LUCHAS EN LA CAMPAÑA ORIENTAL EN ÉPOCA VIRREINAL ENTRE TIGRES Y OSOS HORMIGUEROS, por Washington Daniel Gorosito Pérez. Poeta y escritor

Cuando mi hija María Camila era pequeña, solía contarle una historia de mi invención que se desarrollaba en las calles de la ciudad de Treinta y Tres en la República Oriental del Uruguay país de nuestro origen.

La misma tenía como principales protagonistas a los osos hormigueros, que según mi relato pululaban en cada esquina cual perros callejeros.

Un día recorriendo librerías de viejo por la calle Donceles en el Centro Histórico de la Ciudad de México, encuentro un libro titulado: “Descripción de la Provincia del Río de la Plata (1772), cuyo autor, Francisco Millau un español nacido en 1728 y fallecido en 1805 participó de un viaje por parte de lo que hoy es territorio de la República Oriental del Uruguay.

En 1751 siendo Alférez emprendió un viaje al Río de la Plata luego de ser designado miembro de una de las comisiones demarcadoras de límites con Portugal. En la región realizó importantes trabajos y levantamientos de planos y mapas que acrecentaron su renombre de geógrafo y cartógrafo meticuloso y exacto.

El tigre y el oso hormiguero

Al regresar a España escribe el libro basado en sus apuntes de viaje. Al adentrarme en la lectura de la obra, la misma se encuentra dividida en dos bloques sobre Buenos Aires y noticias del Puerto de Montevideo.

Vaya sorpresa la mía, cuando al avanzar en la lectura de esta joya me encuentro con parte de un capítulo que transcribo textual:

El vestuario de los habitantes de Montevideo, difiere en nada de los que viven en las campañas de Buenos Aires, a quienes son en todo parecidos, así en el género de vida como en sus costumbres.

Los campos producen las mismas especies y frutos que los de la banda del Sur. Sólo entre los animales hay demás uno muy particular, que no se encuentra en otra parte alguna, y es el oso hormiguero que llaman así porque sólo se mantiene con comer hormigas.

Se diferencia poco en el cuerpo y pies del oso regular que se conoce en otras partes; el pelo de éste es más largo y menos suave, la cola es larga y muy poblada, su cara es muy larga y puntiaguda en su extremo y la lengua muy larga y delgada.

 

Saca ésta en parajes donde encuentra muchas hormigas de una casta grande, y la recoge luego que la siente cubierta de ellas, no le es escasa esta comida por la abundancia de éstas y viene a ser la única plaga que hay conocida en la campaña; por cualquier parte de ésta se encuentran a corta distancia unas elevaciones de tierra el tamaño y hechura de unos grandes hornos, que fabrican esos insectos para su habitación con pajas y barro tan duras como si fueran de piedra.

Es el oso el mayor enemigo que tiene allí el tigre, y su más terrible contrario. Es regular que en sus peleas queden entrambos muertos, porque espera aquél a éste cuando lo acomete, de espaldas en el suelo en sus brazos, y la ventaja que tiene el tigre con sus colmillos, compensa el oso con sus uñas, que son el doble más grandes y más fuertes que los del otro, y no se desprenden hasta que se acaban de despedazar los dos uno a otro”.

El “tigre americano” apunto de atacar a un oso hormiguero. Foto Luke Massey

Me quedé perplejo luego de éste fragmento ya que mi argumento de ficción de una narración oral resultaba cierto según la experiencia vivida por este viajero español y confirmaba lo del título: Luchas en la campaña Oriental en época Virreinal entre “tigres y osos hormigueros”.

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