VIDA DE MINA, GUERRILLERO, GENERAL, INSURGENTE, por Manuel Ortuño Martínez

«(…) Mexicanos: permitidme participar de vuestras gloriosas tareas, aceptad los servicios que os ofrezco en favor de vuestra sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. ¡Ojala acierte yo a merecer este título, haciendo que vuestra libertad se enseñoree o sacrificándole mi propia existencia! Entonces, en recompensa, decid a vuestros hijos: “Esta tierra fue dos veces inundada en sangre por españoles serviles, vasallos abyectos de un rey; pero hubo también españoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien”.»

Proclama de Francisco Xavier Mina al desembarcar en el Nuevo Santander. Soto la Marina, 25 de abril de 1817.

Esta es una historia de olvido. Una historia de desmemoria, valentía, libertad y honor. Este es el relato de un héroe muy desconocido aquí en España y que en cambio es renombrado y amado por todos los mejicanos. Es la historia de un gran patriota, de glorioso nombre, Xavier Mina. ¿Lo conocen? La mayoría de los españoles me dirán que no. Algún otro, más leído, quizá lo relacione por su apellido con el famoso guerrillero Francisco Espoz y Mina. Algo tienen que ver, no lo niego pues este último era tío suyo, y ambos lideraron las partidas guerrilleras en la zona de Navarra durante la Guerra de Independencia (1808-1814) frente al enemigo francés. Pero Mina fue algo más que un luchador por la independencia, más que un simple guerrillero refugiado en las montañas…  fue un guerrero de la libertad que nunca traicionó sus ideas ante el destino.

En cambio si nos acercamos a algún hermano mejicano y le preguntamos por nuestro héroe no dudará en reconocerlo como uno de los suyos, como uno de los personajes más importantes dentro de la historia de su país. Si usted viaja al continente americano y se da un paseo por Ciudad de México se encontrará con una gran columna en una rotonda, coronada por un ángel dorado, luminoso y preciado. Es La Columna de la Independencia. Si uno mira extasiado esta maravilla podrá observar que a sus lados, en los puntos cardinales, se hallan las figuras de los diferentes libertadores del país que tanto significaron para su independencia. Una de estas estatuas gallardas es la correspondiente a Xavier Mina. Allí esta, desafiante, espada en mano, siempre presto a defender al afligido y al necesitado de libertad. Entonces, siendo personaje tan importante, ¿cómo es posible que aquí en España no lo conozcamos lo suficiente? Mina murió muy joven, con 28 años, en 1817, en Guanajuato (México). Esa no es razón suficiente para el olvido. Pronto abandonó las fronteras patrias para luchar por la libertad de otros pueblos. Tampoco es razón para su ostracismo. Entonces ¿por qué no es recordado aquí? Por lo de siempre, por la desmemoria histórica tan pertinaz en el colectivo hispánico. Por ello es necesario resarcir esta deuda de honor que todos los españoles debemos a la gran figura de Xavier Mina, aunque sea a través de esta simple reseña.

Antes de continuar, y para recordatorio del común, hagamos una pequeña semblanza de Xavier Mina (1789, Otano, Navarra–1817 Guanajuato, México). Su verdadero nombre, el que le dieron sus padres, era Martín Xavier Mina Larrea, pero pronto fue conocido solamente con el del santo navarro por excelencia, Xavier. Desarrollo su potencial físico y espiritual en las agrestes montañas del entorno y pronto fue enviado a estudiar a Zaragoza donde dejó entrever sus ideas liberales al conducir una revuelta estudiantil contra Godoy y su mala administración. De ahí tomó constancia de su ser y se significó en la Guerra de Independencia no solo defendiendo la zona aragonesa sino también hostigando al ejercito francés con sus portentosas guerrillas en la zona norte de España, convirtiéndose en poco tiempo en jefe del Corso Terrestre de Navarra. En 1810, desgraciadamente es capturado e ingresa en los presidios franceses hasta 1814. Regresa a España, pero no se encuentra con la situación de libertad que esperaba. Fernando VII ya repuesto en el trono pisotea la Constitución de 1812 e implanta un régimen absolutista que se caracteriza por su tiranía. Se adscribe a los grupos más liberales y tiene que exiliarse en París y Londres donde entra en contacto con otras figuras afines como Blanco White y Flórez Esrada. Toma una decisión crucial: luchar contra el tirano pero no en España sino en tierras de América junto a sus hermanos mejicanos, ayudando a la insurgencia, que en esos momentos está dirigida por Morelos. En 1816, junto con el apoyo de Lord Holland y los liberales ingleses, emprende una Expedición hacia tierras mejicanas comenzando de esta manera su periplo por la independencia del país. Destacan multitud de hechos de armas y gestos de gloria, como por ejemplo su lucha contra el Virrey Apodaca y los ejércitos realistas. Fue derrotado y atrapado, siendo pasado por las armas en 1817.

