SANTUARIO DE TORRECIUDAD (Huesca) por José Alfonso Aguirre

El nombre de Torreciudad proviene de la torre de señales que custodiaba un antiguo poblado: la turris civitatis, torre-de-la-ciudad. La primera referencia histórica de este asentamiento data de 1066, pero estuvo habitado posiblemente desde antes de la época romana. Hace mil años la vieja torre formaba parte del entramado defensivo en las pugnas de La Reconquista.

Antigua Ermita

III, refiriéndose a la Virgen de Torreciudad: Su antigüedad es de los tiempos de la reconquista de aquel Partido, que fue por los años 1083 o siguientes por Nuestro Rey Don Sancho Ramírez. Expelidos por los cristianos los Moros, que presidiaban y habitaban el Castillo y pueblo de Torre-Ciudad, dedicaron los vencedores su Mezquita a una Sta. Imagen de Ntra. Sra. que no lejos de aquella hallaron, y es la misma que hoy se venera. 

Talla de la Virgen de Torreciudad

La Virgen de Torreciudad es una imagen románica, tallada en madera de álamo, que responde al tipo iconográfico del Asiento de la Sabiduría o Majestad de Nuestra Señora, muy difundido en la Alta Edad Media por toda la Europa Occidental. La cabeza de la Virgen está ligeramente inclinada hacia su derecha. El rostro, de estructura maciza, es ovalado y tiene unas facciones que le dan un aire de gran serenidad y belleza

Torre de Señales, antigua torre defensiva

San Josemaría, natural de Barbastro y fundador del Opus Dei, siendo un niño de dos años, contrajo una grave enfermedad y fue desahuciado por los médicos. Su madre, Dolores Albás, pidió la curación a la Virgen de Torreciudad. El niño sanó y los padres le llevaron a la vieja ermita en peregrinación agradecida (Interior de la ermita a comienzos del siglo XX.jpg)

En 1956, con el aliento de San Josemaría, un patronato se hizo cargo de dar nuevo impulso a la devoción a Nuestra Señora de Torreciudad. Con el tiempo se recompuso la ermita, se restauró la imagen, se construyó un nuevo santuario y finalmente se siguen dedicando esfuerzos para propagar la devoción a la Virgen

Construcción del nuevo Santuario

Siguiendo una antigua tradición, en el día de la fiesta de la Patrona, en el mes de agosto, se cantan los “gozos de la Virgen” en la ermita y se reparte entre los asistentes lo que se llama la “caridad”: pan y vino de tierra. En el zaguán, un libro de firmas es testigo de los ruegos y propósitos formulados por los peregrinos a la Virgen. Al lado, se conserva la balanza en la que antiguamente se pesaba a la persona sanada por Nuestra Señora para ofrecer, en agradecimiento, el equivalente en trigo, aceite u otras especies

Zaguán de la ermita

En el interior de la iglesia destaca su majestuoso retablo, realizado en alabastro por el escultor catalán Joan Mayné. El conjunto está inspirado en los retablos tradicionales de las más importantes iglesias y catedrales de Aragón. Las escenas policromadas representan distintos momentos de la vida de la Virgen María. En su camarín podemos contemplar la talla original, del siglo XI, de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad 

Retablo

Fuera del retablo, sobre una peana situada a la izquierda, hay una imagen de San Josemaría Escrivá de Balaguer que se colocó después de ser beatificado. Realizada también en alabastro por el mismo Mayné, aparece arrodillado, en actitud orante, en la que el santo mira hacia el retablo

San Josemaría

El interior del santuario también alberga dos órganos. Su construcción y armonización estuvo dirigida por el maestro organero Gabriel Blancafort que los equipó con 4.072 tubos y 25 campanas tubulares. Dan solemnidad a la liturgia y acompañan la oración personal. Cada año, en el mes de agosto, el Ciclo Internacional de Música Sacra convoca a organistas de renombre internacional.

En el lateral izquierdo, la Capilla del Santísimo, además de contener un sagrario con el Señor Sacramentado, alberga una imagen de Cristo en la Cruz obra del escultor italiano Sciancalepore. Es de tamaño natural y está realizada en bronce dorado. El artista nos presenta a Cristo vivo, por lo que no tiene la herida abierta por la lanza en su costado .

Detrás del retablo está la Sala del Medallón, con un relieve de metal plateado de la Virgen de Torreciudad que antiguamente se llevaba de casa en casa por los pueblos de la comarca. Debajo, enmarcado en mármol verde, está el medallón que llevaba sujeto la talla original de Nuestra Señora de los Ángeles y que actualmente los fieles siguen besando para venerarla. En una sala anexa puede visitarse una exposición audiovisual que muestra la vida y obras promovidas por el Fundador del Opus Dei.

En el exterior del templo, bajando por una rampa circular, se accede a la Cripta. Hay 40 confesionarios repartidos en tres capillas, decoradas con mosaicos, dedicadas a Nuestra Señora de Loreto, la Virgen del Pilar y Nuestra Señora de Guadalupe. En una galería contigua se exponen imágenes de distintas advocaciones marianas venidas en peregrinación desde diferentes partes del mundo (Capilla del Pilar.jpg).

Repartidas por el recinto del santuario están representados en cerámica los 20 Misterios del Rosario, obra del artista aragonés José Alzuet (Misterios de Gozo.jpg).

Desde la carretera que lleva a la pequeña ermita, parte un camino entre rocas y olivos jalonado por las 14 estaciones del Via Crucis que concluye en lo alto de la explanada (Via Crucis.jpg).

Bajando desde la explanada principal a la primitiva ermita se disponen las escenas de los dolores y gozos de San José. Se trata de catorce acontecimientos, agrupados de dos en dos, realizados en azulejos por Palmira Laguéns (Dolores y gozos de San José.jpg).

En la explanada del santuario se celebran los actos cuando hay una afluencia grande de peregrinos, como la Jornada Mariana de la Familia o el Encuentro de los Pueblos de América (Jornada Mariana de la Familia.jpg).

A la entrada de la explanada, junto a los aparcamientos, se encuentra la zona de acogida al visitante en la Oficina de Información, y una exposición con fotografías de la historia más reciente de esta antigua devoción (Oficina de Información.jpg).

Torreciudad está bien comunicado. Situado cerca de Zaragoza, no se tarda más de tres horas en llegar desde Barcelona, Toulouse, Lourdes o Pamplona; y alrededor de cuatro horas desde Valencia, Madrid o Bilbao. La devoción a la Virgen ha hecho surgir la Ruta Mariana en los trayectos Lourdes-Torreciudad-El Pilar-Montserrat, cada vez más frecuentada y con creciente apoyo institucional

Ruta Mariana

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