LA HERENCIA DE LUTERO Y LA REFORMA PROTESTANTE (517-2017), por Alfredo Pastor Ugena.

1517 es una fecha histórica relevante en muchos entornos geográficos. Además del comienzo de la reforma luterana, por ejemplo en España muere en Roa (Burgos) el 8 de diciembre una figura relevante de nuestra historia: el Cardenal Cisneros. El 18 de noviembreCarlos I llega a Valladolid. y, por ejemplo, Antonio de Nebrija publica las Reglas de Ortografía española. No podemos olvidar que un año antes, el 23 de enero de 1516, había muerto en Madrigalejo (Cáceres) Fernando el Católico el último Rey de la dinastía Trastámara.

¿Y en la Iglesia católica qué ambiente se vivía?

“(…)A principios del siglo XVI, todas las personas importantes dentro de la Iglesia estaban clamando por reformas. Había excesiva corrupción. Los puestos eclesiásticos se podían comprar y vender. Muchos sacerdotes eran adúlteros, borrachos e ignorantes de las Escrituras. Maquiavelo lo escribió de manera brutal: Nosotros los italianos somos más irreligiosos y corruptos A principios del siglo XVI, todas las personas importantes dentro de la Iglesia estaban clamando reformas. Existía una gran corrupción del clero religioso: para ganar dinero, el alto clero de Roma, se burlaba de la buena fe de las personas a través del comercio de reliquias sagradas. Millares de personas eran engañadas al comprar espinas que supuestamente coronaron la frente de Cristo, astillas de la cruz en donde murió cruciificado Jesucristo, paños empapados por la sangre del rostro del salvador, objetos personales de los santos, etc. Además de eso, el comercio fraudulento y mercantil de la Iglesia Católica llego a su punto más alto cuando se inició la venta de Indulgencias de los pecados (perdón de los pecados al hombre para su salvación e ingreso al paraíso), la cual era otorgada a cambio de dinero. El dinero que se recaudó serviría para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro(…)”Como ejemplo veamos un lema del monje Johann Tetzel al iniciar la venta de indulgencias en Alemania: “Tan pronto la moneda en el cofre resuena, el alma al cielo brinca sin pena” Por último destacar la Ignorancia del Clero: la mayor parte de los sacerdotes desconocían la propia doctrina católica y demostraban absoluta falta de preparación para las funciones religiosas. La ignorancia y el mal comportamiento del clero represento un serie problema pues la Iglesia Católica decía que los sacerdotes eran los intermediarios entre los hombres y Dios. Ahora, si esos intermediarios se mostraban ignorantes e incompetentes, entonces, era preciso buscar nuevos caminos para encontrarnos con Dios(…)”

Martín Lutero ante Carlos I de España y V de Alemania

Esta situación conduce a un hecho histórico que transformó la sociedad de su tiempo: la Reforma protestante que dio lugar a cambios significativos en todos los ámbitos. El pasado mes de octubre se cumplieron  500 años del comienzo de la Reforma protestante. En el mismo mes de 1517, el religioso agustino de origen alemán, Martín Lutero (1483-1546), fijó un documento que contenía una serie de críticas a la Iglesia Católica, en la catedral de Wittenberg, ciudad alemana situada a orillas del río Elba; en 1517 era la capital del ducado de Sajonia, una ciudad próspera gracias al comercio y a sus riquezas mineras. Lutero era profesor de su universidad cuando lanzó sus tesis reformistas después de atravesar por una crisis espiritual. Conocidas como las 95 tesis,  dieron lugar a un enorme debate religiosos que se convirtió en el precedente del cisma de la fe católica. El impacto de esta Reforma  no sólo convulsionó la vida religiosa, sino que posteriormente tuvo una relevante influencia en la economía, la política, la cultura y, en general, en la mayoría de  las actividades humanas y en la historia moderna del mundo occidental. Su rebelión dividió al cristianismo y cambió el mapa religioso y político de Occidente.

Martín Lutero
Lutero Tocando el Laud. Créditos fondo antiguo de le Biblioteca de la Universidad de Sevilla

Las ideas de Lutero modificaron las convicciones religiosas de millones de personas, encolerizando o entusiasmando a reyes y príncipes, ocasionando una revolución ideológica y espiritual que dividió al cristianismo para siempre a cuya difusión contribuyó decisivamente la imprenta

Fue esencialmente un movimiento religioso que marcó para siempre la vida del catolicismo, en una sociedad donde la religión tenía un rol principal en la economía, la medicina, el arte, la educación, la política, la ciencia y el trabajo. Pero, como escribe Hans Lilje, “la Edad Moderna nace de una experiencia religiosa”: la del monje agustino Martín Lutero, padre de la Reforma protestante, nacido en Eisleben (Alemania) y educado por los Hermanos de la Vida Común de Magdeburgo, baluarte de religiosidad entre los laicos. El 2 de julio de 1505, después de una experiencia cercana a la muerte, Lutero se consagra a la vida religiosa e ingresa al Convento Negro de los agustinos ermitaños. En medio de angustiosos combates espirituales, tiembla ante su noción de justicia de Dios y nada calma sus temores. Ayuna, mortifica su cuerpo, hace penitencia, pero también prosigue con sus estudios, hasta alcanzar la condición de doctor en teología, que lo habilita para ser profesor de Sagrada Escritura en la universidad de Wittenberg.

