TRILOGÍA DEL JERTE, por Pilar Aroca

Valle del Jerte. Cáceres

EL JERTE Y EL FRÍO EN SUS CEREZOS

 

La noche se desgarra con la aurora

y, el Jerte ya se viste de amarillo.

Lejos y arrinconado, llora un trillo

bajo la araña astuta y tejedora.

 

Pasa un ave de paso y se enamora

del perezoso aroma de un membrillo,

y balando, persigue, un cabritillo,

la flor de nata de su paridora.

 

Ha llegado Diciembre en el otoño,

y un cuchillo, en el aire, corta tanto

que, tiritan, desnudos, los cerezos.

 

Ya duerme el valle, su feliz retoño

que brotará por Marzo, y, entretanto,

rompe el silencio el grajo con sus rezos.

 

II

 

EL JERTE Y SUS  CEREZOS EN FLOR

 

Hoy ha escampado por los pedregales.

Marzo se despereza, y sus bostezos

hacen brotar las jaras y los brezos,

y refulgir de luz los manantiales.

 

Un milagro de Marzo en los frutales

y, arde la nieve sobre los cerezos.

Van trinando los pájaros sus rezos

y resuenan sus silbos celestiales.

 

El Jerte ya rebrota y reverdece;

el sol levanta tras lejana bruma

y se trasiega por la sementera.

 

Repunta una caléndula y florece

y, el aire se recrea y se perfuma.

¡Mágica y trascendida primavera!

III

 

EL JERTE Y LOS CORAZONES DE SUS CEREZOS

 

 

El sol se adueña de los matorrales.

Y Junio, casi Julio, resplandece.

El campo se eterniza y se florece,

perfumando sus puntos cardinales.

 

Trabajan las abejas sus panales

y, el agua de los ríos relentece;

mueve el aire los juncos, y los mece,

y cantan sus amores los zorzales.

 

Asoma la cabeza alguna ardilla;

ya la espiga del trigo cabecea

cargada de zarcillos y aderezos.

 

Y para completar tal maravilla,

otra vez más, el Jerte milagrea

y se encienden y laten los cerezos.

 

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