LA ISLA DEL TESORO. Estudio gráfico y Literario sobre la obra de R.L. STEVENSON, por Almudena Mestre. Escritora y Poeta

Ilustración de Robert Ingpen
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El estudio gráfico y literario sobre La Isla del Tesoro no es una nueva edición de la novela sino un monográfico de 234 páginas a todo color que publica Huerga y Fierro Editores (en todas las librerías de España y pedidos a los distribuidores para el extranjero) y forma parte de la colección GraphiClassic; en este segundo volumen se intenta divulgar este clásico de la literatura a través de diferentes formatos (revista, cómic y libro) siendo el director de semejante proyecto Carlos Oriondo. En esta aventura literaria intervienen treinta y tres autores de gran categoría (Moncho Alpuente, Guadalupe Arbona, Constantino Bértolo, Rosa Burillo, Luis Conde, Luis Alberto de Cuenca, Federico del Barrio, Alex del Rio, Guillem Díez, Ángel Domínguez, Darío García, Vital García Tardón, Adriá Gòdia, Raúl Guerra Garrido, Manuel Hidalgo, Fernando Jiménez Barrero, Alejandro Jodorowsky, Juan Madrid, Alberto Manguel, Javier Marías, Rosa Montero, Judit Morales, Pilar Pedraza, David Pintor, Fernando Savater, Jordi Sierra I Fabra, José Carlos Somoza, Robert Louis Stevenson, Antonio Tabucchi, Juan Tébar, Carlos Uriondo (Charles Caum), Mario Vargas Llosa, Alberto Vázquez-Figueroa, Fernando Vicente).  

El primer volumen de este proyecto semestral fue dedicado a Moby Dick y en el próximo número descubriremos la obra de Julio Verne; básicamente la idea es homenajear las obras consideradas “clásicas” con la proa puesta hacia la literatura.  En La Isla del Tesoro se cuenta con autores y artistas de reconocido prestigio cuya generosidad y talento consigue surcar el mapa de nuestros sueños. Sin la colaboración de todos ellos, hubiera sido imposible concluir este viaje y convertirlo en una aventura emocionante. Es una miscelánea, una mezcolanza de reflejos de Stevenson a lo largo de la historia a través de artículos, cuentos, cómics, revistas que recoge el proyecto de GRAPHICLASSIC. Es un libro poliédrico que unifica una monografía y un libro ilustrativo dentro de un gran proyecto. Uno de los objetivos que se plantearon los autores de Graphiclassic fue aumentar la curiosidad de los clásicos así como dar un enfoque analítico de ellos. Otro de los objetivos del proyecto fue la idea de potenciar las obras a través de la ilustración y de los ilustradores por medio de la generosidad desmedida de estos 34 autores que proponen el goce y el disfrute de la literatura a través de sus artículos amenos, divertidos y perfectamente redactados. El siguiente número que sacarán a la luz sobre Julio Verne será un libro más amplio y profundo sobre este gran autor, desconocido por muchos e infravalorado por otros.

La personalidad de Stevenson es realmente apasionante, es el alma de los niños visto en los propios piratas. El ser humano siempre ha soñado y ha creído en la piratería, de ese modo, el autor creó el arquetipo del pirata. Este libro tiene un formato cómodo y accesible donde interviene el arte a través de la ilustración; los autores desde el principio se plantearon que fuera una lectura fácil y personalizada en donde en cualquier momento se pudiera empezar a leer en cualquier página del libro. Es un libro digno de leer, disfrutar y paladear; su gran calidad literaria y gráfica le hace ser un guinness repleto de historia y cultura que se ha puesto ya a la venta en las librerías. Es posible que llegue a las bibliotecas públicas así como a las aulas de colegios e institutos.

En el primer libro, Moby Dick intentaron dar a conocer la vida del autor, su obra, su tiempo; en este segundo libro sobre La Isla del Tesoro además de dar a conocer esos tres puntos de Stevenson,  los autores de este magnífico proyecto se han fijado en una segunda parte en Los reflejos de la isla y en una tercera, en las aportaciones de la obra en la ilustración, el cine y el cómic. Realmente es un caleidoscopio de imágenes y palabras a través de esta aventura maravillosa de un sueño de sensaciones en La Isla del Tesoro. Este libro osado y atrevido induce a creer en la magia y en los sueños; la fantasía y la imaginación destacan por introducir a cualquier lector en un mundo onírico de aventuras e intrépido.

