TROBAS DE SANCHO Y DULCINEA, por Miguel Rubio. Escritor y Editor

SANCHO Y DULCINEA

 

 

Sendas de hojas secas,

calendarios ya amarillos

por el pasar de años gastados

en otoños y primaveras,

inviernos y fogosos estíos.

Soy el Quijote roto

solitario en las veredas,

abandonado por un Sancho

¡Puñalada traidora!

queocupó mi lugar en el corazón

de veletas idas de Dulcinea.

 

El adalid de los locos cuerdos,

de la sana y cierta locura,

se dejaba llevar con las riendas sueltas

llagados sus adentros

y mucho más triste y penoso,

que su triste sombra fuera,

cuando a orillas de un mar confundido

me abatió una cruenta Blanca Luna.

Soy jinete desmontado

y enamorado de un amor putero

que duele al correr por mis venas.

 

El caballero de la figura sombría,

un penitente nazareno

que recorre en procesión La Mancha

empujado por azares y penas.

Atrás quedaron hazañas,

brujos, aventuras de héroes,

molinos y hechiceros,

caballos voladores y posadas

en un recuerdo tiznado de niebla negra.

Por cada silenciosa lágrima,

se hunde en el Firmamento, una estrella.

 

Una vez, me enfrenté a leones

y liberé reos galeotes

por llevar en la sangre

siempre quebrar las cadenas.

Ahora soy yo el prisionero

de una amistad falseada

y un amor violado,

que mató en la oscuridad

todo signo de nobleza.

¡Como contar el dolor,

cuándo un rayo te atraviesa!

 

¡Ay, mi buen amigo Sancho!

¡Ay,mi fermosa Dulcinea!

Amistad del inframundo.

Amor tallado en sueños,

convertido en pesadillas.

El fuego fatuo de una chimenea

de troncos aún tempranos,

que ni calientan ni hacen brasa

para arder como leña seca.

Ahora me pesa la soledad

ella conmigo y yo con ella.

 

 

Del libro “Motín de Versos”

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