LA ACÚSTICA DE LOS IGLÚS DE ALMUDENA SÁNCHEZ, por Almudena Mestre. Escritora y Esnsayista.

Almudena Sánchez (Palma de Mallorca, 1985) publica La acústica de los iglús en la editorial Caballo de Troya en 2016. Diez piezas breves conforman este primer libro de cuentos que orbitan en torno a la enfermedad, la soledad, la inutilidad y las despedidas. La autora introduce una serie de registros sonoros que vibran a lo largo de sus páginas marcados a ritmo lento por episodios de la vida diaria y de la rutina existencial. El corpus textual está precedido por el peritexto con citas de Natalia Ginzburg y Eloy Tizón y finaliza con unas páginas que versan sobre la matemática de la música y de la vida aportando de ese modo, coherencia y armazón al libro.

 

En una de sus entrevistas la autora nos recuerda los tres ingredientes de la poesía de Elisabeth Bisop, “precisión, espontaneidad y misterio” y creo que son los rasgos que precisamente definen la narrativa de Almudena Sánchez en La acústica de los iglús. Si nos adentramos en sus relatos encontramos un espacio fronterizo entre lo extraño y lo maravilloso, ese lugar mágico por donde la autora nos conduce hacia lo fantástico. Nos asalta la duda metafórica o quizás la vacilación al leer las páginas de sus cuentos del mismo modo que opinaba Tzvetan Todorov si estamos dentro de una realidad circundante o sus palabras nos producen perplejidad y extrañeza ante lo insólito. A pesar de las explicaciones que demos a los relatos de La acústica de los iglús existe una mezcla de episodios oníricos que inducen al lector a introducirse en un mundo de ensoñación y fantasía explicado de acuerdo a las leyes de la razón con sucesos y hechos singulares. La extrañeza se dibuja como “una nebulosa onírica” según la autora en la que los personajes realizan una serie de conductas extrañas y raras estableciendo un patrón de comportamientos atípicos en situaciones disparatadas e incluso anormales. La autora pasa de un mundo real en sus palabras a uno rodeado de galaxias, órbitas y estrellas donde la irrealidad se diluye, aparece las fantasías y los sueños plasmados en las paredes de sus iglús.

Almudena Sánchez

¿Qué es y cómo considera la realidad Almudena Sánchez? La autora transita y amasa sus relatos a base de experiencias autobiográficas en las que mezcla fantasías, sueños y pesadillas dando por tanto, una “realidad distorsionada” dentro de una alegoría que dibuja la acústica a través de la geometría, la música, el arte, la estética. Un género breve que invita al lector a sumergirse en un laberinto temporal transitado por la esfericidad y la circularidad que detienen el paso del tiempo en los relatos de Almudena Sánchez. Los personajes de sus cuentos deambulan por un mundo no creado para ellos proporcionando a la obra un estilo irónico donde a la vez destile la risa y la tristeza. La dicotomía  de los términos (vida-muerte y calor-frio) proporcionan el placer y la estética de los relatos dentro de un acto de fingimiento.

Almudena Sánchez ha destacado una mirada única ante el proceso creativo, "El arte es fiebre en movimiento: estamos enfermos, nos destrozamos para curarnos", y nos recuerda los temas universales sobre los que se desarrollan sus tramas narrativas (la decadencia, la pérdida, la adolescencia, el desamor, las pasiones inútiles, la acumulación de basura mundial) que en su caso, adquieren una vida propia y autónoma, demostrando de ese modo su valía tanto humana como profesional. ¿Qué tensión emocional muestra la autora frente a sus relatos?

En una de sus entrevistas[1] Almudena Sánchez nos recuerda cómo le apasiona la ficción y la relación con la vida; habla de momentos y flashes que de alguna forma parecen inútiles e inservibles. Sin embargo, la autora mantiene su pensamiento despierto y vivo como una luz incandescente ante lo que acontece. ¡Qué necesario y casi obligado para ella es mantener nuestra mente en lo aparentemente “inútil”!  La ficción se solapa con la realidad, se funde en un segundo en el cual es necesario “no sujetarse a nada” y seguir soñando. Me atrevería a pensar que en todas las tramas de los relatos los personajes huyen, se escapan de la realidad e intentan evaporarse de las situaciones embarazosas; una evasión continua y perturbadora de la realidad les conduce a lugares insospechados donde entran en juego la fantasía y la imaginación desbordantes que posee la autora. Se crea una especie de atmósfera kafkiana donde lo real se funde con lo onírico. Surgen de ese modo, las ensoñaciones a caballo entre lo real y lo ficcional.

[1]  Salgaze, Darío. Entrevista a Almudena Sánchez. Oculta Lit, 4/02/2017. Disponible en: http://www.ocultalit.com/entrevistas/almudena-sanchez-entrevista/

 

La intensidad y ausencia de barroquismo de los relatos relampaguean en flashes y momentos resurgiendo a través de un narrador en primera persona que nos narra diez historias emocionantes y conmovedoras; sus personajes transitan por la "transparencia de las imágenes y las metáforas, los símbolos y los mitos”, para adentrarse en las profundidades del ser humano mezclando la ficción con la realidad. Una de las ideas que late desde el principio es la huida, el escape, la salida de todos sus personajes en un mundo donde coexisten la fealdad y la belleza produciendo de ese modo, la discordancia. Una “angustia vital” en  medio de la magia en el desorden y la extravagancia” le persigue a la autora para sumergirse en un universo narrativo con alusiones y referencias intertextuales a la mitología griega. ¿Cuáles son las fronteras que existen entre literatura y filosofía para Almudena Sánchez? Continuas referencias filosóficas de Epicuro, Spinoza, Hume, Nietzsche y Kierkegaard se dibujan en su narrativa. El binomio entre filosofía y literatura que encontramos en María Zambrano es semejante al viaje que realiza Almudena Sánchez como búsqueda de la verdad entre lo racional e irracional.