Este proyecto que comparten varios autores es un milagro que hoy en día no suele pasar; un proyecto de colaboración, edición y venta dirigido a todo tipo de público. La Isla del Tesoro en este caso no es una novela simplemente dirigida a los niños sino también a los adultos en donde, la aventura es bastante compleja y ambigua. No siempre las cosas son cómo parecen sino que persiste la ambigüedad desde el principio hasta el fin en la novela.

En la obra de Stevenson una serie de temas son recurrentes. La dualidad recorre muchas de ficciones y en muy diversas formas. En el tradicional tema del doble en el Extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, en el enfrentamiento de los opuestos en El señor de Ballantrae, en otras el choque entre posiciones antagónicas tales como la pena de muerte en Weir de Herminston. Otro tema de su obra es el argumento escocés que queda reflejado en su novela Catriona y en uno de sus relatos El ladrón de cadáveres, estilo gótico por naturaleza en donde las ficciones le inducen a reflejar sobre el mal, la muerte, el éxito, el azar, la vida. Otro ingrediente ficticio lo muestra en el tema del crimen, véase en su cuento Markheim. Las ficciones de romance anglosajón se ven claramente en La flecha negra donde el misterio se mezcla con los lances; el amor lo asocia en sus ficciones con el lenguaje del deseo sexual.

En su obra de ficción, Stevenson utiliza la síntesis en la que un argumento se considera la forma de expresar las ideas con brevedad, nitidez y encanto por medio de una “economía del lenguaje”, es decir, a través de la utilización de la palabra justa. El lenguaje preciso necesita un vocabulario amplio y muy variado para que éste sea identificable y singular y así es como aparece nuestro escritor Stevenson, único y preciso en el uso de la palabra. Realmente mezcla palabras desusadas cercanas a las jergas populares y lenguaje culto y refinado, términos samoanos y argot americano. Su estilo era preciso en la descripción de los personajes y ahorraba palabras en los circunloquios.

La Isla del Tesoro es uno de los libros con mayor número de ediciones en la historia de la literatura. Los ilustradores han elegido hacer su propia versión del libro debido al éxito que tuvo desde el principio La Isla del Tesoro por lo que han llenado las páginas de imaginación y fantasía de ese gran clásico de la literatura infantil y juvenil. Las diferentes versiones de la obra han pasado por distintas materializaciones gráficas desde lo dramático a lo cómico, de lo cómico al realismo, de lo realista a lo caricaturesco. Los autores del libro han reflejado unas 40 versiones históricas de La Isla del Tesoro aunque posiblemente existan muchas más.

El 2 de junio de 1883 se puso a la venta el libro con el segundo mapa que elaboró Stevenson con la ayuda de su familia; en 1884 se publicó la edición norteamericana con dibujos de Frank Thayer Merrill; al año y medio aparecen las famosas ilustraciones francesas de George Roux. Poco a poco fueron adquiriendo los libros ilustrados llegando a ser un gran negocio siendo grandioso el mundo de artistas que invadió el Siglo XX.

Así después de la II Guerra Mundial los enfoques gráficos se diversifican a pesar del enfoque lento de la posguerra; a partir de los años 60 surgen nuevos estilos del arte que influyeron en los nuevos estilos de la época. La Isla del Tesoro llegó a ser una amalgama de distintos enfoques gráficos e interpretativos a lo largo de los años pero sin duda, Newell Convers Wyeth fue uno de los ilustradores que logró hacer una obra canónica de la propia obra; su popularidad se debe a la perfecta adaptación del libro de Stevenson desde el punto de vista ilustrativo siendo éste un estilo clasicista y un efecto ilustrativo que cautivaban al público de aquella época, comienzos del siglo XX. Su trabajo exhaustivo y minucioso sirvió sin duda como fuente de inspiración de infinidad de ilustradores, dibujantes, directores de cine…y que hoy en día su obra se sigue reeditando en muchos países del mundo. Otro ilustrador que se hizo famoso gracias a sus dibujos en blanco y varias láminas deslumbrantes de La Isla del tesoro fue Joan García Junceda, gran competidor en su edición de Seix Barral, sin duda, de los ilustradores anglosajones como Milo Winter  o el increíble N.C.W. Wyeth.

