VI RUTA CERVANTINOQUIJOTESCA EN SU ANDAR DESDE TARAZONA DE LA MANCHA A ALBACETE

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Desde Tarazona de la Mancha, nos llega el rebuzno de un adusto “ex Platero”, al que hace referencia nuestro Cervantes en su libro mayúsculo de don Quijote, constituyendo uno de los episodios más amables, pueblerinos y rudos. La tradición lo ubica en el escenario de su término municipal, con su plaza mayor, bello ejemplar del siglo XVII con hermosos volados sobre madera siendo una de las más originales de la provincia albaceteña.

En el caminar por las calles de esta población veremos viajas casas blasonadas y una peculiar plaza de toros donde una placa hace homenaje al “Maestro”  Manuel Jimenez “Chicuelo II” y que dice:  “Por su grandiosa faena  a un novillo de Doña Pilar Quintera de Ligero se le concedieron las dos orejas, rabo, pata y un trofeo inédito y único: los testículos.  Tarazona 23 de agosto de 1953.

Imágenes de Tarazona

En el Quijote encontramos en el capítulo XXV de su segunda parte, un episodio situado en las postrerías de Tarazona titulado “Donde  se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del titiritero, con las memorables adivinanzas del mono adivino”

“Sabrán vuesas mercedes que en un lugar que está cuatro leguas y media desta venta sucedió que a un regidor dél, por industria y engaño de una muchacha criada suya, y esto es largo de contar, le faltó un asno, y, aunque el tal regidor hizo las diligencias posibles por hallarle, no fue posible…”

La treta ideada por los compadres para encontrar el asno fue esta:

“Tengo determinado que os vais vos por una parte del monte y yo por otra del modo que le rodeemos y andemos de todo y de trecho en trecho rebuznéis vos y rebuzne yo y no podrá ser menos sino que el asno nos oiga y nos responda si es que está en el monte…”

En definitiva, “no rebuznaron en balde / el uno y el otro alcalde”.

Se sale de este pueblo para ir a Jorquera, pasando por los pueblos de Madrigueras, Mahora y Bormate.

La recueja
El enamorado río Júcar a su paso por Jorquera

Jorquera tiene sus orígenes en la antigua roma y al pasar de manos árabes a castellanas, fue parte del señorío de los Villena con el que da comienzo su esplendor al erigirse cabeza de un extenso territorio que vino a llamarse “Estado de Jorquera”

Sin duda lo primero que destaca de la Jorquera es su situación y su aspecto. Jorquera, es sobre el Júcar, una pequeña Toledo. Es hermosa, muy hermosa esta villa que se sitúa en un alto sobre un meandro del Júcar y la población se adapta a su recorrido de modo que la atalaya natural parece hecha para el pueblo y no al contrario.  Bien le tuvo que costar a Cervantes recorrer estas calles solicitando impuestos a sus señores. La roca asciende con las casas perfectamente ensambladas y a sus pies el corte de la piedra del cañón del Júcar.

Los árabes la conocían por Xurquera. Señalar la invención de un sistema de irrigación, obra de ingeniería que realizaron los árabes permitiendo el riego de las parcelas situadas a ambos márgenes del río Júcar, durante muchos kilómetros, de un modo natural, que devuelve al río el agua no consumida y que todavía hoy en día se utiliza para el riego de las huertas.

Jorquera

La carretera entre Jorquera y Alcalá del Júcar, es un auténtico paraíso de la naturaleza y al poco de iniciar el viaje nos encontramos con la aldea de La Recueja, un impresionante mirador del Jucar desde donde es seguro que la jaca de Don Miguel se pararía para contemplar tan bello paisaje.

Yun poco antes de llegar a Alcalá del Júcar tenemos la cueva del rey Garandén. Cervantes tuvo que y oir alguna de las leyendas de esta cueva donde  su leyenda dice: “Cuentan las crónicas que en este castillo vivía un rey moro llamado Garadén y los cristianos echaron fuego por el mencionado agujero, de forma que el rey Garadén y los que se pudieron salvar huyeron por el monte, pero lo cristianos cruzaron el río Júcar por el Vado de los Jinetes –muy cerca de la cueva de Garadén- y lo siguieron hasta darle alcance a una legua de la villa de Iniesta”.

Y ahí tenemos a la imponente Alcalá del Júcar. Señorío de los enemigos de Isabel la Católica, los Villena. Pueblo que ha pasado po9r diversas vicisitudes históricas y que tiene entre sus monumentos una peculiar iglesia con devoción a San Andres de diferentes estilos arquitectónicos y un impresionante castillo almohade dominador de la hoz del Jucar .

