LOS JARDINES DEL ANTIGUO EGIPTO, por Javier Lara.

Música recomendada: Antiguo Egipto

Antes de hablar sobre cualquier tema relacionado con el mundo del jardín deberíamos de conocer  el contenido y la evolución de esta palabra    que se remonta al francés antiguo jart.  Un vocablo que designaba un huerto o un espacio diferenciado intencionadamente de un lugar de producción.

 El mismo vocablo  procede del fránquico gard que designaba un espacio cerrado o cercado y estos dos vocablos unidos son los que nos permiten sugerir que probablemente y en un principio el huerto era considerado un bien tan preciado que necesitaba de la protección  de una cerca o empalizada. 

Esta primitiva geometrización del espacio surge en un principio  de la propia observación corporal, y es que el hombre en actitud erecta determina una línea vertical  y otra horizontal si tiene sus brazos extendidos.

Esta intersección de rectas marca una cruz cuyo nexo común es el punto, que es representado geométricamente  por el circulo. Una figura geométrica cuyo principio y fin es inexistente. Una figura geométrica que en las culturas antiguas  se asocia a los dioses mas relevantes  cuya grandeza es ilimitada 

Este circulo es interpretado como el receptáculo de donde surgen las aguas primitivas, la fuente de la vida, aguas que transcurren  por los brazos  de la cruz transformándolos en canales o ríos.  Y son todas estas creencias las que añaden a este espacio artificial que es el huerto un carácter sagrado que lo convierte en un espacio, en donde se mezclan cultivos y cultos mágico-religiosos.  

Esta mezcla de sentidos y sensaciones es la que alimenta por igual el cuerpo y el espíritu del hombre  y cuando este intercambio se produce  al unísono es cuando empieza a perfilarse el jardín y queda establecido que su antecesor es el huerto.

Una vez establecidos los principios básicos del jardín pasaremos a comentar que informaciones pueden darnos datos, de cómo fueron los jardines egipcios  a lo largo de las dinastías.   

La costumbre de hacerse acompañar en su viaje al mas allá  de todas sus posesiones  hace que existan claros ejemplos de jardines o plantaciones aisladas representados en tumbas y templos, junto a objetos que pueden darnos gran información sobre sus elementos y características.  

Un ejemplo son las denominadas casas del alma, o maquetas arquitectónicas de barro, piedra etc. que reproducen con total exactitud la residencia de su propietario y que en el caso de Meketra (canciller  del faraón  Mentuhotep II) incorporaba su propio jardín, que contiene un estanque  rectangular  rodeado de siete sicomoros y un pabellón abierto al exterior en cuyo techo hay tres canales destinados a desaguar hacia el estanque la escasa agua de lluvia. 

Posteriormente y en época romana continúan empleándose técnicas para recoger el agua de lluvia y en el interior del patio peristilo de las viviendas nos encontramos con el Impluvium. 

La diosa Nut, identificada con un árbol, el sicomoro, que protege y nutre. Con sus raíces profundamente arraigadas en la tierra, extrae el agua del suelo y se levanta hacia el cielo actuando como eje del mundo. 

 

Las pinturas halladas en las tumbas también serán otra fuente de información, de todas ellas, comentaremos el mural hallado en la tumba de Ineni en donde veremos reflejadas varias  de las características  y elementos que  forman parte del jardín egipcio. Aunque lo mas importante ahora es el inventario hallado  de todas sus plantaciones que eran entre otras las siguientes: 73 sicomoros, 31 árboles persea, 170 palmeras datileras, 120 palmeras Dum, 5 higueras, 2 árboles moringa, 12 viñas en emparrado, 5 granados, 16 algarrobos, 5 azufaifos, 1 palmera argum, 8 sauces, 10 taray, 5 especies de acacia y 2 mirtos. 

En otras pinturas es importante observar las escenas que transcurren en los espacios ajardinados, porque pueden darnos datos sobre  hipotéticas actividades que debían realizarse en estos inmensos espacios. 

Un ejemplo son  las pinturas de la tumba de Hatiay (Imperio Nuevo). Un personaje que se hizo representar sentado cómodamente mientras pescaba al borde de su estanque,  junto a su esposa  y  su lebrel.  

Jardín  egipcio

Otras escenas  nos muestran árboles repletos de frutos, a sus propietarios navegando en sus estanques, recolecciones de flores, elaboración de productos etc. …un sin fin de imágenes que detallan las actividades que podían realizarse en estos jardines .

Pero también nos ofrecen imágenes  de ramos y coronas de flores tan detallados que podemos reconocer las especies utilizadas para su elaboración (Tumba de Najt, Imperio Nuevo). Unas  flores que por su frescor y tersura necesaria a la hora de elaborara ramos  y coronas seguramente crecieron  en jardines florales adyacentes a casas, templos y palacios. Y unas composiciones florales que hoy en día continuamos elaborando para los difuntos, depositándolas en sus tumbas el día de todos los santos y el día de su óbito. 

Las momias también forman parte de nuestro análisis inicial, ya que el polen de las flores depositado por los insectos en los restos vegetales  que rellenaban algunas de las cavidades torácicas, nos transmiten información sobre entornos vegetales  que pudieron formar parte  de posibles jardines dedicados, en este caso, a la obtención de esencias medicinales utilizadas durante los procesos de momificación. 

En cuanto a  los restos vegetales utilizados como materiales de relleno, muchos de ellos al pertenecer a especies no autóctonas, evidencian un importante  trafico comercial de maderas de árboles y arbustos  que no excluyen la posibilidad de que en algún momento se introdujeran ex profeso en sus jardines. 

