NINFAS, FÉMINAS Y MITOS, por Isidoro A. Gómez Montenegro, poeta y escritor

 

Aunque tú vayas por otro camino y de tu vida hagas un destino, sigues siendo mía. Manzanero

Femme fatale, la sombra de una nube se pasea cual pensamiento dulce, Theda Bara, en realidad Theodosia Burr Good 1885-1955, nació en el seno de una familia polaco-judía.

Theodosia Burr

 

Fox le inventó un anagrama basado en Arab Death, Muerte Árabe, en donde la fatale inicia su éxito a los 30 años, inventaron que era árabe nacida en el Sahara, hija de una concubina egipcia y su amante francés, la rodearon de misterio y de un halo místico, provocaron un aura prefabricada, en 1917 la caracterizaron de Cleopatra con un sostén de serpientes, personaje que dio para varias películas, hasta 1919 que fue despedida por la propia Fox por concluir la moda vamps y ya no ser rentable.

Diana y sus ninfas. Peter Paúl Rúbens

La verdad, se convirtió en fantasma, vista hacia la copa de los árboles y el oropel. Fue representante de sensuales de las feministas. Si hablamos en términos masculinos podríamos poner de ejemplo a Casanova, él escribió sus obras en francés y la última en italiano, quienes han estudiado al personaje en cuestión dan fe de su incapacidad para el amor e ineptitud, ya que a los 40 años era un anciano decrépito consumido por la blenorragia y la sífilis que en ese tiempo se trataba con mercurio y dejaba al paciente sin dentadura.

Casanova

Durante un tiempo su vida fue disipada, frenética y prolija en escritura. Por epistolarios y memorias sus estudiosos han encontrado que inventaba y exageraba en sus escritos y que no tuvo las mujeres que se le acreditan. Existe mucha similitud entre el caso femenino anterior. Los historiadores de Casanova afirman que él fue feminista precursor, ya que se desprende de la lectura de sus memorias que veía a las mujeres como iguales, las admiraba y las deseaba, así como deseaba que disfrutaran tanto como él, no hay en sus textos nada obsceno ni procaz, apenas algo sugerido, a pesar de ser estafador y mentiroso. Para crear se necesita libertad, también de alguna contención, no por nada Chesterson decía: “El arte como la moral consiste en trazar la línea en algún lado, es decir poner un límite” La diferencia entre un capricho y una ilusión, es que el capricho dura más decía: Oscar Wilde. Las Ninfas despiertan grandes temores en los seres humanos, miedo al rapto, a la pérdida del control, son seres mitológicos representados por la belleza, sensuales mujeres que pueden llevar a cualquier ser humano al delirio. Sus ropas ligeras, largas drapeadas con amplios vuelos, dejan ver la forma de su cuerpo.

Diana y sus ninfas sorprendidas por Satiros

Paradójicamente las Ninfas son adoradas porque te llevan a la locura, te inspiran y te dan felicidad, desde el Siglo XV hasta nuestros días hacen apariciones en obras de arte, desde los griegos hasta las fotografías contemporáneas. Son ángeles, sus manos bordan lo perenne, inefable y de eterna belleza, definida presencia de ángel al desquiciante temor prematuro desnudo de sus ojos. Tienen la osadía de plasmar luz en el onirismo, entibian sueños taciturnos. Ángeles eríjanse en la página de un libro y sus letras o en sombras de la memoria, que sus alas se aferren a la comunión de almas y tracen una pincelada en donde esculpe el mar espuma. Atesoren la soledad de la noche mágica y el mágico cáliz del amanecer y el nuevo solsticio de invierno. La vida corre a su glorioso paso, nosotros apenas dejamos un poco de eternidad en ese bosque interno de luz concebido, pues de barro hemos sido hechos. A partir de la cosificación se transforma el aburrimiento en arte consumo y audaz, da el capitalismo hoy globalización, envuelve y desenvuelve la ansiedad como regalo a vuelta de tuerca, lo que es íntimo de cada quien, el tiempo libre, tiempo que degrada y se confunde con el tiempo muerto, ahora se reconfigura el tiempo muerto desde su raíz como simple e inofensiva materia de la industria. Vengo a ti con canto y lamento gótica catedral de arbustos, lluvia, viento, mariposa nocturna enloquecida brebaje de espejo de cantos al insomnio. En memorial de papel y a la distancia que separa el horizonte, os envío un invernal abrazo fraterno, entre el tiempo en que mi cuerpo camina y el suyo duerme. Mi voz envía, un canto audible y un vertiginoso abrazo perdurable. Es probable que este texto sea el ocaso de un hombre sexagenario o el inicio de un incipiente año.

Duodécimo capricho de Casanova. Michael Cheval

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