JOSÉ MARÍA MORELOS por Isidoro A. Gómez Montenegro

José María Morelos y Pavón, nació un 30 de septiembre de 1765 en Valladolid hoy Morelia. En octubre de 1810, El padre de la patria Don Miguel Hidalgo y el cura de Nocupétaro y Carácuaro se conocen. José María Morelos recibe órdenes de seguir a Indaparapeo. El propósito fundamental de la insurgencia era independizarse de Fernando VII, las ideas de Hidalgo habían penetrado en Morelos, fue disuadido por el Gobernador de la Mitra con la excomunión. Morelos no tomó en cuenta esto, cansado de las vulgaridades que en Europa  comentaban sobre los cleristas y sus bienes. Además se les iba a degollar según sus edades y a entregar el reino a los franceses, ya que estaba acéfalo el de España.

Grabado de 1870 de Morelos

Más adelante José María Morelos y Pavón es nombrado Lugarteniente y se levanta en el Sur con un comunicado. Morelos aceptó en sus declaraciones  y afirmó la verdad con la profundidad de su pensamiento a Lucas Alamán, historiador que en lo personal no se le ha dado  el crédito que debe tener. Alamán no omitió ni agregó palabra alguna desde su participación en la Revolución ni ninguna jactancia de las ventajas obtenidas en las victorias ni las humillaciones que sentía en condiciones adversas. El hombre más notable de la Independencia tuvo el nombre de José María Teclo. Más adelante se le dio el nombre de Morelos, hijo de carpintero y de la hija de un maestro.

Morelos. Óleo de Petronilo Monroy

En San Agustín sirvió interinamente en los curatos de Churumuco y Huosas, perteneció a la casta de indio y negro, pero él se decía español. La primera parte de su vida fue vaquero, lo caracterizaba una cicatriz en la nariz que se hizo al golpearse con la rama de un árbol. La carrera eclesiástica la emprendió a los 30 años haciendo estudios  precisos para ordenarse. Estudió Filosofía y Moral en Valladolid bajo la mentoría de Miguel Hidalgo, Director entonces del establecimiento. Se le dio el curato de Carácuaro de escasa renta para eclesiásticos de poca instrucción.  Al enterarse de la Revolución se une a Hidalgo como se manifiesta en el proemio de esta entrega, recibió órdenes de tomar  armas del gobierno, aprehender a todos los europeos y embargar bienes para el pago de las tropas y de tomar Acapulco

Morelos

Al regresar a su curato Morelos había reunido 25,000 hombres armados con escopetas, progresó pronto al no encontrar resistencia y ni el Virrey Venegas pudo ponerle reten para detenerlo. Calleja y Cruz estaban en otros lugares combatiendo, recorrió Oaxaca, Morelos estaba acostumbrado al clima caliente de Michoacán su levantamiento se tornó casi invencible, acostumbrado a vencer a tropas de Puebla y Norte de México, porque los realistas tenían dificultades por del clima. Morelos fue hombre decidido, su rostro de aspecto que retrataba carácter ceñudo, inalterable, con crueldad fríamente calculada, devolvió sangre con sangre y centuplicó los males que recibió. Seguidor de Hidalgo fue nombrando intendentes y autoridades que se desempeñaban puntualmente, no habiendo rey en España se dedicó a luchar por la independencia de América. Aclaro que antes de entrar en combate se confesaba no temiendo exponerse a menor riesgo cuando corrió la primera sangre en el Veladero no volvió a celebrar misa por considerarse irregular.

Mosaico de la Independencia mexicana de 1810. Mural de Miguel Hidalgo

Siempre tuvo un capellán al que decía su confesor. En su proceso, las contestaciones y muchas providencias se le consideraba hombre de poca preparación, pero de altos sentimientos. Tenía afición por las pistolas llevaba dos en la carrillera, dos en la silla de montar se entrenaba a diario, la lanza nunca la usó. Durante cinco años de campaña reunió grandes sumas de dinero, solo tomó para su gasto personal que era muy poco. Por aversión a los españoles no aceptó dinero para salvase la vida. En la mayoría de los documentos dictados por él, se descubre originalidad, profundidad de pensamiento, escrupulosidad. Se nota en la proclama a los americanos el 14 de febrero de 1810, se les declaraba elevados a la dignidad de hombres con apostillas por los europeos.

Monumento a Morelos en Morelia, (México)

A pesar de enfermedades y heridas en combate  todo lo soportaba estoico, se conformaba en recibir los santos oleos continuando con igual vitalidad. Siempre puesto sobre aviso cuando trataban de causarle daño, a veces el padre Alba o Ignacio Rayón. Alamán menciona que a él no lo distinguía la humanidad ni la generosidad, con lo que  batallaba era con el desorden de la insurgencia. A pesar de que fue sitiado sin víveres  por Calleja,  logró soportarlo y jamás permitió que se mencionara la rendición. Se le llegó a considerar un segundo Mahoma,  prometía la resurrección temporal y el paraíso. Nunca tuvo temor a morir, ni durante el combate, ni durante el proceso. Cuando la inquisición dio inició al proceso se le acusó de herejía para perjudicar la insurgencia, cosa que no dio resultado, pues no logró extinguirla.

El proceso de Morelos y su prisión fue el golpe duro que sufrió el tribunal el 23 de abril de 1815, el gesto más innoble de venganza, tratándolo de cubrir de ignominia al acusarlo de herejía. El acto más deleznable que pudo haber hecho la inquisición. Sus bienes que eran pocos fueron confiscados, una casa, el proceso duró 4 días, le rasparon los dedos por considerarlo impuro para sostener el Cáliz, le quitaron la casaca, la estola y todos los ropajes de sacerdote, además le degradaron de sacerdote, diácono, subdiácono  y las cuatro órdenes menores que seguían, su sentencia fue pronunciada en latín por el Obispo de Oaxaca, hipócritamente con lagrimas en los ojos, ya sin el sobrepelliz le cortaron el cabello hasta la coronilla, fue fusilado el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec.

Libros consultados Ideario de Lucas Alamán Ed.1939  La Santa Inquisición 1960

 

Fusilamiento de Morelos

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