TÚPAC AMARU por Isidoro A. Gómez Montenegro

El horizonte cambia de lugar y el abrazo viene lenitivo, breve, desértico, tierra cosmogónicamente deplorada por realistas. José Gabriel Túpac Amaru Cóndorkaki y su gran colaboradora Micaela Bastidas Puyucahua. Túpac señor del cacicazgo de Tinta, con Surinama, Tangasuca y Pampamarca, por herencia directa.

Túpac Amaru por Francisco Abril de Vivero

Guerrero de sangre, los hombres libres saludamos tu corazón de batalla, las banderas otean, cielo en llamas, gritos de estrellas. Las miradas se posan en ti, andino guerrero de la esperanza, cacique de sangre gallarda, luchador. Un clamor se levanta al recordar tus batallas, un racimo de nardos te espera, ondas de armonía y de tiempo vibran melodiosos cantares.

 

El cóndor cruza el espacio en arracimado vuelo, busca su nido, silencio roído del camino, mano que traza signos, presagios, ahora camino en tu memoria en estas líneas Túpac Amaru, nos diste luz que no quema y en su aleteo, alto grado de hombría, “padre de los pobres” reuniste 6,000 hombres un 12 de diciembre, con hondas, palos y valor. Indios, mestizos, criollos, evitando los abusos de la mita, la muerte en masa de tus compatriotas y otros atropellos. Todos llegamos al túmulo, a la marcada hora, pero no de manera artera, abyecta, cruel, crucificaron tus manos, arrancaron tendones de los miembros, los lanzaron al viento evidencias de prodictorio acto en el perchero de todos los latinoamericanos. Metamorfosis violenta incoherente de hombres, “lo que el hombre debe ser para el hombre”, sea cual sea su color o sangre.

José Gabriel Condorcanqui

Quedaste embalsamado al futuro, en cada cáliz bebemos tu sangre derramada abre ríos en crepúsculo, ante el ansia de libertad, guerrero de temeridad reprochado por Micaela tu esposa, trataron de evitar tus avances después de la gran victoria en Sagarara. Se puso precio, recompensa, a tu vida, todo instado por los curas a la deserción, la comunidad aledaña envió refuerzos, guerreros avezados, el miedo invadió a los realistas: se instó a la sedición en contra de los tupa maros.

Colaboró la cacica de Acos Tomasa Titu Condemayta, ayudó eficazmente al frente de otras mujeres haciéndose acreedora a las mismas torturas, fuiste traicionado Túpac Amaru por un mestizo de nombre Francisco Santa Cruz, capturado el 6 de abril de 1781 y Ventura Landeta capturó a Micaela a tus dos hijos y tu cuñado Antonio Bastidas y a la cacica Acos.

 

La dignidad que caracterizó a Túpac Amaru, su vida de gran cacique no lo abandonó en los terribles momentos de martirio, no delató a sus partidarios y amigos punos, respondió al visitador Areche: _ Aquí no hay más cómplices, tú eres opresor, yo soy libertador. Las vestiduras del inca, del guerrero, ahora montado en Pegaso blanco, abanica sus alas de alpaca pálida, de escarcha en tus tallos de espigas, Micaela su esposa madre modelo, estando en sus carnes, delgada y valerosa.

La aparición de rostros ahogados de dolor, en la multitud pétalos de ramas negras, húmeda lágrima. Los Incas admiran el sol, antiguas deidades, la pasión de la familia no decayó en ese trance. El mundo se marchita día a día ante tu historia de héroe Túpac Amaru, no eludiste la inmortalidad entre tanto combate en el otoño que te apresaron, los truenos rugieron en la hora de la tortura, cuando cercenaron tu lengua, descuartizaron tu cuerpo, el sudario de sangre marcado, aceptaste las heridas provocadas y la decapitación.

Se enfrentaban las nubes enloquecidas ante la sangre escarlata y carmesí cuando te decapitaron y esparcieron tus miembros descuartizados, como escarmiento viste morir a tu familia, a tus amigos. Micaela, sólo después de muerta, “la tan delgada” el verdugo pudo cortarle la lengua, por eso les inspira este fragmento en el patíbulo: “En la tribuna se planta tan majestuosa que admira…”

 

Túpac Amaru tu recuerdo cabalga por las calles montado en Pegaso, junto a Micaela, chispas saltan en los adoquines, en la estación del año que comienza sabemos que no arrancaron las espigas bien, se sembró la semilla de la libertad. Muchos vendrán tras de mí afirmaste y la libertad de todos los países de América, se consiguió. Ahora vagas por montañas de fuego, se escucha en las calles el crepitar de tus cadenas en ese Cusco, Puno, Perú fuente de infinita creación.

 

Muerte de Túpac Amaru en la plaza de Armas de Cuzco. 18 de mayo de 1781

Este trabajo causó antología en Isla Negra, Chile, compilador Alfred Asís.

 

 

 

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