CUANDO EL AMOR MATA, por Alberto Jesús Arenas Hernández. Escritor y poeta

No sabemos exactamente quien murió primero, si Goethe o Werther, dada la manera de exponer el drama, enmarcado entre la realidad y la subjetividad. Indudablemente que la vida tuvo en la obra literaria en ciernes, un tratamiento de papel, por el grado de sensibilidad del tema. A la creatividad narrativa del autor y a la confesión de parte que este versátil letrado alemán le da, uniendo acontecimientos de la vida real con el fragor de una pasión imaginaria, le debe su éxito literario. En las “Cuitas del Joven Werther”, más conocida como “Werther”, Johann Gottfried Von Herder, novelista famoso de la época, tuvo mucho que ver, por la influencia que ejerció con la poesía popular alemana sobre Goethe.

“Lotte y Werther”, pintura inspirada en la obra de Goethe

Viviase en 1774, año en que apareció la obra, grandes inquietudes literarias vinculadas al romanticismo de moda, principalmente entre los jóvenes adolescentes y su “arresto domiciliario” en las costumbres. Presentada la oportunidad, Goethe no vaciló en hacer alquimia con su frustrado enamoramiento y la tragedia real de un colega desencantado del amor. Siempre los escritores son oportunistas de los hechos y esa es su fortuna literaria. Así,  que despertada su fertilidad poética, agregó su fluidez psicológica permeada por las ingratitudes vivenciales percibidas, para dar a luz sus mensajes epistolares, autoflajelando su yo entre dos supuestos seres enamorados. Una actividad social rodeada de personajes de alta alcurnia le abrió los recursos económicos suficientes para culminar con su obra.

Goethe en el fondo nunca fue un hombre feliz. La inducción al suicidio en su novela fue una réplica de su personalidad cotidiana. Refleja su conducta inquieta en sus diversas ocupaciones;  la obra le permitió dar rienda suelta, mediante el compendio epistolar, a esa obsesiva carencia de afecto. Aunado a su imaginación intuitiva, Goethe hace grande su obra por su permanente zozobra interna y la que provoca en el lector. Sin recursos exagerados, en forma simple y autentica, logra alcanzar el podio en la literatura mundial. Pero no es su biografía la que deseo destacar, es su creación y su estilo lo que provoca este breve ensayo. Además, de la calidad narrativa, Goethe da nacimiento real a lo que Freud denominó: “una enfermedad histérica provocada por la sexualidad”; agregando Eric Fromm: “emociones profundas como el amor que condiciona el comportamiento afectivo del individuo, por lo que la sexualidad es una actitud psicológica que implica la expresión de sentimientos con una acción agresiva”

Goethe por George Melchior Kraus-1775-1776

Toda esta gama de emociones reflejas, son su argumento novelístico. Pero en lo concerniente al modo como lo plantea dentro de la literatura, es a través del género epistolar establecido entre dos amigos íntimos separados por la distancia y las razones sociales de la época. En el devenir de la estructura escritural de los géneros literarios, el epistolar, poco frecuente en la actualidad, ha producido no solo impactos testimoniales de los hechos reales, sino mucho placer al lector. Desde Las Epístolas del Nuevo Testamento hasta los Cinco Tomos de Cortázar, este género literario, antes y después del siglo XVIII fue muy utilizado por los escritores famosos.

Así podemos señalar, entre muchos: a Montesquieu en sus Cartas Persas; Arquímedes en La Ciencia Griega; Fiodor Dostoyexsky con sus Nuevas Cartas; José De Cadalso, Cartas Marruecas; Bolívar, en sus apasionadas Cartas de Amor a Manuela; Juan Segura, en Cartas de Amores, etc. Nietzsche, expone que “todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal” con lo que da plácet al suicidio. La composición de la obra en cuanto a su estilo redaccional apunta hacia una parte del sufrimiento humano, narrado cronológicamente lo que la hace más tormentosa y expectante. Su semántica sucesoral subjetiva impacienta al lector por su empecinada obsesión amorosa.

Viejas cartas de amor-accesorios antiguos perfumes y camafeo fondo nostlgico sentimental estilo vin.

Lo desespera e inquieta hasta que el disparo perfora la sien de Werther. El género se salva con Goethe porque lo mantiene incólume dentro de la técnica literaria. Son cartas, solo cartas que emocionaron por la cruda fuerza del arte persuasivo, el fondo trágico y la forma ficcionada dentro de un lenguaje cómplice de la época; y lo más exquisito: la narración lo envuelve como personaje indirecto de la acción. Esto le hace preservar el estilo mortal de un final producto del karma que arrastra el suicida. Complace la narrativa fechada, aún más que el análisis profundo del drama imaginado. Lo determina a decir de Fromm: “un sadomasoquismo que desordena los sentimientos y una frustración que provoca el desmedido afán de obtener éxito”

El cadaver del jover Werther es encontrado por su familia.

Ahora bien, descubro en sus páginas el uso de claves y códigos. Quizás como estrategia argumental impone un secretismo en cuanto hace coincidir su fecha de nacimiento con la del personaje; armoniza la hora del disparo con la muerte de Werther, cuando señala las doce de la medianoche y las doce del mediodía respectivamente. Además el arma prestada del amigo es real en el caso de otro  suicida. Como si quisiera repetir los actos. Con una técnica depurada que le permite el misterio de causar duda entre distinguir si es lo real lo que conmueve o es  la ficción que impresiona. El caso es que muchos jóvenes enamorados de la época se suicidaron obligando a las autoridades a controlar la epidemia Wertheriana. La obra expuesta en toda su extensión literaria es una loa a las obsesiones trágicas que suscitan la muerte por amor.

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