HISPANIC SOCIETY OF AMERICA por Ana Palacios Alberti

El fruto de la pasión de A. M. Huntington

 

La Hispanic Society of America Museum and Library fue inaugurada en 1904, y abierta al público en 1908, y es el fruto de la pasión de un americano, Archer Milton Huntington, su sueño, un museo de arte español. A principios del siglo XX algunos multimillonarios americanos se dedicaban a coleccionar y atesorar objetos artísticos procedentes de España, pero él se distinguía por ese deseo de crear una colección sistemática que sirviera de referente de lo hispano en Estados Unidos. Huntington no es comparable a J.P.Morgan, o Hearst, Frick, o Altman.

Archer Huntington. Fundador del Museo Hispanic Society of America

 

En apenas cuarenta años Huntington consiguió que la Hispanic Society of America albergara el mayor y más valioso fondo de cultura española fuera de nuestras fronteras. Y nunca quiso comprar piezas artísticas en España, siempre las consiguió fuera de nuestro país, a marchantes extranjeros, ingleses, franceses, alemanes o americanos. No quería de este modo, colaborar al expolio del patrimonio español, tan frecuente entre otras cosas, por la desidia de las autoridades españolas. El interés de Huntington comenzó por crear una biblioteca de literatura española, y ya desde joven engrosará su colección con libros raros, documentos históricos e incunables. A continuación, y gracias a su holgada posición económica, creará una magnífica colección que incluye todas las bellas artes y todas las épocas del arte hispano. Y todo esto lo hizo desde una posición bastante anónima ya que Huntington siempre fue un hombre muy celoso de su intimidad, y apenas figuraba como protagonista de noticias o de eventos. Ni siquiera dio su nombre a la fundación, Hispanic Society of America, como lo hicieron otros coleccionistas del momento (Frick Collection). Archer Milton Huntington (Nueva York, 1870- Conneticutt, 1955) arqueólogo, bibliófilo, poeta y filántropo, entre 1890 y 1920 se dedicó al coleccionismo de arte español, no como pasatiempo, sino como ocupación, aunque en palabras del mismo Huntington, “muchos se reían de esta nueva manía de un rico”.

 

Salas del Hispanic Society of America-

 

Huntington era hijo de una de las mayores fortunas norteamericanas, Collis P. Huntington, un acaudalado constructor de ferrocarriles y astilleros. La figura de su madre, Arabella, será fundamental para la vocación de su hijo, pues ella misma colecciona pintura y le apoya de manera incondicional. La continua correspondencia entre madre e hijo nos aporta muchos datos sobre el recorrido de Huntington. Era un hombre de talla descomunal tanto física (a los 16 años, mide 1.93 y pesa más de 120 kilos) como intelectual y humana. De porte elegante, con una mirada de ojos azules muy especial, Huntington, fue a los mejores colegios privados de Nueva York, viaja a Londres y Paris, ya con solo 12 años, donde se despierta su amor por los museos, al visitar el British Museum, y el Louvre. Como apunta Mitchell Codding, actual director de la Hispanic Society y gran estudioso del tema, ya comienza a hacer sus propio museo con recortes de papel en una caja. Sus primeros contactos con lo hispano debieron ser en un temprano viaje a México, y tras leer un libro comprado en Londres sobre los gitanos, de manera que a los catorce años comienza a aprender el español. Es en 1889, en uno de estos viajes a México, cuando comunica a su padre el interés por hacer un museo de arte hispánico y no dedicarse a los multimillonarios negocios de la familia. Por aquel entonces ya llevaba tiempo creando una gran biblioteca de títulos españoles y elaborando la primera versión inglesa en tres tomos del Cantar de Mío Cid. En 1890 ya poseía una biblioteca en español de 2.000 volúmenes. En paralelo comenzó una importante labor editorial para poner al alcance de los hispanistas libros raros y manuscritos en ediciones facsímiles (poseía copias únicas y primeras ediciones de obras tan significativas como Tirant lo Blanc, La Celestina, El Quijote y casi toda la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, además de 250 incunables).