Como se puede observar, una vida apasionante que nos enseña una de las principales figuras del primer liberalismo español y americano. Xavier Mina no podía pasar desapercibido para la historia ni ser enterrado en el olvido. El autor del libro que les reseño, Manuel Ortuño Martínez, se dio cuenta de ello y lo plasmó en su libro Vida de Mina: guerrillero, liberal e insurgente (2003). Recordemos un momento al autor. Es licenciado en Ciencia Política y doctor en Historia de América por la Universidad Complutense de Madrid. Gran conocer de México, ha enseñado en la Escuela de Ciencias Políticas de la UNAM. En México publicó Antología de las ideas políticas (1966),Introducción al estudio del turismo (1966) y Teoría y Práctica de la LingüísticaModerna (1974-1981), así como numerosos ensayos y artículos. Ha dedicado mucho tiempo a la figura de Xavier Mina y fruto de esos estudios ha publicado Mina y Mier, un encuentro (1966), Expedición a Nueva España de Xavier Mina (2006) y Memorias de Servando Teresa de Mier (2007), y el libro que en estos momentos les estoy reseñando.

Manuel Ortuño Martínez, como hemos podido colegir de la anterior bibliografía es un gran conocer de la época y la figura de Mina. Este presente libro, esencialmente, tiene como base una anterior tesis doctoral presentada en la Universidad Complutense de Madrid en 1998. El autor es consciente de la importancia de rescatar al liberal de las ruinas de la desmemoria. Los pilares básicos del libro están explicados perfectamente en el subtítulo del libro: guerrillero, liberal e insurgente. Mediante una prosa sencilla, directa y muy emotiva se nos explica la triple vertiente de la vida de Mina. Como guerrillero destacó por su rapidez de acción con pequeñas partidas y por su intrepidez e inteligencia, y por fijar en el terreno a la retaguardia francesa creando un clima de terror en el ejército invasor haciendo que su moral estuviese por los suelos. En el ámbito liberal, Mina fue el prototipo de luchador por la libertad arriesgando su propia piel por los derechos de los demás. Y finalmente su papel de insurgente es bastante discutible. Algunos lo han tratado como traidor a su patria ya que luchó por la insurgencia mejicana frente a los intereses de su propio país. Hay que decir que Mina nunca traicionó a sus conciudadanos por lo que luchó en la Guerra de Independencia. Creía en la libertad de los pueblos sean estos españoles o iberoamericanos, pero lo que no podía consentir era el despótico reinado de Fernando VII. Mina no lucha contra España sino solamente contra su rey. Nunca traicionó a su tierra ni a sus raíces.

El libro es muy interesante. El autor se centra en una época muy convulsa de la Historia de España y su relación con las colonias de una manera brillante. La prosa que utiliza es esta biografía es soberbia haciendo que una simple vida pueda ser a los ojos del lector toda una aventura. Les recomiendo este libro pues en él hallarán a un persona, Xavier Mina, un hombre apasionante y lleno de ideas, que luchó por romper las cadenas de ambos pueblos separados por el mismo océano. Descubrirán a un auténtico mito de nuestra historia y de la historia de México. A un guerrero de la libertad.

Mina, de las vertientes montañosas

llegaste como un hilo de agua dura.

España clara, España transparente

te parió entre dolores, indomable,

y tienes la dureza luminosa

del agua torrencial de las montañas.

A América lo lleva el viento

de la libertad española…

(Pablo Neruda)

 

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