Palmeras y árboles ornamentales

Las excavaciones arqueológicas son las fuentes documentales mas verídicas, al ofrecernos evidencias de restos vegetales fosilizados, como por ejemplo: raíces de árboles que ornamentaron templos, palacios y tumbas  y que debido a su estratégica situación, en muchos casos pudieron ser el fiel reflejo de algunas deidades, como mas adelante veremos. 

Otro motivo de análisis exhaustivo serán los objetos hallados en el interior de las tumbas. Desde las coronas florales a partir de las cuales podemos deducir los meses del año en que se produjo el óbito, hasta todo tipo de rutas comerciales abiertas por los egipcios para la introducción de maderas nobles de árboles utilizados en piezas de mobiliario y que también pudieron importarse  vivos y en recipientes para realzar conjuntos arquitectónicos. Como por ejemplo el árbol del incienso o Boswellia thurifera  

Detalle-de-la-tumba-de-Remini-en-la-que-aparece-un-jardín-funerario-FOTO-CSIC-COMUNICACION

La ultima fuente de información que citare serán los denominados papiros médicos, que describen enfermedades y remedios elaborados con toda clase  de elementos vegetales, como por ejemplo   cortezas, frutos y semillas de arboles. Unas descripciones que inconscientemente nos indican la existencia de espacios ajardinados que por su utilidad podríamos denominar como medicinales. 

Una tipología de jardín que perdurara a lo largo del tiempo y que en la Edad Media, podemos ver perfectamente  instaurados en los claustros de los monasterios. 

Al hablar de jardines también debemos de estudiar y aprender a relacionar la naturaleza asociada a la  agricultura    y al hombre, ya que de esta asociación  surge la sabiduría a partir de la cual se forjan y unen  varios de los elementos que luego pasan a formar parte fundamental de los jardines, como por ejemplo el agua, que lo hace a través de los sistemas de riego  y los árboles y plantas   que crecían espontáneamente y que pasan al jardín a través de su utilidad.

De todos es sabido  que para transportar el agua  destinada a sus estanques y el agua destinada al riego de sus plantaciones, los egipcios construyeron canales y zanjas a lo largo de todo el territorio. Esta agua era extraída a mano en grandes cuencos por obreros y posteriormente depositada al pie de cada plantación.

A partir del Imperio Nuevo y quizás procedente de Mesopotamia se introduce, el Shaduf, posteriormente  en la época    Ptolomaica la saquia o noria de tracción animal y el denominado tornillo de Arquímedes.

Karnac, jardín botánico

Pero ¿porqué es importante la agricultura a la hora  de establecer unas bases que nos permitan deducir como eran los jardines egipcios?. La agricultura es importante porque  la esencia de los jardines surge del estudio del espacio y combina los elementos que la naturaleza impone  con los que el hombre necesita  y es esta asociación la que dará  lugar a los denominados jardines productivos que incorporan especies vegetales destinadas a autoabastecer a sus propietarios.  

Por ello no seria de extrañar que en sus jardines se cultivaran entre otras especies: melones, sandias, rábanos, cebollas, ajos, apios, lentejas, garbanzos, guisantes etc. 

Agricultura, jardín y religión siempre estarán unidos  entre sí en la cultura Egipcia. Y la  religión será  la encargada de transformar en su conjunto este inmenso vergel que fue en su día Egipto en un jardín mitológico. Transformando estos inmensos espacios  agrícolas en jardines terrenales. Y es que tan solo a través de la muerte se establece un dialogo entre el difunto y el jardín a partir de la necesidad  de renacer en un mundo nuevo en el que se refleje su felicidad perdida. 

Este mundo construido mentalmente a imagen y semejanza del terrenal es donde deseaban residir eternamente al considerarlo en vida su particular visión del Paraíso, pues al producir y proporcionar globalmente todos los bienes materiales y espirituales imprescindibles en su día a día   no les era necesario buscar ni idear  un lugar mejor. 

Hatshepsut. Bajorelieve de un jardín funerario

Su Paraíso fueron los Campos de Iaru con sus canales, lagos e inmensos campos de cultivo en donde crecían todos los productos  que Egipto pudiera necesitar. Una reproducción exacta  de las imágenes refrescantes que ofrecían las tierras del Norte. 

En todas las culturas antiguas  al hablar de jardines es necesario hablar de dioses y mitos y es que en la antigüedad el reino  vegetal y el animal  fueron objeto de un culto particular.  El hombre al depender  exclusivamente para su nutrición y vestimenta  de toda clase de especies vegetales y animales crea un vinculo indisociable  entre ambos reinos. Y no es de extrañar  que el hombre para hallar una explicación a cuanto escapa a su conocimiento  y comprensión  atribuya primero a algún poder oculto y luego a diversas divinidades  las virtudes de los árboles y plantas. 

La importancia que adquiere el reino vegetal en Egipto puede verse reflejada de forma relevante en la aparición de la diosa árbol. Una imagen femenina  coronada en un principio por un sicomoro  y que en sus brazos portaba los alimentos y  la bebida al difunto. Con el tiempo  esta alegoría del jardín, pasa  a ser representada como una simbiosis entre el árbol y el cuerpo femenino  y sus ramas y troncos se fusionan  con brazos y pechos. Una imagen femenina y funeraria  que se asociara  con las diosas Nut, Hathor, Isis, Neftis, Neit, Maat y Amentit  diosas que  a veces con sus dones simbolizaran el reino vegetal  del que forma parte indiscutible el jardín. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *