PASEOS POR EL ARTE DE LA NATURALEZA: LA CUEVA EL SOPLAO (CANTABRIA), por Alfredo Pastor Ugena

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Música recomendada:

A. Marcello – Oboe Concerto in d minor (Marcel Ponseele, baroque oboe / Il Gardellino)

 

“La cueva El Soplao, descubierta a principios del siglo XX con motivo de la explotación de las minas de La Florida, está considerada una de las grandes maravillas de la geología, atesorando un auténtico paraíso de espeleotemas (excéntricas, estalactitas, estalagmitas, coladas, columnas, perlas de las cavernas, dientes de perro, y muchas más maravillas naturales. La historia de la Cueva El Soplao está íntimamente ligada a la actividad minera que se desarrolló en la Sierra de Arnero, aprovechando las mineralizaciones de zinc y plomo de la zona. Desde mediados del siglo XIX, en que la reina Isabel II realizó la concesión de la explotación, hasta su conclusión a finales de 1978”

Túnel de Entrada

“El soplao” es un término minero alusivo al aire que se percibe al calar una galería desde otra con menos oxigeno, de ahí el nombre de la cavidad. Fue descubierta por los mineros que, hacia 1908, perforaron la galería denominada “La Isidra”.

Además de su valor geológico, la cueva y su entorno albergan un excepcional patrimonio de arqueología industrial minera, con más de 30 km de galerías. Se trata de una cavidad única y es un deleite para todo visitante por su riqueza interior.

La Cueva y Territorio Soplao se localizan en la zona occidental de Cantabria, en la Comarca Saja-Nansa, entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, en lo alto de la Sierra de Arnero – Minas de La Florida, a una altitud de 540 m . Esta sierra se desarrolla de forma paralela a la costa, limitando al Este con el valle del río Bustriguado y al Oeste con el valle del río Nansa.

Una recreación de un tren minero movido por cabestrantes nos traslada a través de una galería minera más actual hasta el interior de la cueva, conocida como La isidra. Posteriormente comienza la visita a través de un circuito de galerías y salas, donde la iluminación, los colores, los efectos sonoros y la atmósfera que se respira, hacen del recorrido una experiencia inolvidable. Una vez allí, se realiza un circuito a pie a través de las galerías y salas de La Gorda, Los Fantasmas, Mirador de Lacuerre, Centinelas y Ópera.

Las diversas formaciones, muchas de ellas portadoras de un blanco imaculado, que contrastan con un rojizo esencialmente en las paredes(óxido de hierro), nos permiten presuponer que pocos se podrían imaginar que el interior de la tierra existiera tanta belleza a través de esta conexión entre galerías y cuevas. Es el resultado de la acción del agua que se infiltra en las calizas dolomitas y las meteoriza.

Los estomatolitos “que se pueden observar” son rocas biológicas que se producen por quimiosíntesis: las rocas oxidan el manganeso y se producen los moldes de las bacterias.

La cueva se asienta sobre arcillas inestables que producen los levantamientos a través de miles de años, dando lugar a las formaciones que se vislumbran. Es una preciosidad observar cómo en algunos lugares de la cueva el lago que la recorre refleja las maravillas del techo.

Las formaciones excéntricas (existen unas 4000), que cubren todos los techos y paredes,  le dan a la cueva su gran valor geológico. Sobresale, por ejemplo, “la sala de los centinelas”. Hay algunas que son horizontales. La base de todo es la porosidad. En el fondo es un laberinto de cristales que producen esta especie de “Capilla Sixtina” en el interior de la naturaleza.

La garrapata más antigua del mundo, fue encontrada en El Soplao

La Cueva El Soplao desarrolla una importante vertiente investigadora tanto en el interior de la cavidad como en su entorno. Fruto de estos trabajos de investigación ha sido el hallazgo, durante el invierno de 2008, de un excepcional yacimiento de ámbar del Cretácico Inferior en sus proximidades y en el pueblo de Rábago.

Los científicos confirman que se trata de uno de los yacimientos de edad cretácica más importantes de Europa. Las razones de su especial significado son sus dimensiones, la aparición de ámbar de color azul-púrpura con una luminiscencia sin parangón en el mundo y la inusual abundancia, variedad y calidad de las piezas de ámbar que contienen bioinclusiones (insectos, artrópodos, telas de araña, hojas o pólenes).

El ámbar es resultado de la fosilización de la resina de los árboles. En esta resina pegajosa quedaban atrapados insectos y artrópodos. Determinados procesos, llamados polimerización, convirtieron la resina en ámbar. Finalmente, la resina quedó enterrada por arenas o arcillas donde se produjo la fosilización. En el caso de El Soplao, el origen del yacimiento fue un paleoincendio de hace 110 millones de años.

Para los más intrépidos El Soplao ofrece una fantástica manera de conocer en profundidad el mundo subterráneo. Una ruta de 2,5 horas en la que los visitantes recorrerán las galerías de Campamento, El Órgano y El Bosque, entre otras, pasando por el suelo original y zonas menos accesibles de la cavidad. El visitante quedará sobrecogido por la variedad de formaciones y por la diversidad de espacios.

La organización proporciona el equipamiento adecuado para la visita: casco con luz, buzo y botas de agua.

La Cueva El Soplao ofrece la infraestructura necesaria para que el visitante se sienta cómodo en todo momento. Un espectacular edificio de recepción de visitantes, que combina los modos constructivos mineros con técnicas vanguardistas, alberga todos los servicios demandados: hall de llegada y taquillas, tienda de recuerdos, cafería y self-service, terraza, torre mirador, aseos, etc.

 

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