I RUTA POR LAS IGLESIAS Y MONASTERIOS DE MADRID, por Alfredo Villaverde y Luis Manuel Moll

Ruta I

Real Iglesia de San Ginés, Monasterio de las Descalzas Reales,

Real Monasterio de la Encarnación y Capilla del Palacio Real

Música Gregoriana

Dentro del rico y extenso patrimonio histórico-artístico de Madrid, el religioso tiene una presencia relevante y cobra un valor sustancial a la hora de conocer y disfrutar de los atractivos de la Villa y Corte. Con más de quinientos templos en su haber, es difícil seleccionar y armonizar unos recorridos para que el lector pueda acceder de una manera ordenada y útil a la información que le permitirá callejear y perderse entre la castiza tipología urbana de la ciudad para ir desgranando las cuentas de este rosario de iglesias, monasterios y conventos en los que encontrará junto a la memoria histórica y la riqueza artística, el lugar apropiado para la oración, el recogimiento, la armonía espiritual.

 

El inicio de esta ruta está en la famosa Puerta del Sol; punto “0” de donde arrancan todas las rutas de España en la que podremos escuchar los sonidos del viejo reloj de la antigua Casa de Correos, donado este por José Rodriguez Losada en el siglo XIX, y tambien contemplar el símbolo de Madrid, el  Oso y el Madroño, escultura esta del villenense Navarro Santafé y la majestuosa escultura del mejor alcalde que ha tenido Madrid: “El rey Carlos III” obra de Miguel Ángel Rodriguez y de Eduardo Zancada, copia de la que hay en  la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que fue creada por  Juan Pascual de Mena.

Con Enrique Tierno Galván en la alcaldía de Madrid, se hizo una copia para su exhibición en la Puerta del Sol. El 26 de marzo de 1985 tuvo lugar la inauguración del citado emplazamiento, en la confluencia de la calle de Alcalá y de la Carrera de San Jerónimo, en el mismo sitio donde se supone que estuvo la primitiva Fuente de la Fe. Sin embargo, el 25 de septiembre de 2009, coincidiendo con la última reforma de la Puerta del Sol, la falsa Mariblanca fue llevada al otro extremo de la Puerta del Sol, junto al arranque de la calle del Arenal.

 

  Desde este punto de partida debemos de recorrer la Calle del Arenal hasta encontrarnos al lado izquierdo con la Iglesia de San Ginés. Seguiremos después por la calle Bordadores hasta llegar a la plaza de las Descalzas donde veremos el Monasterio de las Descalzas Reales. Desde allí tomamos la calle de la Flora, pasando por la plaza de la Ópera y la calle Arrieta, continuamos por ella durante unos metros y nos sorprenderá la fachada del Monasterio de la Encarnación. Después de ver todas ellas, dejamos para el final el plato más fuerte que es la visita de la Capilla Real, sita unos metros más allá, al lado justo de la plaza de Oriente e inmersa en las entrañas del Palacio Real.

 

San Gines

 

Datos prácticos:

 Calle de Arenal, 13. Tfno.913664875. Metro: Sol y Ópera.8:45-13:00 y de 18:00 a 21:00 h

En verano 8:45-13:00 y 18:30-21:00.  Visitas cuadro del Greco los sábados a las 11 de la mañana.

 

Bordadores abajo, San Ginés se levanta

y se muestra orgullosa

por ser la primorosa

perla de un pasado que en ella canta.

Aquí Lope y Quevedo

recibieron los Santos Sacramentos

y hubo tantos momentos

de gloria que contar apenas puedo.

Iglesia de alto vuelo,

majestad de Madrid en noche enamorada.