Alcalá del Júcar
Alcalá del Júcar

De Alcalá del Júcar vamos camino de Chinchilla de Montearagón, aunque se le conoce mejor solo por el nombre, sin su de Montearagón.  Patria chica de Mutrib al-Umawi al-Yinyili, sabio que habitó la medina que sería la Chinchilla del siglo XI. Fue discípulo de Maimónides y de Ibn Midray. El marino y acompañante de Fernando de Magallanes, Juan de Chinchilla también era de esta noble villa que durante el reinado de los Reyes Católicos, sufre una decadencia en favor de su antigua aldea, Albacete (con mayor protagonismo político y económico), ya que esta última disfrutaba de la comodidad del llano. Los chinchillanos llegaron a quejarse a su rey Felipe II, al cual le dirigieron una carta que transcribía así: "Esta Ciudad tenía buenos y grandes términos, donde venían y vienen a herbajar los de tierra de Huete. Su Majestad se los dio a la villa de Albacete por no se qué relación siniestra que ellos hicieron, de manera que los ha perdido quien los había ganado y defendido con su propia sangre, y los tiene quien con falsas relaciones los procuró".

Ciudad que está encaramada sobre un cerro dominador de la llanura manchega, de “ese mar rojo español”. Tierra donde los árabes fabricaban tejidos y lanas, por ello, cuando la conquistó Pelayo Pérez Correa en el 1242, la convirtió en capital del marquesado de Villena y fue Juan Pacheco, marqués de Villena, quien decide la construcción durante el siglo XV de la fortaleza que predomina todo el paisaje manchego.

Foso y castillo de Chinchilla de Montearagón
Imágenes de Chinchilla de Montearagón

Despues de recorrer las murallas de esta ciudad, beber vino mientras se acompaña un ajo de mataero y una gachas chinchillanas nos vamos bajando hacia la extensa llanura donde Albacete, en tiempos árabes conocida como Al-Basi (la llanura por autonomasia),   comienza a vislumbrar su aire de capitalidad entre estas tierras meseteras con fondos amarillos y verdes, cruce de caminos tirados por el ir y venir de los carros y de caballeros andantes.  Su virgen se apoda “de los Llanos”. La copla popular la canta de esta manera:

Albacete está en un llano

Chinchilla está en una cuesta

Y la Virgen del Llano, bonita,

Está en la traspuesta.

Tierra que cien años antes  de la conquista por parte de Castilla, ya tenía “fortalezas” en las que se hacen fuertes los fanáticos guerreros del Sahara. Hacia 1144 se señala que Ibn Abd alAziz, régulo de Valencia, “encargó el cuidado de las fronteras al alcaide Abd-Allah ben Ayad (Ibn Iyad), que se ocupó, desde luego, en asegurar las suyas propias y las de su yerno, Abdala ben Mardanis, contra los lamtuníes que hacían gente en tierra de Albacite y se hacían fuertes en sus fortalezas”.

Casa de los Picos.
Plano Albacete siglo XVI-XVII

Albacete tuvo que ser paso para la recaudación de impuestos de nuestro Cervantes, su Feria era muy importante.  Aún en 1600, la de la Feria sigue siendo la calle principal y entrada de la villa, pero se encuentra llena de hoyos y barrizales. En ese mismo año, a consecuencia del empantanamiento de las aguas en sus alrededores, “el trato y el comerçio de esta villa se a visto y vehe por experiencia que cesa respecto de no poder la carreteria y recuas y otros caminantes y tragineros entrar ni llegarse a esta villa...,”. 

Entre sus calles está situada la Posada del Rosario, s XVI,  que bien pudo albergar a don Quijote, o en su caso a su creador don Miguel de Cervantes.

Posada del Rosario

Albacete tienes tanto, tanto…

Tienes ya tanto y tanto repartido

 y tanto trigo bueno cosechado,

que en tu propio granero, le han brotado

espigas al amor, en lo escondido.

Igual que la honda voz, en su sonido,

es más pura si cabe, has procurado

 dar siempre lo mejor de tu sembrado

 en tu evidencia humana, diluído,

Vas, desde la esperanza duradera,

cara al hombre, en proyecto solidario,

con sentida humildad hacia adelante:

grano de tu cosecha verdadera,

levantado hacia el viento necesario

 que hacia Dios se enarbola cada instante

Imágenes de Albacete del siglo XVII

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