Huntington viajando por España

 

Y comenzó a preparar meticulosamente el que sería su primer viaje a España en 1892, aprendiendo la lengua árabe (para acudir a las fuentes de la cultura española), y todo tipo de conocimientos prácticos para el que consideraba un viaje peligroso. Asimismo viaja antes a Cuba, todavía colonia española. Todas sus impresiones de este viaje llenan la correspondencia con su madre, que luego, resumida, se recoge en Notebook in Nothern Spain, como su descubrimiento a los 22 años del Museo del Prado. Repetirá sus viajes a España, reforzando la idea de crear un museo de arte español. No será un coleccionista al uso, más bien un filántropo. Investigaba sobre todos los fondos que compraba, y su colección no era tanto en cantidad como en calidad. Los continuos viajes le hacen descubrir en sus gentes rurales donde Huntington veía el alma auténtica de España, y conocer a intelectuales españoles como M.B. Cossío, G. Azcárate, Sorolla, Raimundo de Madrazo que admiraban su labor. Su interés por la historia de España le llevó a colaborar en excavaciones arqueológicas, como la de Itálica. Siempre completó sus estudios con fotografías, de las que la Hispanic Society posee una ingente colección, fotografías en blanco y negro que encargaba a sus fotógrafas, siempre mujeres, como Ruth Anderson. De este modo puso esta nueva tecnología al servicio del arte, lo que era en sí toda una novedad.

Duque de Alba por Antonio Moro

En 1897, como regalo de la boda con su prima, Helen Gates, su padre le regala el primer cuadro de su colección pictórica, Retrato de Fernando Álvarez de Toledo, Tercer Duque de Alba, de Antonio Moro (1549). Será a partir de 1900, que muere su padre y hereda millonarios recursos, cuando se dedique de lleno a la creación de su museo Por otro lado, España acaba de perder una guerra con Estados Unidos, que había resultado devastadora para el país, lo que creó un sentimiento general en EEUU de antipatía hacia España, por lo que Huntington fue muy criticado Se mantuvo, como siempre, en un discreto silencio sobre sus opiniones personales y sobre los acontecimientos políticos. Incluso viajó a España en ese fatídico año de 1898, sin hacer mención del conflicto, y en sus diarios se limita a anotar que salió de España el día anterior a la declaración de guerra con EEUU. Huntington continúa con su colección, y adquiere en España, como excepción, la biblioteca del Marqués de Jerez de los Caballeros, de gran interés por sus títulos de literatura antigua española. Este hecho levanta ciertos recelos en la esfera cultural española, le hace prometer el propio Alfonso XIII que no colaborará al expolio de arte español. La Hispanic Society nace en 1904, y se abre al público en 1908, en Audubon Terrace, alto Manhattan, Broadway, entre las calles 155 y 156, en un edificio de estilo modernista (más tarde se completará con la escultura del Cid de Anna Hyatt, su segunda mujer). La biblioteca estaba muy nutrida ya, y el museo, solo tenía 23 pinturas en esta fecha de 1904. Cuando abre las puertas al público, Huntington ya ha duplicado el número de pinturas, aunque algunas de las que adquiere son de atribución falsa. El mercado del arte es en este momento muy activo, pero también es poco fiable en ocasiones. La disciplina de Historia del Arte apenas está desarrollada y hay muchas compras de atribuciones falsas Su interés por los grandes maestros de la pintura española, Velázquez, Goya, y más adelante, El Greco, le llevan a seguir adquiriendo obras. De entre las primeras que adquiera cabe destacar los tres cuadros de Velázquez (hay que recordar que ni el Louvre tiene tres Velázquez): el Cardena Pamphili, el personalísimo Retrato de una niña, y el retrato de Gaspar de Guzmán, el Conde Duque de Olivares (Arabella, su madre, lo dona en memoria de su padre, en 1910, a la Hispanic Society). También en sus inicios, en 1906, adquirió en París, el famoso cuadro de Goya, la Duquesa de Alba, y para completar su colección de la escuela española compró desde fecha temprana cuadros de El Greco. Le unía una estrecha amistad a Cossío, gran especialista en este pintor y adquiere joyas como una Piedad de su etapa romana, un San Jerónimo de madurez. Su mayor legado le dice a su madre, es “preparar el camino para otros”, gracias a las posibilidades de su museo y su biblioteca que continúa creciendo. Seguirá adquiriendo pinturas de la escuela española, de Zurbarán, Murillo, Valdés Leal, Luis de Morales, Carreño de Miranda. Quería un resumen exhaustivo de la pintura española del Siglo de Oro. Amigo de Raimundo Madrazo, que vivía en París, este pintor le sirvió de intermediario para adquirir otro retrato de Goya, Pedro Mocarte, uno de los favoritos de Archer M. Huntington, así como piezas de artes decorativas medievales españolas, piezas cristianas e hispanomusulmanas, tejidos de seda nazaríes, piezas de marfil, brocados, cerámica de Manises, metalistería, vidriería… Comenzó a adquirir para su museo bocetos y pinturas del propio Raimundo de Madrazo y de su padre, Federico y su abuelo José, así como de Fortuny, con lo que comenzó también una magnífica colección de pintura del siglo XIX, comprando lo mejor del mercado de arte. Para Huntington será de especial importancia conocer a pintores como Sorolla y Zuloaga. Se entusiasma con estos dos últimos, ya que reflejan en sus pinturas la España que ha conocido en sus viajes, y les organiza en 1909 una exposición en la Hispanic Society. Primero fue la de Sorolla, de éxito arrollador, con su visión optimista y tradicional de lo español. Y luego la de Zuloaga, que da una visión más negra y pesimista de España, y que tuvo menos éxito. Sorolla será el que reciba el encargo más importante para decorar la Hispanic Society: “Visiones de España” una serie de lienzos inmensos (una superficie de más de tres metros de alto, por sesenta metros de ancho) para decorarla con motivos tradicionales españoles. Es en el mundo rural donde Huntington, que lo ha recorrido hasta en burro, ve lo auténtico de España. El otro encargo que Joaquín Sorolla recibe de Huntington es una serie de retratos de intelectuales españoles contemporáneos: Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Antonio Machado, Leonardo Torres Quevedo, Marcelino Menéndez Pelayo, José Echegaray, Vicente Blasco Ibáñez y Juan Ramón Jiménez y tantos otros.