 

Nos hallamos ante una de las iglesias más conocidas de Madrid. Su emplazamiento a dos pasos de la puerta del Sol en la calle del Arenal, se remonta a la entrada de Alfonso VI en Madrid y la acampada de su yerno Raimundo de Borgoña con sus huestes en las proximidades, que pudieron dar lugar al culto a San Ginés de Arlés. Las primeras referencias documentales las hallamos en un privilegio otorgado por Alfonso VII en 1156 por el cual se concedía a la iglesia señorío sobre varias aldeas de Madrid. Su situación extramuros de la villa hace que no se la mencione entre las relacionadas en el Fuero de 1202, y en 1358 el Pontífice Inocencio VI otorga una Bula con Indulgencia para todos aquellos que participasen en el desagravio por el robo de objetos sagrados cometidos en la misma. Hasta el establecimiento de la capitalidad en Madrid en 1561 era junto a la de San Martin el referente religioso extramuros y a partir de esta fecha fue adquiriendo riqueza e importancia lo que no impidió que en 1642 se derrumbase parcialmente como consecuencia del terreno arenoso y echadizo en el que se asentaba.

 

Interior de la Real Capilla del Santísimo Cristo de la Redención. El altar de esta capilla, diseñado por Sebastián Herrera Barnuevo y en cuya ejecución (1676) participó Virgilio Fanelli, cuenta con un Cristo Crucificado de Alfonso Giraldo Bergaz, ejecutado en la primera década del siglo XIX, y cuatro ángeles en bronce dorado de Pompeo Leoni. En la cúpula, pinturas al fresco de José Sánchez Villamandos, documentado en la segunda mitad del siglo XVIII, representando cuatro mujeres fuertes de la Biblia en las pechinas, otros tantos varones bíblicos en el tambor y la Ascensión en el cascarón. Arcángeles Barachiel y Sealtiel atribuidos a la primera etapa de Antonio de Pereda. El Salvador, firmado y fechado por Antonio de Pereda en 1655. Procedente del convento de las Capuchinas, donde lo vio Antonio Palomino, que dijo de él que «por sólo esta imagen merece su autor nombre inmortal», se incorporó en 2007 a la iglesia de San Ginés.[16] El Buen Pastor con dos niños pastores de Gerard Seghers, obra de poco común iconografía. Cristo de la humildad, original de Alonso Cano datado hacia 1643. La escena se sitúa en un paisaje en el que se aprecia un edificio que se ha relacionado con el convento de madres Dominicas de Loeches, fundación del conde duque de Olivares, protector del pintor. Durante su restauración se puso de manifiesto que en un primer momento Cano dispuso el grupo de la Virgen y san Juan Bautista con un tamaño mucho mayor, reduciéndolos luego, con lo que ganó el paisaje, a fin de centrar la atención en el cuerpo de Cristo, sentado y encorvado aguardando la crucifixión.[17] Lamentación sobre Cristo muerto, firmado por Michiel Coxcie.

El nuevo templo se realizó con el trazado de Fray Lorenzo de San Nicolás e intervino entre otros el alarife Juan Ruiz. En él se ubicó la capilla del Santo Cristo de la Redención de culla Congregación era hermano mayor el rey Felipe IV que sufragó parte de las obras finalizadas en su totalidad hacia 1672. Los sucesivos incendios que sufrió el templo en 1724, 1756 y 1824 ocasionaron sucesivas restauraciones fruto de las cuales se modificaron diversos elementos, debiéndose el aspecto neoclásico de su interior a la intervención del arquitecto Juan de Villanueva y en 1869 se produjo otra intervención en la fachada de la calle del Arenal con arcos carpaneles de estilo neo-plateresco que fue objeto de polémica. La iglesia sufrió los estragos propios de la Guerra Civil española donde fue convertida en cuartel y en 1956 se procedió por el arquitecto Jose Luis Marín a una nueva remodelación que devolviese al templo su carácter original del siglo XVII con reconstrucción de la fábrica original de ladrillo macizo alternado con cajas de mampostería y drástica reforma de la fachada de la calle del Arenal con apertura de balcones y aparición de un tercer cuerpo con ventanas y una hornacina rematados por un frontón con una cruz.

