GABRIELA MISTRAL por Isidoro A. Gómez Montenegro

Gabriela Mistral

…cuando junto a un espino

nos quedamos sin palabras

¡Y el amor como el espino

nos traspasó de fragancia!

 

Ojos verdes de niña oscilan nerviosos de la madre a la maestra. La maestra medio ciega y encorvada, escucha asombrada las palabras de la Sra. Alcayaga de Godoy, No entiende porqué la señora esta tan enojada. Para la maestra era evidente que la niña que nunca escuchaba jugar, ni gritar, ni hablar, era retrasada mental; no podía seguir en la escuela. Sin embargo la Sra. Godoy, mujer valiente, le contestó firmemente:

_ Se equivoca Ud., algún día mi hija llegará a ser algo y Ud., oirá hablar de ella.

Lucila miró a su madre con cariño, sus ojos verdes sonrieron silenciosos, sin que su cara moviera un solo músculo.

La confianza de la madre no fue defraudada. Estimulada por esa fe _ como ello lo reconocía_ la niña “retrasada” se convierte mas tarde en la poetisa americana que veneramos y admiramos.

Gabriela Mistral. Su verdadero nombre fue Lucila Godoy Alcayaga. Nació en Vicuña, Chile un 7 de abril de 1889. Heredó de su padre, profesor y poeta errabundo, su incansable alma viajera: de su madre la fortaleza y valentía ante los infortunios; de su abuelo indio, la aguda sensibilidad de su abuela judaizante, el misticismo, la religiosidad, de su pueblo chileno, la voz potente ácida y original, llena de piedad por los niños, llena de dolor por los hombres.

Maestra rural, diplomática, admiradora de Rubén Darío, D’ Annunzio, Paul Fort, Nervo y Federico Mistral, de quien tomó el seudónimo.

Gabriela Mistral y Pablo Neruda

Ojos verdes de niña oscilan nerviosos de la madre a la maestra. La maestra medio ciega y encorvada, escucha asombrada las palabras de la Sra. Alcayaga de Godoy, No entiende porqué la señora esta tan enojada. Para la maestra era evidente que la niña que nunca escuchaba jugar, ni gritar, ni hablar, era retrasada mental; no podía seguir en la escuela. Sin embargo la Sra. Godoy, mujer valiente, le contestó firmemente:

_ Se equivoca Ud., algún día mi hija llegará a ser algo y Ud., oirá hablar de ella.

Lucila miró a su madre con cariño, sus ojos verdes sonrieron silenciosos, sin que su cara moviera un solo músculo.

La confianza de la madre no fue defraudada. Estimulada por esa fe _ como ello lo reconocía_ la niña “retrasada” se convierte mas tarde en la poetisa americana que veneramos y admiramos.

Gabriela Mistral. Su verdadero nombre fue Lucila Godoy Alcayaga. Nació en Vicuña, Chile un 7 de abril de 1889. Heredó de su padre, profesor y poeta errabundo, su incansable alma viajera: de su madre la fortaleza y valentía ante los infortunios; de su abuelo indio, la aguda sensibilidad de su abuela judaizante, el misticismo, la religiosidad, de su pueblo chileno, la voz potente ácida y original, llena de piedad por los niños, llena de dolor por los hombres.

Maestra rural, diplomática, admiradora de Rubén Darío, D’ Annunzio, Paul Fort, Nervo y Federico Mistral, de quien tomó el seudónimo.

 

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