SANTA ROSA DE LIMA, por Isidoro A. Gómez Montenegro. Maestro de las letras y poeta

Santa Rosa deLima

Nació en Perú, en la transición del Siglo XVI, XVII, en un mundo donde imperaba la violencia, escudados en la religión justificaban sus actos con teórico y lejano sometimiento a la Corona o a la Iglesia, horizonte descubierto por Colón, un mundo de sangre de miles de hombres.

El verdadero nombre de Santa Rosa de Lima fue: Isabel, sólo vivió 31 años, su vida estuvo rodeada de extraordinario misticismo adornado de alabanzas a la pureza de un ser inmarcesible.

También conocida como revolucionaria, era una joven regida por sólidos principios, se mostró intransigente ante la injusticia, con quienes la utilizaban como medio, sin escuchar ni atender justificaciones que podían arrebatarle su idealismo desenfrenado que hacía daño a los poderosos que vivían en su mundo.

Comparan la vida de Rosa de Santa María, con la de San Juan de la Cruz o de Santa Teresa de Jesús.

Mantenía línea directa con Dios, una y otra vez le habla la voz de Jesucristo, quisieron hacer de ella una moja contemplativa, pero tenía el camino marcado. Eligió desde los 5 años, el camino difícil, en todo momento se sometió a los más crueles ejercicios, mortificó su cuerpo a través de la autoflagelación y el castigo físico, nada logró hacerla cambiar.

Fue la primera Santa de América, canonizada en el Nuevo Mundo e igual que Teresa de Calcuta renunció a toda comodidad, para no apartarse de su fidelidad, la santidad y la labor humanitaria.

Santa Rosa de Lima. Por Claudio Coello. Museo del Prado. Madrid

Rosa fue una monja ad hoc, impuso sus propias reglas, fue sumamente práctica sin imposiciones ajenas, vivió en bajos estratos de la iglesia, en el primer peldaño del escalafón, fue terciaria beata, demostrando humildad, dentro de la jerarquía eclesiástica, ofrendó su dolor a Dios.

Le dibujan con la cabeza cubierta, tachonada con corona de plata, clavos y espinas, semejante a la corona de Jesucristo.

Leyenda de las dos rosas.- Se dice que dos rosas nacieron en Perú, exactamente en Lima, primero una rosa roja real en la capital, la otra una mujer, la primera Rosa de Lima.

La primera Rosa fue llevada por un jesuita, Bernardo Cobo, tratada como ícono premonitorio, colocada en manos de la Virgen venerada en aquel entonces, presagio de un milagro, que años más tarde se comprendió.

Rosa nace un 20 de abril de 1586, fue bautizada en la Parroquia de San Sebastián, tuvo 12 hermanos, de ellos se sabe muy poco. Llevó una vida tranquila. En 1597 fue confirmada con el nombre de Rosa, en Quieve, por el Arzobispo Toribio de Margorente, cuenta la real verdad mística, desde niña soportó enfermedades con valor y estoicismo, asombraba a los médicos.

Santa Rosa de Lima, la Virgen y el Niño. Por Nicolás Correa

Se bañaba con agua muy fría para soportar el sufrimiento y decía: Jesús bendito seas conmigo, le provino reumatismo que le impidió moverse, el vendaje y la falta de higiene hicieron que las heridas se le agusanaran.

Soportó todos los dolores que se impuso, tenía amistad con el beato Fray Martín de Porres, no le atrajo la vida social, ni la conversación superflua, amaba la soledad, prefería la lectura.

Rosa era hermosa y atractiva de rubios cabellos, no le faltaron pretendientes, pero, ella prefirió la consagración a Dios. Ayudaba a su familia 12 horas al día y rezaba otras tantas, sabía leer y escribir, cosa rara entre las mujeres de esa época, conoció muchos aspectos de la religión.

Hubo casos de falsas beatas condenadas por la Inquisición, no se veía con buenos ojos esos intentos, las verdaderas eran bien tratadas por su Santidad, eso ayudó a Rosa a ser considerada auténtica beata y sus confesores hablaban bien de ella.

Recibió la comunión siendo muy niña, la buscaba hasta dos veces por semana como premio especial, ayunaba hasta desfallecer, decía era su único alimento espiritual, alabado sea el santísimo sacramento del altar.

Existe una anécdota que cuando recibía la comunión, Santa Rosa despedía llamas y luminiscencia sobrenatural que asombraba. Según su confesor, después de ayunos prolongados y  autoflagelaciones no le quedaba marcas ni  en la piel ni en el rostro, ella pedía a Dios por las gracias que recibía.

A pesar del ayuno, el sufrimiento, estar a pan y agua y hierbas amargas su belleza no cambió.

Virgn con el niño y las Santas Monjas (Santa Gertrudis, Santa Rosalía, Santa Teresa y Santa Rosa de Lima). Obra de Vicenzo Roggier

Se encuentran en Santa Catalina de Lima y en España cuadros que su madre donó a los conventos después de la muerte de la santa, cuando ella ingresó al convento.

Rosa ingresó a los 20años al convento de Santo Domingo un 10 de agosto de 1606, cuatro años más tarde a Santa Clara.

Durante su vida mostró extrema humildad, era admirable; creía que nada merecía aún cuando purgaba verdaderas penitencias, su libro de cabecera era de oración y meditación.

La joven Rosa Flores de Oliva se convirtió en Rosa de Santa María a los 25 años en Santo Domingo. Comunicó a su madre que todo el mundo habría de llamarla Rosa de Santa María, así se lo había dicho la Virgen María.