 

El templo cuenta con su fachada principal en la calle de Bordadores y la de acceso por el lado del Evangelio en la calle del Arenal. Cuenta con una torre cuadrangular. El interior es de tres naves con crucero, presbiterio y profundas capillas laterales cubierta por bóveda de cañón con lunetos. ´Sobre el crucero una cúpula sobre pechinas. Entre las capillas destaca la del Santísimo Cristo por su amplitud y portada propia al atrio ricamente decorada con mármoles. En la cabecera tenemos tres retablos, dos laterales dedicados a la Virgen de Valvanera y San José y el central, obra de Juan Antonio Cuervo (1826) que enmarca un gran lienzo sobre el martirio de San Ginés que al parecer es el original pintado por Francisco Rizi y no una copia como se atribuía hasta fechas recientes.

 

Entre las numerosas obras de arte que contiene el templo destacamos un gran cuadro de El Greco (La Purificación del Templo), una Anunciación de Luca Giordano, el Cristo de la Humildad de Alonso Cano y otros lienzos y tallas de autores notables de los siglos XVII al XX. En su sacristía se conservan también piezas, objetos y lienzos de gran valor artístico y en su archivo se conservan el acta de bautismo de Francisco de Quevedo, la de matrimonio de Lope de Vega y las de defunción de Tomás Luis de Victoria, Francisco Herrera, Pantoja de la Cruz, Martínez del Mazo, Juan van der Hamen, entre otras muchas de personalidades ilustres. La iglesia ha sido objeto a lo largo de su existencia de multitud de leyendas y anécdotas. Mencionamos entre ellas la que narra que en el siglo XIII ocurrió en su interior el asesinato de un hombre por unos ladrones y que desde entonces su fantasma habita entre sus muros.

 

Libro de las rutas

Monasterio de las Descalzas Reales

 

Datos Prácticos:

Dirección Plaza de las Descalzas Reales, 3

Telf.: 91 454 88 00

Horario: Martes, miércoles, jueves y sábado, de 10:30 a 12:45 y de 16:00  a 17:45.

Viernes:  10:30 a 12:45

Sábados, domingos y festivos de 11:00 a 13:45

Lunes cerrado

 

 

Muy cerca de la Puerta del Sol y calle del Arenal se encuentra este Monasterio enclavado en un edificio del siglo XVI de severo corte clásico. En el mismo solar hubo antes palacio del siglo XIII en el que al parecer se celebraron las primeras Cortes de Castilla en 1339 y en el que nació en 1535, siendo propiedad de Alonso Gutiérrez (tesorero del emperador), la hija pequeña de Carlos I que a la postre sería su fundadora.  Juana de Austria, princesa de Castilla casó con Juan Manuel de Portugal y quedó viuda muy joven por lo que su hermano, el rey Felipe II, la llamó de nuevo a Madrid para conferirle un alto rango lo que ocasionó que ella iniciara en 1557 las obras de conversión de la casa palaciega en Monasterio de monjas Clarisas Franciscanas Descalzas.  La primera Comunidad se formó con religiosas traídas desde Gandía por Francisco de Borja y se asentó en 1559 aunque la iglesia no se terminó hasta 1564

A partir de entonces, el Monasterio fue lugar de refugio de reinas, princesas y aristócratas que lo elevaron a la máxima dignidad entre los de Madrid. Entre ellas, María de Austria, viuda del emperador Maximiano, su hija Margarita de Austria, Ana Dorotea de Austria, María de la Cruz y Austria, Catalina María de Ester y Margarita de la Cruz  ( nieta de Felipe IV y la Calderona). Todo ello dio lugar a que en el año 1715 el rey Borbón Felipe V honrase a sus abadesas con el título perpetuo de Grandes de España (el más importante entre la nobleza española). En los últimos años del siglo pasado el convento fue acondicionado para reservar una parte del mismo a Museo que puede ser visitado ya que alberga importantes obras de Arte como consecuencia de las numerosas donaciones que recibió a lo largo de los siglos de su existencia.

