortificaciones que sufrió en el largo periodo de súplicas, ha ló del asunto de las joyas.

Alega después la corta edad que Fernando Colón tenía entonces, lo que no facilita que conociera estos detalles.

“Y aún más, la excelente reina castellana no pudo empeñar, ni mucho menos vender sus joyas, ya que de las más ricas, a la sazón no podía disponer, por estar depositadas en esta ciudad respondiendo de importantes sumas, según documentos que trataré de extractar y que se encuentran en el Archivo Municipal de Valencia.

De que el Descubridor fue muy bien tratado no cabe duda: en el libro de cuentas de Francisco González de Sevilla, tesorero de los Reyes Católicos consta, que, en varias veces desde el 5 de mayo de 1487 al 16 de junio de 1488, se dan a Cristóbal Colón, extranjero, 16.000 maravedís, de ellos 4.000 para ir al Real sitio por orden de Sus Altezas.

En cédula firmada  por el Rey en Córdoba a 12 de mayo de 1489, se mandaba que cuándo transitare Cristóbal Colon, se le aposentase bien en todas partes y se le facilitasen mantenimientos.

 El 30 de abril de 1492: “Vos podades donde en adelante llamar e intitular Don Cristóbal Colón, e ansi vuestros hijos y sucesores.

Este y otro procedimientos en que el rey D. Fernando vienen a derribar cierto empeño de la leyenda  tratando de demostrar que el Rey, no solo no participó en la magna empresa, sino que se opuso a ella, tachando, el conferenciante tal insinuación de superchería, y mentira infame, hija de la maledicencia y de la ignorancia de los que tal dicen…

Del convenio firmado por ambos príncipes con Colón vemos lo siguiente:

Las cosas suplicadas que a Vuestras Altezas dan e otorgan a Don Cristóbal Colón, en alguna satisfacción en las mares océanas, e del viaje que agora con la ayuda de Dios ha de hacer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que siguen: os hago gracia de las capitulaciones, que son cinco, que no vamos a transcribir por demasiado conocidas pero sí que hacen referencia a que todas terminan con las frases de Place a sus Altezas. Y al final dice: Son otorgados e despachados con las respuestas de Vuestras Altezas en fin de cada capítulo, en la Villa de Santa Fee de la Vega de Granada a diez y siete días de Abril del año del Nacimiento del Nuestro Señor Jesucristo de mil cuatrocientos noventa y dos años. Yo, el Rey.- Yo la Reina. Por mandato del Rey y la Reina: Juan de Coloma.

Despejada queda la incógnita sobre si o no participaba el Rey en las decisiones de la Reina sobre el asunto referido al descubrimiento.

Veremos cómo mosén Luis de Santangel saca de apuros a los Reyes, que se lamentaban de la falta de dinero, por haberles, reciente la guerra de Granada, dejado exhaustas las arcas reales…

 Es mencionado el Secretario del Rey aragonés, que de su peculio particular facilitó a los soberanos “un cuento, ciento y cuarenta mil maravedíes”, cantidad que se creyó suficiente para sufragar los gastos del primer viaje de Colón.

Mosén Luis de Santangel, secretario de ración del rey aragonés , de su peculio particular facilita a los soberanos un cuento ciento y cuarenta mil maravedís, cantidad que creyó suficiente para sufragar los gastos del primer viaje de Colón, el del descubrimiento, sin que apareciesen por parte alguna las célebres, por tan traídas y llevadas, joyas de la reina.

Abundando en el tema, se cita el libro titulado por su autor, Francisco López de Gomara, Hispania Victrix

”Y porque los Reyes no tenían dineros para despachar a Colón, les prestó Luis de Santangel, su escribano de ración, seis cuentos de maravedís, que son en cuenta más gruesa diez y seis mi ducados”.

Siguiendo en lo mismo, un libramiento del Arzobispo de Granada, de fecha 5 de mayo de 1492, a Luis de Santangel, Escribano del Rey es definitivo y deja claridad total al asunto.  Dice: “e por él Alonso de Angulo “doscientos mil maravedís, en cuenta de cuatrocientos mil, que en él, Vasco de Quiroga le libró dicho Arzobispo de dos cuentos que hubo de esta manera”: un cuento y quinientos mil maravedís para pagar a D. Isag Abrahán, por otro tanto que prestó a SS. Altezas para gastos de la guerra; e el cuento cuarenta mil maravedís restantes para pagar el dicho Escribano de Ración, de otro tanto que prestó para la paga de las Carabelas que SS. Altezas mandaron ir de avanzada a las Indias e para pagar a Cristobal Colón”.

