CAMINO DE SANTIAGO (VII PARTE), por Xavier Eguiguren

Aldeas como la Farrapa, después a Cerexeira, Castro, Pedraira, Peñafuente, que hermoso trayecto pincelado con dos pequeñas capillas de nombres, el Carmen y San Lazaro de Pedraira.

Tuneles de pasos arañados en la tierra y flanqueados por bosques de pinos. Reinos de tamaño ínfimo que se ubican a lo largo del camino primitivo, en la sexta etapa desde Grandas de Salime hasta Fonsagrada, esta última villa ya en la provincia de Lugo.

Peñafuente: Iglesia de la Magdalena. Acebo-Lugo. Poyete Camino de Santiago

Mil treinta metros de subida al puerto del Acebo. Ansiedad peregrina que me acompaña amparada en la soledad del camino.

Mil treinta pulsaciones en el corazón, colaboración necesaria de este, complicidad con el engranaje de los pensamientos invasores y derrotistas.

Subida por un plano inclinado, fricciones y punzadas en los talones, piedras bifaces se clavan en las plantas de los pies. Distancia elevada coronada en el alto, por la transición, frontera entre Asturias y Galicia. Camino guiado por conchas vueltas, por las tierras gallegas.

Vistas desde el Puerto de Acebo

En Grandas de Salime, en la Xorenga, en el pueblo de Gestoselo, se levanta una gran roca de pizarra oscura en cuya superficie se encuentran unos extraños petroglifos (grabados obtenidos por descascarillado o percusión, propios de pueblos prehistóricos). Sus formas son simples, pero son indescifrables. Los símbolos que aparecen en la pizarra son 50 formas esféricas (cazoletas), de diferentes tamaños y profundidad, unidas por un canalillo. Al lado, se encuentran tres seres antropormorfos. Madrazo cita, entre las distintas hipótesis que se barajan sobre el posible significado, su relación con algún tipo de culto a los astros.

 

Petroglifos de Xonquera

¿Que encuentro en mi interior?, ¿que busco en el camino primitivo de Santiago? encuentro equilibrio convertido en estructuras físicas, busco romper mi salvación, destruir la zona de seguridad, alejarme ansioso y volver reforzado.

Escultura de Santiago en la Capilla de La Santa Cruz

Tierras viejas de Asturias donde el hombre sigue dejando su huella. El castro de Chao Samartín, situado en Grandas de Salime (AsturiasEspaña) es un recinto fortificado fundado a fines de la Edad del Bronce (siglo IX-VIII a. C.) que se mantuvo habitado hasta fines del siglo II d.C., cuando fue destruido por un movimiento sísmico que arrasó el poblado. Además de tratarse de un yacimiento visitable, cuenta con un museo inmediato a las ruinas y un notable repertorio bibliográfico. 

(Fuente wikipedia)
Fotos del Camino: Superior: Castro de Chao Samartín, Capilla de Santa Bárbara, Chantas, piedras clavadas en el suelo. Inferior Molino de agua en el bosque de Fonsagrada. Capilla de la Esparanza Malneira

Estoy lleno de paz, ubicado frente a la capilla de Santa María, respiro profundamente. Encuentro paz, si, mucha paz. Sagrado lugar, allí detenían sus pasos los peregrinos y lavaban las heridas en la fuente que un día hubo, también su agua era sagrada, “fontem sagrada”.

Fuente de Fonsagrada

Me acompaña un gran palo, me ayuda a caminar. Escucho los susurros de las piedras que fueron antaño un hospital de peregrinos, en Montouto. El Real Hospital de Santiago, y leo en la pared vertical del cielo, un nombre, un rey, Pedro I el cruel.

Nuevo Real Hospital de Santiago de Montouto", un edificio medio arruinado, que estuvo habitado hasta mitad del siglo XX funcionando como hospedería gratuita para los escasos transeúntes que aún utilizaban ese histórico camino. Este hospital tiene su origen en el "Viejo Real Hospital de Santiago de Montouto", fundado por mandato de Pedro I el Cruel y del cual apenas quedan, semienterradas la parte bajas de los lienzos en mitad de un pinar a medio kilómetro del nuevo. El hospital da nombre a la sierra que recibe el nombre de "Serra do Hospital" 
(Fuente Wikipedia)

Estoy en el albergue, y temo que mi camino se truncará aquí, me duelen tanto los pies. Ya casi no puedo caminar. Creo que mañana volveré a casa.

El reflejo de un rostro. El espejo de un lento y dolorido peregrinar de dueño un peregrino. La simbiosis entre el hombre, la senda y la esencia de los pasos.

Mil metáforas que hablan de no abandonar, de no ser un huérfano del camino, convertirse en fiel testigo de las palabras de un estanque pentagonal de aguas transparentes y dormidas. Líquidos horizontales que empapan el respirar de un Dios y oxidan las espadas de dos reyes, uno cruel, y el otro hechizado.

Vistas de Fonsagrada. Molino del Rosario,  Cascada de Villagocende, Domen de Montouto y paisajes.

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