 

 

El Monasterio en su traza original ocupaba un gran espacio con dependencias y huertas que llegaban hasta la calle de Preciados pero cuya superficie se redujo en el siglo XIX por la venta de una parte del mismo. La autoría de la fachada viene atribuyéndose a Juan Bautista de Toledo pero la traza del interior de una sola nave con bóveda y lunetas  corresponde a Francisco Pacciotto que intervino también en las obras del Monasterio de El Escorial. Juan Gómez de Mora, Gaspar Becerra y Diego de Villanueva son también autores de diversos elementos de la iglesia original y de sus reformas posteriores. En 1862, como consecuencia de un incendio,  se destruyó el antiguo retablo obra de Becerra y fue sustituido por el actual había sido encargado por el rey Felipe V en 1716 a Camillo Rusconi y que celebra la apoteosis del beato jesuita Juan Francisco Régis, con representaciones escultóricas en los laterales de diversos santos franciscanos, obra de José Bellver y Collazos.

 

En el lado de la Epístola se halla la estatua orante de la fundadora, obra de Pompeo Leoni y en el altar mayor una tabla de la Virgen del Milagro obra de Paolo de San Leocadio. Las pinturas de la bóveda fueron obra de los hermanos González Velázquez y tras el incendio fueron reproducidas por Antonio García.

 

El hermoso claustro del monasterio es famoso por las procesiones del Corpus Christi y Semana Santa. El Viernes Santo lo hacen con un Cristo Yacente obra de Gaspar Becerra en medio de una gran devoción. En los muros se cuelgan los bellísimos tapices flamencos realizados sobre bocetos y cartones de Rubens que mandó realizar la infanta Isabel Clara Eugenia. La ornamentación de la gran escalera principal con pintura murales y sobre lienzo se llevó a cabo en distintas épocas y destaca en el segundo tramo el balcón real al que se asoma Felipe IV y su familia por lo que parece lógico aseverar que fue reaizado antes de 1661, fecha de su fallecimiento. Otros tramos se deben a los pintores Antonio Pereda y Claudio Coello que desarrolla un trabajo para el ciclo de los Siete Arcángeles. La capilla del Milagro, obra barroca de Francesco Ricci ejecutada en 1687 es una de las cumbres de su estilo en Madrid.

 

El Museo alberga una importante colección de pinturas, tapices, esculturas y orfebrería que fueron donadas al Monasterio desde su fundación. Esculturas de Juan de Mena y óleos de Zurbarán, Rubens y Ticiano así como el mausoleo de Pompeo Leoni hacen que sea muy aconsejable su visita con horarios de mañana y tarde los martes, miércoles (entrada gratuita), jueves y sábados y de mañana los viernes y domingos

Pisadas infantiles

y oraciones que ascienden hacia el cielo

alzan a Dios en vuelo

sobre el mar de los hábitos monjiles.

Revolotean risas

que del claustro destierran la tristeza

y toda la nobleza

del amor se engalana entre los muros

haciéndonos más puros

en la paz de estos sotos monacales.

 

Monasterio de la Encarnación

 

Datos prácticos:

Plaza de la Encarnación,1. Tfno. 914548800. Metro: Ópera. Autobuses 3, 25, 39 y 148.

Visitas: Lunes, martes, miércoles y sábados en horarios de mañana y tarde. Viernes y domingos en horarios de mañana.

