LABERINTOS DE LA POESÍA por Isidoro A. Gómez Montenegro

Hombre y mujer

han sido y serán

la gran metáfora del

Gran Arquitecto del Universo.

 

La poesía es atmósfera espiritual, el poema desglosa la expresión, las palabras del poeta  son suyas, pertenecen al pueblo, al momento. Sin palabra  no hay poema, sin palabra poética no hay sociedad, es producto social, condición previa a la existencia de la sociedad.

El lenguaje alimenta el poema, nombra esto, aquello, agota su nombre central. La historia es encarnación del poema.

Ser filósofo es pensar. En la antigüedad los pensadores eran poetas y filósofos, había influencia hebrea y persa, los grandes pensadores fueron griegos.

Parménides de Elea, nos habla de “La vía de la verdad, se ocupa de «lo que es» o «ente», y expone varios argumentos que demuestran sus atributos”

 

 

 

El ser que no piensa no puede filosofar. Educar es labor loable, noble, del espíritu a la que podemos aspirar; la  meta es generar conocimiento en los demás y transformar sus vidas.

La función de la pedagogía tiene métodos como: el aristotélico, metafísico, lógico, ético, basado en pensamientos verdaderos  representa la búsqueda de deducciones, la función educativa va encaminada a mejorar la sociedad, a pensar correctamente, hubo algo que nos preparó para el renacimiento, no fue un movimiento más de ideales clásicos,  se retoma a los grandes, a los griegos, a veces sin querer omitimos a esos grandes, de los que hemos sido separados por más de 20 siglos.

Foto: D’Frias

Los poetas creamos imágenes, no obligadamente, sino a través de emoción, inspiración, particularmente de amor, pero, insisto debe haber sinceridad en las palabras, escribir sobre algo real, la poesía es conocimiento, protección, dominio, abandono, operación de cambiar el mundo, actividad poética, revolucionaria por naturaleza, es ejercicio espiritual, método de liberación interior, la poesía es la novela del mundo, pan de los elegidos, alimento maldito, aísla, invita al viaje, al regreso a la tierra natal, iluminación, plegaria al vacío, diálogo ausente, letanía, práctica, alteración, pasión, epifanía, pensamiento no dirigido, hija del azar, arte de hablar en forma superior , confidencia, experiencia innata, visión, música, símbolo, regreso a la infancia, coito, caracol donde se renueva la música del mundo.

Escapar  al imán de las palabras no es cosa fácil, al leerlas interesas a los demás y reflejas tu mundo; como colgarse de árboles  y mirar el infinito, remembrar ecos de frases lentas, precisas, venidas del espacio interior, del alma de poeta.

No olvidemos  las coordenadas morales, las enseñanzas primeras, lógicas éticas, verdaderas,  sin imágenes deslavadas, sin temor a la culpa del pecado y sus disfraces.

En el universo encontramos sentido no histórico, las obras trascienden al hombre, no por su significado, ni por sus materiales, bajo premisa precisa, moral y filosófica.

El lenguaje hablado está más cerca de la poesía, el poeta no atenta contra la dignidad del vocablo, el poeta pone en libertad la palabra, la poesía irradia sin macula, cual vuelo nervioso de palomas, en forma finisecular. Nos orilla a hablar de otra manera a la vida, la poesía crea andamiajes en forma de hebra, de arte, en floreadas obras de vida, clara, a veces tersa, reedifica el amor en rumor de avenidas, tesituras de voces, color de sonidos, es otra cosa y vuelve a ser ella misma.

Luengo sería mencionar desde los Salmos la influencia griega, persa y hebrea, “El cantar de los cantares”, el misticismo, poesía china, renga, haikú, no sin antes mencionar el yin y el yang, otros poetas fueron surgiendo a través de diferentes corrientes ideológicas, griegas, francesas, sociedades secretas de algunos poetas como Gerard de Nerval, Víctor Hugo, Milton, Jhon Donne, Butler Yeats, etc. 

O algunos otros influenciados simbolistas como Baudelaire, Rimbaud, Verlaine, Rainer María Rilke influenciado por los simbolistas, paladín de la poesía pura, poeta metafísico, místico, de hermosa prosa antigua, sus mejores poemas:  “Elegias de Duino”, “Los sonetos de Orfeo”. Mención aparte merece el londinense William Blake, maestro de la palabra.

No olvidemos a Dante  Alighieri el poeta de la esperanza y Goethe.

La poesía epopéyica de Homero, La Ilíada, La Odisea, La Eneida de Virgilio, los romances, el modernismo, el dadaísmo, el ultraísmo, el nacionalismo de Velarde, la fenomenología del espíritu de Gastón Bachelard y su poética del vacío y del espacio, T.S. Elliot y su poesía hermética, Emily Dickinson,  W.  Whitman patriarca del verso libre, Ezra Pound, poeta errante, su influencia fue una verdadera revolución en la lengua castellana en los “Cantares de Pisa”, no cantos, se ve la dimensión de su obra, voces navegantes no olvidadas, remeras de barloventos del verso puro, blanco es practicado.

La poesía se crea a base de inspiración, vibración, conlleva paz espiritual, es la otra voz  de revoluciones improbables, repentina convicción de volver a leer al autor, sombra tatuada en tinta, en hojas de libros, esclavitud, placer, ajorcas en el tobillo de bella danzante, onirismo, cirio encendido, montículos de Venus, estancias donde los amantes representan y reconocen su geografía, sus dunas, médanos, territorios convocados en márgenes de vida, convicción, constante acoso de muerte, riesgo de temporalidad en este plano, cámaras de tiempo, genera rutilante navegar en mi interior.

Sueño de dátiles hundida la evocación, reliquia no secreta, sino a la vista y acceso de todos.

Hoy ratifico… yo la practico como ritual al surgir una emoción inspiradora.

 

One Reply to “LABERINTOS DE LA POESÍA por Isidoro A. Gómez Montenegro”

  1. Excelente. Una buena inspiración para el canto y la poesia. Algo como ir al cielo y regresar con las manos repletas de luceros. Gracias por vuestro obsequio musical. Desde Venezuela: Los Diplomados de Venezuela, en la Guayana Venezolana.Saludos.

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