La documentación que aporta datos sobre la canonización nos relata: Encontrándose en un campo lleno de rosas se le apareció Jesús y le dijo recoge las rosas más lozanas y encárgate de mi providencia y de las demás dispón como te agrade.

La segunda narrada por Vargas Ugarte; la joven limeña se encontraba en el huerto del jardín de su infancia con un ramo de rosas en la mano y se dispersaron en el aire formando una cruz y ella levitando sobre ella.

Rosa dedujo que: las mujeres que siguieran su camino eran las otras rosas que se consagrarían a Dios, sabía que era un camino difícil.

Otra parte documentada en el proceso de canonización, es donde la flor aparece en espíritu, simbolizando que habría de formar un monasterio dominicano.

Rosa se dio a la tarea de formar el convento y una nueva orden, pidiéndole a Lucía Guerra Daza, mujer abnegada y devota, además de poderosa, su ayuda.

También le pidió a su madre se recluyera en el convento, Rosa estuvo tentada a formar parte, pero, recibió la confirmación de Jesucristo que se fundara hasta su muerte.

Rosa se dio a la labor de entrevistar a docenas de muchachas, escogió 8, esto contribuyó a su canonización, a su muerte ellas inauguraron el monasterio llamado Rosas.

Rosa fue elevada como Santa en toda América, se desató una ola de fervor y se irguieron nuevos conventos en lugares como Santiago de Chile, México, Guatemala bajo la advocación de Santa Rosa de Lima. Un testimonio de servicio al servicio de Jesucristo.

Gonzalo de la Maza relata que un día se le apareció Jesucristo a Rosa y le dijo: ¿Quieres ser mi esposa?, no te preocupes por la economía de tus padres, yo me  encargaré de ellos. Le encomendó tallar unas piedras y labrarlas, cosa que no pudo hacer.

Jesús entonces la llevó a un lugar donde otras jóvenes con sus lágrimas ablandaban las rocas duras, entonces comprendió la misión de servicio a su esposo.

Gustaba de la música, de la poesía, de tocar vihuela, componía versos y canciones. Joven celestial /vuelta al creador/, dile que sin vida/ yo viviendo estoy/ dile a mis ansias/ el grande rigor/ pues vive el que espera/ y me muero yo.

Su prosa era descriptiva. El salvador levantó la voz y dijo: Majestad, conozcan todo lo que la gracia tiene tribulación, sepan que sin el colmo de la gracia no se llega a la tribulación.

Se han encontrado grabados en plata y bronce que muestran como entregó su alma a Dios.

Dese ese lugar dichosa, partió con vuelo ligero –triunfante pura y hermosa- la que fue limeña Rosa.

Santa Rosa de Lima se encuentra con la Inquisición (detalle). Firmado en Quito, Ecuador, por Laureano Dávila ca. 1750. En el fondo se muestran diez grabados, tres de que son del grabador flamenco Cornelis Galle el Viejo (1576 – 1659).

Dejó cuadernos comparados a las moradas de Santa Teresa, donde explica que lo que escribió no era producto de lo aprendió en los libros, sino producto de las conversaciones que tuvo con Dios. Luchó por los indios,  impidió el abuso español, apoyó a los incas.

Un domingo caluroso Rosa se encontraba extenuada por el ayuno, esperaba la bendición de las palmas, sintió una sensación de paz, volvió a ver a la virgen que le dijo que tenía que convertirse en esposa de Jesús, algo que ya le había pedido en ocasiones anteriores, en éxtasis absoluto le contestó: He aquí tu esclava, tuya soy, y tuya seré siempre.

Sólo los elegidos, los santos, pueden conocer en la tierra ese grado de éxtasis. Se mandó a hacer un anillo con las iniciales JHS y con el lema: Rosa de mi corazón, lo llevó a guardar junto con el Santísimo hasta el domingo de resurrección. En los desposorios que se celebraron el día de pascua se convirtió oficialmente en esposa del Señor, el padre Lorenzana disimuladamente le puso el anillo a Rosa y fue ante los ojos de los hombres la esposa del Señor.

Dos años antes de su muerte, se puso bastante mal, contrajo una enfermedad y fue a vivir a casa de una familia, murió un 24 de agosto de 1617, tras sufrir intensos dolores y fatiga. Tres días antes de su muerte se despidió de sus padres, se levantó de su catre para estar con ellos, un día antes de morir se agravó, corrió la noticia, ya no quiso que el médico la viera. Sus padres y hermanos estuvieron con ella, a media noche se fue, le dijo a Hernando: “acomódame bien que quiero descansar, ponme un tronco debajo de la cabeza”, se despidió, volvió la cabeza a la derecha y dijo: “Jesús sea conmigo” y expiró.

Sucedieron hechos incontrolables, se le colocó en la capilla ardiente, llegó gente de todos los estratos sociales a profesarle su veneración, le rasgaron las ropas, le cortaron un dedo del pie y robaron su rosario.

El proceso de beatificación se puso en marcha, había ya 10 expedientes, entre ellos el de Santa Rosa de Lima, fue ella la primera seleccionada porque los testimonios y testigos eran vivos y la información verídica.

Clemente IX apresuró los trabajos de beatificación en 1668, es declarada Santa en 1671 por Clemente X

Santa Rosa de Lima patrona de Perú, de América, del Nuevo Continente.

 

 

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