 

Muy cerca del Palacio Real, en el corazón de Madrid encontramos este Real Monasterio fundado por la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, con motivo de la expulsión de los moriscos dictada en 1609 y fechas posteriores por el rey. A principios de enero de 1611 la reina manda venir a Madrid desde Valladolid a monjas agustinas recoletas para que se enclaustren en el nuevo monasterio aunque la primera piedra de este no se pone hasta junio del mismo en el lugar que ocupaban unas casas propiedad del marqués de Pozas, adquiridas por la Corona para este fin por su cercanía al Palacio Real. La reina no vería terminadas las obras ya que falleció antes de que se inaugurase en una fiesta solemne de cuatro días el Real Monasterio de la Encarnación el 2 de julio de 1616. La Madre Mariana de San José fue la primera priora y entre las fundadoras estuvo Francisca de San Ambrosio, hermana de la marquesa de Pozas. También profesó en sus orígenes Aldonza de Zúñiga, ahijada de los reyes, que con tal motivo donaron una gran copa enjoyada que sirvió para el culto al Santísimo Sacramento.

 

El patronazgo de los reyes que acudían al monasterio directamente por medio de un pasadizo desde los jardines del Moro conocido como “La  Mina” y ornamentado con tapices y cuadros, originó que el monasterio tuviese grandes benefactores y donativos llegados de los miembros de la nobleza y del pueblo. Entre ellos, Manuel Godoy, valido de Carlos IV que acudía a misa diariamente desde su residencia en el palacio de Floridablanca.

 

La fachada del edificio, severa y de estilo postherreriano es de granito, está precedida por un patio y en ella se abren tres arcos a la manera de la iglesia del Gesú de Roma. Sobre ellos, ventanas con escudos y un bajo relieve de la Anunciación de la Virgen. Su autor, según recientes investigaciones parece ser que fue fray Alberto de la Madre de Dios, en vez de Juan Gómez de Mora a quién venía siendo atribuida. El interior de la Iglesia de una nave en forma de cruz latina fue reformado, tras un voraz incendio del que se salvó la fachada del Monasterio, por Ventura Rodríguez entre 1755 y 1767 con un bella ornamentación de mármoles, jaspes y bronces. El retablo está enmarcado en columnas corintias ricamente ornamentadas y su autor como del Tabernáculo que lo antecede, es también Ventura Rodríguez. En su interior se encuentra el lienzo de Vicente Carducho sobre “La Anunciación” y en los laterales las esculturas de San Agustín y Santa Mónica, obra de Gregorio Fernández. El fresco de la bóveda del retablo mayor es obra de Bayeu y los de las bóvedas y cúpula de los hermanos González Velázquez. El coro cuenta con un sillería del siglo XVIII.

El interior del convento tiene un estilo típicamente castellano con puertas y vigas de madera, decorado con azulejos azules y blancos de Talavera de la Reina. En su pinacoteca, obras de Lucas Jordán, Gregorio Fernández, Pedro de Mena, Juan van der Hamen y el pintor real Rodrigo de Villandrando.

 

En su Museo encontramos la Cámara de las Reliquias donde se custodian restos de varios Santos de la Iglesia así como el Relicario de más de 700 piezas de bronce, coral, marfil y maderas finas de España, Alemania, Italia y Países Bajos. En ella se custodia también la sangre de San Pantaleón que cada 27 de julio se licúa y atrae la presencia de miles de visitantes que acuden a presenciar el prodigio.

 

Este nuncio Gabriel

te ofrece un ramillete de azucenas

mientras cruzas tus manos, tan serenas

ante la buena nueva.

Radiante de hermosura

ha inundado la luz de la Paloma

tu cuerpo y el aroma

celestial va impregnando tu figura

mientras juegan los ángeles

y el Padre te bendice allá en la altura

Libro de las rutas

Capilla del Palacio Real

 

Datos prácticos:

  Calle de Bailén. Teléfono 914 54 88 00. Metro: Ópera. Horario de visitas del Palacio Real. De abril a septiembre: Diaria de 10 a 20 horas. De octubre a marzo. Diaria: De 10 a 18 horas.