N. C. Wyeth

 En cuanto a las versiones de La Isla del Tesoro adaptadas al cómic se puede decir que suelen ser más resumidas y adaptadas al lector, plagadas de viñetas y de historietas a color en las que sin duda destacan la aventura repleta de humor, sátira y por qué no, de realismo. Destacaríamos la historieta de Mickey Mouse en La isla del Tesoro, dibujada en 1932 por Floyd Gottfredson. En el neorrealismo europeo se hicieron varias adaptaciones de la obra en Francia e Italia. En 1963 quedó reflejada en España una versión de la obra en Vicente Rosso en el libro-tebeo. Lógicamente el enfoque visual se reconvierte tras una adaptación sea del tipo que sea aunque lo genuino de la obra original perdure en el tiempo. En Italia,  el impacto mayor vino de las de adaptaciones de Hugo Pratt y Mino Milani en la revista Carrieri dei piccoli cuya versión llegó a España en la revista Gaceta Junior entre los años 1968 y 1969. Hugo Pratt es un genio de la versión dibujada, un hombre detallista  y efectista en las ilustraciones complementarias que aparecían en los bordes de las páginas. Los dos, Hugo Pratt y Mino Milani redujeron los párrafos y descripciones de la novela de Stevenson para hacer más amena y atractiva su obra siendo originales en sus trazos y composiciones.

La Isla del Tesoro llevada al cine y a la televisión supuso una serie de adaptaciones que comenzaron en 1903. El cine mudo tuvo serios problemas debido a su argumentación que se sufragaron con el cine sonoro y se cifraron en el espectáculo y entretenimiento. El primer cineasta fue Sidney Franklin unido a su hermano Chester que juntos adptaron una versión en 1918; Maurice Tourneur en 1930 para la Paramount. En 1934 la primera adaptación sonora llegó con la mano de la Metro Goldwyn Mayer y Victor Fleming en la que se seleccionó cuidadosamente la idea de película pensando en el tipo de público a quien iba a ir dirigida. El cine soviético a través de sus dibujos animados también hizo eco de La Isla del Tesoro pero sin duda, el espectacular y grandioso Walt Disney proyectó en 1950 la obra versionada a todo color y fue el que tuvo únicamente actores reales. El éxito fue constante en otras versiones y países.La versión española apareció con Orson Welles como intérprete de John Silver siendo una co-producción de cinco países con grandes efectos especiales al servicio de un público sin duda adolescente y alejado de la lectura.

Robert Ingpen

Sin lugar a dudas Mark Twain y Setevenson tenían mucho en común. Los dos usaban la dualidad a todos los niveles y los sueños como punto de partida de ciertas ficciones que empleaban en sus novelas. Ambos educados en una religión estricta e ideas tradicionalistas recorrieron historias a lo largo de vida y dialogaron del prestigio sumergido de un escritor y de la fama que se evapora en el ambiente que uno tiene al ser famoso.

Para los navegantes se hizo además del libro un Cuaderno de Bitácora donde se apunta el rumbo y velocidad de la navegación en donde rescatar los pequeños detalles y tesoros de la isla en la que embarcarse. Tesoros repletos de joyas que reflejan la historia de aquellos tiempos y cartografía de los sueños de Stevenson.

La personalidad de Stevenson como ser bifronte y desmedido, le llevó a banalizar la fama y el prestigio, siempre en contra de la mentalidad de la vida victoriana. Un continuo exiliado con grandes dificultades de salud a lo largo de toda su vida que murió en 1894 en Samoa, se le enterró en lo alto del Monte Vaca donde se pueden leer los versos de su “Réquiem” escritos muchos años antes.

“Bajo el inmenso y estrellado cielo,

cavad mi fosa y dejadme yacer.

Alegre he vivido y alegre muero,

pero al caer quiero haceros un ruego.

Que pongáis sobre mi tumba este verso:

Aquí yace donde quiso yacer;

de vuelta del mar está el marinero,

de vuelta del monte está el cazador.”

 

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