PLAZA MAYOR DE PEDRAZA. SABOR MEDIEVAL por Nacho Rodríguez Márquez

Entre los arroyos Batanes y San Miguel se encuentra la segoviana villa amurallada y medieval  de Pedraza, uno de los pueblos más bellos de España. Y en su centro neurálgico, concentrándolo todo, su amplia y soleada  Plaza Mayor.

En el siglo XII,  tras organizarse el Concejo, formando la Comunidad de Villa y Tierra. Ya en el siglo XV se inició el auge arquitectónico en el casco histórico. Fueron los ricos ganaderos los que construyeron las excelentes casas de dos pisos dentro del recinto amurallado levantado entre los siglos XII al XV. Posteriormente, entre el XVI y el XVII, se edificaron mansiones de mayor abolengo, mas señoriales, algunas de ellas blasonadas, en las principales calles que casi todas acaban o empiezan en la singular Plaza Mayor. Es digna de visitar. Forma un polígono irregular de 7 lados con una parte soportalada. En ella sobresale la iglesia de San Juan, con fachada de mampostería, puerta adintelada dórica,  destacando su bello y monumental campanario románico con capiteles y hermosas palmeras en las ventanas superiores También se encuentra la Casa Consistorial  donde está el antiguo reloj  municipal y la Casa de Lozoya.

Lo más original  y característico es la unión secular de Plaza Mayor con la llamada del Ganado.  Todavía se celebran una vez a la semana, los martes, mercados típicos, mientras en la contigua siguen los tratantes con la compra-venta de ganado. Para mejor contemplación de esta hermosa villa, desde hace unos años se celebra en su Plaza Mayor uno de los conciertos  más sugestivos y originales del panorama musical español, como es el llamado Festival de la Velas, la noche de las velas, que se celebra desde 1993, los dos primeros sábados del mes de julio, donde la plaza  y todos los rincones y viviendas se llenan de velas encendidas dando al lugar un aspecto mágico y lúdico, transportando a los espectadores a remotos tiempos. Mientras llega el concierto, a las doce de  la noche, los visitantes tienen la oportunidad de admirar desde las murallas el esplendido paisaje del Valle de Navafría.

Declarada Conjunto Histórico-Artístico por su conjunto único, es de justicia resaltar también su interesante y bien restaurado castillo, una verdadera fortaleza. Data del siglo XVI, comprado hace un siglo por el gran pintor Ignacio Zuloaga, instalando en su Torre del Homenaje el estudio, acondicionando, de paso, algunas estancias para residencia suya  y de su tío el ceramista Daniel Zuloaga, que, por cierto, tiene su museo de Cerámica en la iglesia de San Juan de los Caballeros de la capital segoviana.

Vista de la Plaza Mayor y la iglesia Parroquial

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