CANTOS PARA UN POEMA por Roberto Bianchi. Poeta

Canto I

 

poema mío que te encuentro en la lágrima

que saltas de aguacero en pedrerías

en láminas de piel sobre un desierto

que late sus oasis de ternura

poema mío de los huracanes

que rayan las distancias y los vuelos

nunca olfatean el silencio errante

que nace de la muerte de mi boca

mi boca muere cuando no la encuentras

poema mío de la sangre oculta

hecho de rebeldía y de murmullos

escondido de duda en la garganta

 

puedo escribir y me raciman ojos

me parte el tiempo sobre las pestañas

duermo cuando libero peregrinos

cansados de quedarse sin espejos

poema tan mío que me enojas

me das la vuelta con un carro de espuma

me rabias el perfume que registro

en cada noche que cierro mis pedazos

poema antes de ahora no moría

voy a morir porque me dejas solo

lágrimas serán los días siguientes

que deje de escribirte con mis uñas

después me falta apenas

una luz para encontrarte

pequeña como un duende primitivo

aquella luz que no recuerda el labio

la misma que apagaste en la partida

 

Canto II

 

dulcedad en el habla

de pájaros ocultos por el alba sombría

cuando no se descubren el día ni la noche

porque empatan sus luces

aproximadamente ciegas

 

me detiene el oscuro

la claridad me alienta

y me inclino en las hojas

para sembrar rocío

 

pienso entonces que nadie

es dueño de sus ramas

nos anidan las aves con pensamientos tiernos

y acecha la canalla cuando el día define

 

juego a no despertarme

y el rumor de la orilla me trae labios poetas

que recorren mis ojos y todos los sentidos

hasta el sentido dulce de la melancolía

te pretendo poema desnudo entre mis manos

 

cuando siempre tan lejos

cuando siempre tan cerca

como las golondrinas

 

Canto III

 

Poema me das lengua cuando estoy sin saliva vienen tus olas

rompen mis vacíos tus voces lamen canastos en el aire burbujas de temor en mis baldosas

entonces soplan risas

entran en las ligeras hendijas de mi cara

te apoderas de aliento

del ruido de mis dientes

vienes a seducirme porque me sabes ávido

como tierra que espera

entonces llegan llantos

entre descubrimientos de ruegos escondidos

revisión de pasados

sin perdón de las manos

casi monótonos si creemos en nadie

y sin embargo crédulo arrebato la carne

salgo en carrera pretendiéndolo todo

busco como perdido del rincón del encuentro

me tropiezo los riesgos

peligros sin medida

hasta comprometerme de plena cacería

poema mío y creo

que llegas cuando partes

otra vez

a rendirle presentes a tu ausencia.

 

Canto IV

 

me aproximo a tu hombro

poema

allí descanso

amenaza llover para siempre

yo descalzo regándote

la carga de mi aliento

 

me olvido que hoy es jueves

y te requiero un verso

como si estuvieras disponible

esos días se mueran

en jueves de vallejo

 

ya no se si es el plomo de la sangre

el verdadero lastre de mi historia

si puedo confiar en letras que se cambian

como luces de tarde

en bocas que pronuncian reverencias

y se esconden en horas de molusco

 

sé que las necesitaría entre mis uñas

desesperadamente las retenga

les muerda las vocales descuidadas

bese sus consonantes pies hambrientos

 

días en que no puedo

ni adornarme con rabias

en que me crispa la humedad del aire

te recurro de urgencias

imposible poema indefinido

esqueleto de frío

que te vas tan lejos

Canto V

 

lo cierto es que me quema la soberbia

y creo que he llegado hasta tu rostro

amante de mi hoguera

poema mío de escondidas humedades

resueltas en tu vientre

pretendo poseerte y tú lo has dicho

en todas tus ventanas

en los ojos de miel de tus imágenes

en la puerta labrada de tu casa

que sólo abres para hallar el viento

silencioso y querido de amores desvelados

has dicho siempre:

-mis ventanas se cierran a la siesta

porque el sol parte sin piedad los huesos

de los no prevenidos

mi sangre corre sólo por mis venas

no la regalo a nadie

por eso gozarte y retenerte es siempre una quimera

alguna vez te das a borbotones

y quedo colmenado en mis celdas de cera

después te vas y como siempre

olvidan los caminos tu regreso

poema que vales mi estómago mis nauseas

la reciedumbre entera de mis miembros

los tiempos en que habitas otros mundos

la ansiedad ignorada de las piedras

en la incansable historia de saberte ajeno

Canto VI

 

te busco sangre y pétalos

voz de matorrales

explanada piel estremecida

no se puede entender que te derrame

te sintetice

te recupere desde un laberinto

no van a imaginarte

corte

látigo

olvidado a la diestra de mi mano

conmovido en la boca de mi hambre

justo al borde frutal de mi paciencia

 

 

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