La soledad y melancolía aparecen en ciertas descripciones oníricas y lugares mágicos por los que la autora nos invita a pasear y recorrer la vida de los personajes dentro de espacios laberínticos por los que huyen y se escabullen de un mundo inútil aportando de ese modo el lado artístico de la “inutilidad”. Pero, ¿qué entiende la autora por el término de “inutilidad”?  A veces nos encontramos ante la materialidad onírica plasmada en sus relatos como un conjunto de realidades inútiles ante los ojos del lector que ahonda en sus palabras y sus giros lingüísticos, una especie de submundo apartado de la realidad  y semejante a una bóveda celeste por la discurren fórmulas matemáticas.

Almudena Sánchez

Un discurso narrativo de vacío y melancolía late por los relatos de forma acompañado a su vez, por una pluralidad de voces principalmente femeninas que juegan y se ensamblan a la perfección en el curso de la narración.  La autora genera altibajos o saltos en el tiempo y en el espacio discurriendo entre lo breve y lo fragmentario. Almudena nos conduce por diferentes piezas narrativas, algunas breves y otras más extensas que trasgreden las normas éticas y sociales a través de sus páginas metaliterarias en las que incorpora un mundo lleno de conflictos personales dentro de su propio ideario estético.

El mismo vacío que flota en las palabras de Almudena Sánchez es el que ella siente ante el mundo; quizás ese malestar o “incomodidad constante” de la que ella misma hablaba en otra de sus entrevistas[1] le permita crear arte en sus palabras y ahondar de esa forma, en la condición física y espiritual del hombre, adentrarse en lo más recóndito del alma humana para diferenciarse del resto de los animales.

El tiempo interno se sitúa frente al externo en la narrativa de Almudena Sánchez e incluso se eleva por encima de él. En algunos cuentos cabalga entre la soledad y el olvido, la extrañeza y la normalidad, entre lo cotidiano y lo atípico. La idea del espejo subyace en las palabras de Almudena, una forma de relacionarse con los demás, una mirada hacia la alteridad, un reflejo en el otro. El espejo nos acerca a la palabra del otro, nos dibuja la frontera entre nuestra sombra y la alteridad que nos rodea.

La narrativa de la autora nos invita a recorrer un camino, un viaje a lo largo de sus páginas en las que aborda una visión del mundo y rastrea los mecanismos de la escritura. Almudena consigue hacer verosímiles sus relatos en un mundo de ficcionalidad en los que pone de frente al lector y le lanza interrogantes para afrontar la realidad. Los gerundios enlentecen el tiempo del discurso narrativo, lo dilatan y lo alargan indefinidamente. El tiempo no es unívoco ni progresivo ni lineal sino una mezcla de diferentes planos por los que la autora intensifica la dicotomía realidad-ficción

En La acústica de los iglús, los relatos gravitan sobre historias diferentes pero con idénticos mecanismos de representación. Sin duda apostar por la escritura de Almudena es indagar en la sintaxis discursiva, repetitiva y circular de sus relatos. Los trazos discursivos nos transmiten ciertas sensaciones fantasmales que rozan lo fantástico, lo extraño, lo mágico y nos producen inquietud ante lo desconocido, lo probable y puede que, posible.

Los argumentos de los diez relatos se desenvuelven en paisajes naturales y giran en torno a la lógica, la realidad y la verosimilitud de los hechos narrados. Me atrevería a pensar que la autora bifurca los caminos posibles, los desdobla voluntariamente para dejar la incertidumbre ante sus lectores debido al gran calado inventivo que posee. Un viaje en furgoneta nos introduce en el código axiológico, un recorrido semejante al de una nave cósmica que instala al lector en un plano onírico donde todo es posible frente al espejo del otro. La muerte y la soledad frente al mundo fluyen en lo rítmico y sonoro de sus palabras desvelándose entre luces y sombras en este libro espiritual. La cadencia del lenguaje de Almudena Sánchez transita por la música y el lirismo de sus palabras. El talento e ingenio de la autora nos incita a leer detenidamente sus relatos e indagar en sus protagonistas, ahondar en sus tramas narrativas y visualizar las imágenes y símbolos que los atraviesan con humor e ironía. Almudena Sánchez se configura como una gran escritora con un futuro prometedor, una periodista con un excelente calado literario y una  mujer que plasma la belleza con gran sensibilidad en sus textos.

 

[1]  Domene, Pedro M. Entrevista a Almudena Sánchez autora de relatos del libro Acústica de los iglús”, Zas! Madrid, 24/3/2017. Disponible en: http://zasmadrid.com/la-musica-el-ingenio-y-el-lirismo-toman-el-mando-en-la-acustica-de-los-iglus-de-almudena-sanchez/

 

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