Dedicatoria del pintor valenciano Sorolla a Archer Milton Huntington

 

Zuloaga también colaboró a la colección del museo con retratos, como el de Miguel de Unamuno y otras pinturas que mostraban una España más dramática (y quizás, más real) que la de Sorolla (Los flagelantes, La familia del torero gitano….) por lo que completaba Huntington su visión de España. A estas pinturas se añaden otras de los pintores modernistas catalanes, con los que también tuvo contacto a través de Sorolla: Ramón Casas, Santiago Rusiñol, H. Anglada Camarasa, Isidre Nonell… Siguió viajando a España con asiduidad, estuvo en la Exposición Universal de 1929, y al final de su vida ya no realizó muchas adquisiciones de peso, se dedica más bien a hacer regalos y donaciones. Se fue desvinculando hasta su muerte, a los 85 años, y en su testamento legó dinero y una caja de dibujos, manuscritos y libros que guardaba (donó su caja de recortes, los orígenes reales de su museo) a la Hispanic Society of America, el fruto de su pasión. Había conseguido “escribir un poema con un museo”, según M. Codding.

Gaspar de Guzmán, el conde duque de Olivares por Velázquez
La duquesa de Alba, por Goya

 

Hay que recordar a Huntington como un gran filántropo, reconocido en varias universidades americanas y españolas con el título de Honoris Causa (Yale, Harvard, Madrid), miembro de Reales Academias, de patronatos de museos, y por lo tanto como un gran difusor de la cultura española de todos los tiempos más allá de nuestras fronteras. En la actualidad la Hispanic Society of America Museum and Library está cerrada por obras, no abrirá sus puertas hasta 2019 (aunque sí estará abierta la biblioteca, de gran importancia para los hispanistas), con una apuesta seria por ganar visitantes, proyectarlo en la ciudad de Nueva York, ya que queda fuera de los circuitos culturales. La línea actual de la Hispanic Society se dirige hacia la compra de arte de Sudamérica, para así completar la visión de lo hispano. La financiación de la Hispanic Society es un problema, no procede de las visitas, por deseo de su fundador el acceso es gratuito y así se mantendrá, según su actual director, Mitchell Codding. Lo que sí se ha hecho es modificar sus estatutos para ampliar el número de patronos (desde los cinco hasta los veinticinco como máximo), con el fin de recaudar más fondos. La gala anual del museo es una importante fuente de financiación

Archer Milton Huntington por J.M. López Mezquita

NOTA FINAL: El Museo del Prado, en Madrid, ha organizado una exposición llamada Tesoros de la Hispanic Society of America, del 4 de abril al 10 de septiembre de 2017, comisariada por M. Codding.

 

 

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