LA POESÍA DEL DUQUE DE RIVAS EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA, por Julio Fernández-Sanguino Fernández. Historiador

Música recomendada: L. Boccherini: La Musica Notturna delle Strade di Madrid – Op. 30 n. 6 (G. 324)

Nicolás del Hierro en la “La poesía del Duque de Rivas”, texto publicado en la Revista La Alcazaba el 26 de agosto de 2012, tras unas pinceladas de la vida del poeta romántico español, describía las cualidades de su poética y señalaba que puede ser considerada como ejemplo de brillantez y plasticidad, aportando igualmente una fina ironía, como en el caso de dos sonetos que reproducía y para los que indicaba que no les afectaba para nada el paso de los siglos.

Ángel de Saavedra, Duque de Rivas participó en las campañas militares que se desarrollaron en el verano y otoño de 1809 contra las tropas napoleónicas, destacando el escritor romántico Nicomedes-Pastor Díaz en su biografía que había peleado en la memorable Batalla de Talavera.

Ángel de Saavedra, duque de Rivas . Museo del Prado. Madrid

Desde el punto de vista histórico, la Batalla de Talavera, que tuvo lugar el 27 y 28 de julio de 1809 en las cercanías de esa localidad toledana, podía haber cambiado el signo de la guerra en España en aquellos momentos; sin embargo, el conflicto contra las tropas napoleónicas se prolongaría casi cinco años más al producirse el repliegue de las fuerzas anglo-españolas hacia el oeste de la península después de la batalla.

Producida la unificación de los ejércitos franceses y con los ingleses acantonados en Portugal, se inició el declive militar español en aquellos momentos al combatir sin apoyos contra las tropas napoleónicas, dando lugar a que los historiadores concluyesen sus observaciones sobre esta fase de la contienda señalando que todo eran desastres para los ejércitos españoles durante el otoño de 1809, aunque para Galdós las cosas no podían ir peor, con independencia de la derrota en Ocaña y la que denominaba casi indecisa victoria de Talavera, debido al espectáculo desastroso y lamentable en torno a la Junta Central en Sevilla.

 

Batalla de Talavera

El Duque de Rivas fue herido de gravedad en la batalla de Ontígola, Toledo, el 18 de noviembre de 1809, componiendo un poema “Con once heridas mortales” que se estima representativo del pesimismo e impotencia existentes en aquellos momentos ante tanta inútil batalla:

Con once heridas mortales,

hecha pedazos la espada,

el caballero sin aliento

y perdida la batalla,

manchado de sangre y polvo,

en noche oscura y nublada,

en Ontígola vencido

y deshecha mi esperanza,

casi en brazos de la muerte

el laso potro aguijaba

sobre cadáveres yertos

y armaduras destrozadas.

 

Y por una oculta senda

que el Cielo me depara,

entre sustos y congojas

llegar logré a Villacañas.

 

La hermosísima Filena,

de mi desastre apiadada,

me ofreció su hogar, su lecho

y consuelo a mis desgracias.

 

Registróme las heridas,

y con manos delicadas

me limpió el polvo y la sangre

que en negro raudal manaban.

 

Curábame las heridas,

y mayores me las daba;

curábame el cuerpo,

me las causaba en el alma.

 

Yo, no pudiendo sufrir

el fuego en que me abrazaba,

díjele; “Hermosa Filena,

basta de curarme, basta.

 

Más crueles son tus ojos

que las polonesas lanzas:

ellas hirieron mi cuerpo

y ellos el alma me abrasan.

 

Tuve contra Marte aliento

en las sangrientas batallas,

y contra el rapaz Cupido

el aliento ahora me falta.

 

Deja esa cura, Filena;

déjala, que más me agravas;

deja la cura del cuerpo,

atiende a curarme el alma”.

Grabado de la época que representa un momento de la batalla de Ocaña-Ontígola

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