El emir Mohammed I de Córdoba mandó construir una alcazaba que defendiera Magerit, perteneciente al reino de Toledo, de los ataques de los reyes cristianos. Esta se convirtió en el Alcázar que fuera sede de los reyes de la casa de Austria hasta su incendio en 1734. En el solar mandó construir Felipe V el actual Palacio Real, sede de los monarcas españoles, con planos de Juan Bautista Sachetti y proyecto inspirado en los bocetos realizados por Bernini para el palacio del Louvre de París. En 1738 se inició su construcción que duró diecisiete años y Carlos III fue el primer rey que ocupó sus estancia y decoró el palacio, labor que continuaron sus sucesores en la corona. En la actualidad, el Palacio Real alterna su función de sede de actos de la monarquía con la de ser un lugar emblemático de visita por su importancia arquitectónica y artística, sus exposiciones, actos culturales y memoria histórica que encierran sus estancias.

 

La Capilla Real del palacio se sitúa en el centro de la planta noble del lado norte del recinto y tiene su acceso desde la galería que rodea el patio central. En el proyecto original, la capilla se situaba en el lugar que hoy ocupa el salón de Alabarderos pero en 1749 Ventura Rodríguez realizó el proyecto  definitivo en su ubicación actual. Fue construida entre 1750 y 1752 aunque los trabajos de decoración se prolongaron varios

años más y en realidad era la única estancia del palacio terminada y decorada cuando Carlos III vino a España en 1759.

La planta es central o elíptica aunque irregular. En sus lados este y oeste se prolonga en sendos brazos cubiertos por bóvedas abocinadas y en el sur en un atrio oval de mayores dimensiones coronado por una bóveda elíptica. El atrio presenta pilastras que imitan el mármol y dieciséis columnas de mármol negro coronadas con capiteles de estuco dorado se adosan a los ángulos que definen la planta que está coronada por una cúpula de media naranja sobre pechinas y tambor. Frente al atrio o vestíbulo se encuentra en el lado norte el altar del evangelio y próximo a él el sitial de los reyes, al este el altar mayor y  en el oeste el órgano que es una obra maestra de su época y fue realizado en 1778 por Jorge Bosch.

 

El pintor de cámara italiano Corrado Giaquinto fue el encargado de realizar los frescos de la capilla real al igual que los de la escalera principal del palacio y el salón de Columnas. En la bóveda del atrio hallamos a Santiago “Matamoros”; en la cúpula central la Coronación de la Virgen; sobre el presbiterio

la Trinidad con Cristo y sobre el coro las virtudes teologales. En las pechinas, los santos patrones de Madrid, San Isidoro y San Hermenegildo. Autores de los estucos y estatuas son Felipe de Castro, Olivieri, Rusca,  Andreoli, Juan Sansó y José Ginés entre otros.  Sobre el altar mayor hay un lienzo de Francisco Bayeu sobre el arcángel San Miguel que es el patrón de la capilla. En el altar del evangelio un cuadro de La Anunciación obra postrera de Mengs, y las reliquias de San Félix. La alfombra fue realizada por la Real Fábrica de Tapices en 1858.

La Real Capilla es una institución vinculada a la monarquía española que estaba presidida por el capellán del rey que recibía habitualmente el título de Patriarca de las Indias Occidentales, aunque en la actualidad depende de la diócesis de Madrid-Alcalá. Su influencia en la vida religiosa de la familia real viene determinada por depender de ella todos los actos y celebraciones litúrgicas a celebrar en los Sitios Reales, así como el hecho de ser notario su capellán en cualquier acto que afectara a la familia real. Al depender de ella  el organista y la orquesta de cámara real, tuvo una notable trascendencia en la música española. Actualmente, desde 1978, depende del Patrimonio Nacional.

 

Te yergues victorioso

jefe de los ejércitos divinos

aquí donde acudimos

a orar en el recinto primoroso

de esta regia capilla.

Tú defiendes el bien contra el acoso

de la maldad que planta su semilla

y en el combate airoso

debieras ser el centinela y guía

de toda monarquía

Fin de la Ruta I

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