EL HAIKU “LATINOAMERICANO” DE MARIO BENEDETTI por Washington Daniel Gorosito Pérez

Mario Benedetti sin lugar a dudas junto a su compatriota Juan Carlos Onetti, conformaron  el “dúo” de escritores más importantes que ha dado el Uruguay en la segunda mitad del siglo pasado. Integrante de la llamada Generación del 45, escribió más de 80 libros que fueron traducidos a 30 idiomas.

Cuentista, novelista, dramaturgo, muy acertado crítico literario, supo incursionar en el género poético con gran destaque. Justamente lo de este escrito rescata la experiencia del escritor oriental con el haiku.

El propio Mario Benedetti dijo en su momento no considerarse un “Haijin” (esta es la denominación en japonés que recibe quien escribe haikus) rioplatense.

Recordemos que el haiku, tiene a su máximo expositor en el poeta japonés Matsuo Bashoo (1644- 1694) remontándose su origen el siglo XVI. La definición que Bashoo dejara para la posteridad:

“Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Aunque en cuanto a estilo decía: “No sigas la huella de los antiguos busca lo que ellos buscaron”.

El haiku tiene como temática la naturaleza, en castellano deben ser de 17 sílabas distribuidas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente, no llevan título y a pesar de su brevedad son poemas completos, contienen el universo entero.

FPHOTO/PABLO BIELLI

Asumiendo el “perdón” de Bashoo, Mario Benedetti consideró al haiku como un envase propio, aunque el contenido de los que gestara es inocultablemente latinoamericano.

Lo único japonés es la fidelidad a la estructura de lo que el llamó su “modesto trabajo latinoamericano”, en un tipo de poesía muy poco practicada en América Latina.

Una muestra de que Benedetti se introdujo en la pauta lírica apelando a sus propios vaivenes, inquietudes, paisajes, reflexiones y sentimientos la encontramos en los siguientes haikus de su creación:

Pasan misiles 

ahítos de barbarie

globalizados. 

 

 El exiliado

se fue adaptando al tedio

de la nostalgia.

 

La vida es breve 

lo afirmaron a una

Falla y Onetti.

 

No me seduce

 el burdel del poder

 prefiero el otro.

 

La mujer pública 

me inspira más respeto

que el hombre público.

 

Patrias de nailon

no me gustan los himnos

ni las banderas.

 

Reveló el Papa 

que no hay cielo ni infierno

vaya noticia.

 

Un pesimista

es sólo un optimista

bien informado.

 

Si me torturan 

no diré nada nunca

dijo el cadaver.

 

Al sur, al sur

está quieta esperando

Montevideo.

 

Cuando Mario falleció a los 88 años de edad en su entrañable Montevideo el 17 de mayo del 2009, cientos de bolígrafos llovieron sobre su ataúd en el momento del entierro lo que no era más que la respuesta que le daba el pueblo uruguayo a uno de sus haikus:

Cuando me entierren

por favor no se olviden

de mi bolígrafo.

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