Para finalizar diremos que las pruebas a que aludimos son totalmente definitivas, que los documentos están firmados por la Reina el Rey, y todos los protagonistas de las operaciones, que son abundantísimos y que remitimos a quien quiera estudiarlos en los archivos,  facilitando a continuación la ubicación de cada uno de ellos.

Documentos que dicho folleto aporta:

Ludouici de Santo Angelo. (Archivo Regional de Valencia. Real nº 407, fol, 176 a 178. 2) Luduici de Santangelo A.R.V. 422,  fol. 111 vuelto 112). 3) Luduici de Santo Angelo A.R.V.309  fol. 187 vuelto 188) 4) De la FMILI de Sant Angel (2ª parte de la Crónica de Valencia, compuesta por Martín de Viciana, Valencia 1881, pag. 155 y 156. 5) Sin titulo. Al pié: Textimonis foren presents ales dites coses los honorables en Joan tritany e Nantoni scala verguers de la magnificha Jurats. Archivo Municipal de Valencia, Libro Manual de Consells, Años 1487, 1490, nº 45, sig A, folios 304 al 308. 6) Otro, A.M.V. Libro Manual de Consells Años 1487,1490, sig A folios308-309. 6 b.- A.M.V. Protocolo de Gaspar Gimeno nº 1, sig 9. 7) A.M.V. Libros de Cartas Misivas, año 1489, nº 32,sig,g3. 8)A.M.V. Libro de –cartas Misivas, año 1489, nº 32, sig, g3. 9) A.M.V. Libro de Cartas Misivas año 1489, nº 32, sig g3. 10) A.M.V. Libro Nacional de Consells año 1487 a 1490, sig A, fol 309 y 310. 11) A.M.V. Libro Nacional de Consells año 1487 a 1490 sig A, fol, 340. 12) A.M.V. Libro Manual de Consells, años 1487 a 1490, sig A, fol 309 y 310.

 

En la Colección de Documentos Inéditos relativos al descubrimiento de America, conquistas y organización de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía , sacados de los Archivos del Reino y especialmente del de las Indias, Tomo XIX, páginas 457 y 458. Se dice.

Vos fueron recibidos e pagados en cuenta, un cuento e ciento cuarenta mil maravedís que diste por nuestro mandato al Obispo de Ávila, que agora es Arzobispo de Granada para el despacho del almirante Don Cristóbal Colon.”

Es interesante mencionar que en  la primera narración de Fernando Colón, de la visa de su padre, cuenta que cuando Colón salía de Granada con intención de ofrecerse a otros monarca europeos, describe un dialogo en que el Escribano Racional de Aragón, Luis de Santangel, esfuerza la conveniencia de la empresa con tanta elocuencia que la Reina acepta, autorizándole desde luego a buscar, prestada sobre joyas de su recámara la cantidad que hiciera falta, y reconocido el favor  Santangel responde que no es necesario acudir a las alhajas pues él adelantaría con mucho gusto su dinero.

Parece deducirse por varios autores que de esta conversación, que el no pudo oir dada su corta edad, nació la leyenda del empeño de la joyas para tamaña empresa, sin tener en cuenta que a continuación narra lo evidente

Por no alargar el artículo, hemos omitido la descripción que se hizo del empeño de las joyas de la Reina con mucha anterioridad y que fueron depositadas en casa del prestamista, para los fines bélicos de la guerra de Granada.

Pero hemos de incidir en dos cosas definitivas: las joyas no pudieron ser embargadas porque ya lo estaban anteriormente y por tanto, al menos de valor, no había joyas.

La segunda conclusión es que Luis de ´Santangel, aragonés él, corrió con los gastos del Descubrimiento, a su expensas y en honor a lo leído afirmar taxativamente que la empresa fue el resultado de la colaboración de castellanos y aragoneses, cumpliéndose una vez más el acuerdo de gobierno de ambos reyes:

“Tanto monta monta tanto”

 

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