Señalaba que “se hizo la luz y entendí que la vida del justo es un regalo de Dios y que el justo tiene que vivir por la fe”, Para él penitencia era la clave de su doctrina, sin ella no existirían ni las famosas tesis ni la Dieta de Worms. Esa lucha religiosa de Martín Lutero fue el punto de partida para un tiempo nuevo y todo el cristianismo evangélico que ha surgido desde entonces se basa en esa misma convicción de que el individuo se siente perdonado y renacido no por sus obras sino por la gracia de Dios.

Llegó al convencimiento de que la palabra de Dios debía prevalecer incondicionalmente sobre las tradiciones de la Iglesia, lográndose el perdón de los pecados enteramente por la gracia divina no con bulas e indulgencias. “creía que Dios le utilizaba como actor en su proyecto de reconducir a la Iglesia hacia los preceptos de la Iglesia”.

“(…) Frailes y religiosos en general tildaron a Lutero de hereje, apóstata o pérfido. Roma abrió un proceso contra él en junio de 1518. Lutero no acudió y su príncipe le dio protección. A través de la bula Exurge Domine, la Iglesia lo conminó a la excomunión si no se retractaba de sus tesis. No lo hizo y fue separado. De esa convicción religiosa surgió la Reforma (…)”

Lutero acudió ante el emperador Carlos V y la Dieta de Worms. Un bando papal trató de evitarlo, pero al final se hizo, y desde el primer día la sala de la audiencia se llenó con altos dignatarios. Los enemigos de Lutero, agrupados alrededor del duque Jorge de Sajonia, y él, un simple monje, hijo del pueblo, frente a frente con el monarca más poderoso y distinguido de su época. El encuentro empezó cuando Johannes von Eck, obispo de Tréveris, preguntó a Lutero si reconocía como suyos 20 libros ubicados sobre una mesa.

Lutero asintió y cuando el obispo le preguntó si se retractaba de las herejías que esos libros contenían, el monje pidió tiempo para reflexionar. Al día siguiente, ante el mismo interrogatorio, hablando en alemán, Lutero rechazó retractarse hasta tanto no se refutaran sus ideas con base en las Sagradas Escrituras. Incluso se declaró dispuesto a ser quemado en la hoguera. Al terminar su alegato, pronunció su frase histórica: “Estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo contra de la conciencia no es seguro ni saludable. ¡Dios me ayude, amén!”. De forma inequívoca, Lutero se atrevió a decir que el papa y los concilios estaban equivocados. La reacción de Carlos V fue anunciar a los príncipes alemanes que ejecutaría el designio de prender a Lutero en cuanto expirase el salvoconducto que garantizaba su seguridad en Worms. Además ordenó que todos los libros de Lutero fueran quemados y confiscar los bienes de quienes le dieran apoyo

Fue sin duda una relevante figura religiosa. Un precursor que se adelantó cinco siglos a la Iglesia de Roma en el concepto de Iglesia como pueblo de Dios donde todos son sacerdotes y el llamamiento universal a la santidad de los cristianos, sin necesidad de hacerse monje o sacerdote para servir a Dios. Y, sobre todo, la insistencia en la justificación por la gracia, mediante la fe, no por obras materiales ni penitencias. Un cambio en la forma de acceder a Dios que liberó millones de almas del temor a la condena y les abrió las puertas del paraíso.

El gran filósofo Karl Jaspers escribió que Lutero forma parte de los “hombres decisivos de la humanidad, el primer descubridor de la subjetividad”, aunque durante siglos fue tachado durante siglos como el peor de los herejes.

Con el fortalecimiento de las monarquías nacionales, los reyes pudieron hacerle frente al poder temporal y terrenal de la Iglesia Católica que interfería en los asuntos internos de sus reinos. La Iglesia Romana, con sede en el Vaticano, se presentaba supuestamente como la institución universal que unía al mundo cristiano.

Esa noción de universalidad, sin embargo, perdía fuerza, pues crecía el sentimiento nacionalista. Cada Estado, con su lengua, su pueblo y sus tradiciones, estaba más interesado en afirmar sus diferencias en relaciona otros Estados. La Reforma Protestante correspondió a esos intereses nacionalistas. Ejemplo: la doctrina cristiana de los reformadores fue divulgada en la lengua nacional de cada nación y no el latín, idioma oficial, de la Iglesia Católica Romana Apostólica.

Los grandes comerciantes pertenecientes a la burguesía sentían la necesidad de una nueva ética religiosa, más adecuada a la época de la expansión comercial y de transición del feudalismo hacia el capitalismo. Es así, como surgiría más adelante la Ética Protestante que se identificaría con el espíritu de los tiempos modernos.

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