EL ARTE DE LA GUERRA, por Ana Palacios Alberti. Escritora

A través de este breve artículo comparto mi lectura de este tratado, El arte de la guerra, de Sun Tzu. que me ha sorprendido gratamente. Y lo hago a partir de fragmentos que he ido sacando, muchos de ellos no necesitan ninguna explicación, cada uno lo puede aplicar a su propia experiencia vital.Lo ha editado un profesor de filosofía para aplicarlo a la educación de los adolescentes y la transmisión de valores, José Ramón Ayllón.

Sun Tzu, victorioso general chino del siglo VI a.C. escribió este breve tratado sobre la guerra, El arte de la guerra,  el conflicto y el poder, que se puede aplicar a todos los niveles. Recoge la sabiduría de los antiguos guerreros y ha sido lectura no solo de líderes militares, también políticos, directivos, ejecutivos que lo han aplicado a su realidad profesional. En Asia lo estudian economistas y políticos, y los japoneses lo aplican al mundo de la empresa.

Además, El arte de la guerra, escrito hace más de dos mil años, da pautas pautas para la vida, para superar los conflictos que se presentan en el día a día. Para pensar antes de actuar.

 Y la introducción dice así: Si la vida se parece más a la lucha que a la danza, como dijo Marco Aurelio con acierto, entonces el arte de vivir tendrá semejanzas obligadas con la estrategia militar. 

Y sigue el autor J. R. Ayllón: Se da la paradoja de que El arte de la guerra es también un libro sobre la paz. Un texto donde el poder está moderado por una corriente subterránea de ese humanismo que en China se llama taoísmo.

 

Es mejor ganar sin lucha, evitar el conflicto, hacerlo innecesario. Un buen militar, sigue diciendo, es capaz de vencer al enemigo sin entrar en batalla. Para él los mejores militares no son los que ganan las batallas, sino los que consiguen que se fundan sin lucha los ejércitos enemigos. Al fin y al cabo, una batalla ganada nunca es la mejor solución, justamente porque se ha obtenido de forma sangrienta. Sun Tzu es reticente al conflicto armado, se remarca así el aire pacifista del tratado.

Se refiere a Julio César y dice que para Sun Tzu la mejor resolución de un conflicto es la vía pacífica de la diplomacia, mientras que César inventa un conflicto donde no lo hay y emplea la diplomacia para forzar una solución por las armas. El principio de su carrera fue en la política, sin empuñar la espada, durante veinte años, hasta que tuvo claro que Roma jamás sería alguien sin el poder de las legiones. De ahí su interés de conseguir la gloria en la conquista de Las Galias solo entonces con la gestión de sus riquezas y la devoción de sus soldados podría regresar a Roma con peso suficiente para presidir los funerales de la República y alumbrar el Imperio. La Guerra de las Galias se ha dicho que fue la auténtica primera guerra mundial, pues enfrentó a medio millón de soldados durante cinco años, por tierra y por mar, en tres continentes. Todo esto le aleja de las ideas de Sun Tzu que dice que jamás las guerras prolongadas benefician a ningún país, y que el mando militar debe estar supeditado a la legítima autoridad política.

Menciona a Lao Tse, y dice que  la libertad nos permite escoger, pero no nos dice qué elección es la mejor. De hecho nuestra libertad inteligente ha inventado la música de cámara y la cámara de gas, los placeres estéticos y los horrores de la guerra.

Ganan los que saben cuándo luchar y cuando no.

La capacidad de resolver un conflicto sin lucha es lo que distingue al prudente del ignorante, afirma Sun Tzu....Al ser la prudencia el marco general de la conducta humana, el arte de la guerra es un caso particular del arte de la prudencia.

En el arte de la guerra leemos que entre las reglas militares están la observación, la valoración, el cálculo, la comparación y la decisión. 

Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro.

Si la prudencia es necesaria para cualquier hombre, lo es especialmente para aquellos que tienen en sus manos vidas ajenas:gobernantes, militares, educadores, médicos, jueces y por supuesto, padres.

Pedir consejo es propio de la conducta prudente...Según Sin Tzu, que  valora las ventajas de pedir consejo y después poder estructurar las tropas en consecuencia.

Para ilustrar todos estos pensamientos pone ejemplos de emperadores romanos y fragmentos de Homero, de Ulises y su lucha contra Polifemo.

La confusión aparente resulta del orden, la aparente cobardía, del valor, la debilidad, de la fuerza.

El valiente sabe batirse;el prudente, defenderse; el sabio, asesorar. No se desperdicia el talento de nadie.

No confieis a la gente tareas que no puedan cumplir. Haced una selección y dad a cada cual responsabilidades adecuadas a sus capacidades.

El que sabe conseguir la victoria modificando su táctica de acuerdo con la situación del enemigo, merece ser considerado como un adivino.

Sun Tzu habla de sacar ventaja del infortunio. Nada más difícil que el arte de la maniobra. La dificultad en este terreno consiste en convertir un camino tortuoso en la vía más directa y en cambiar la mala suerte en ventaja.

Pondera la situación y luego actúa.

No pongas obstáculos en el camino de un enemigo que se dirige a su casa..Es necesario dejar una salida al enemigo cercado.

Hay caminos que no se deben recorrer, tropas a las que no hay que atacar, ciudades que no se deben sitiar y terrenos que no hay que disputarse. 

Si los oficiales se irritan con facilidad es que están cansados.

Si un general establece planes inútiles, todo el mundo termina cansado.

Si las órdenes carecen de firmeza, la moral de los hombres es baja y los oficiales se enfurecen.

Si los hombres se reúnen constantemente y se hablan al oído, el general ha perdido la confianza del ejército.(o de los profes...)

El general debe ser el primero en tomar parte en las tareas penosas..En el calor del verano no abre su sombrilla y en el frío invernal no se cubre de gruesos vestidos.

Sun Tzu recomienda a la autoridad militar: mira por tus soldados como miras por un recién nacido. Así estarán dispuestos a seguirte hasta los valles más profundos. Cuida de tus soldados como cuidas de tus hijos.

La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado...

 

...y hay que reflexionar sobre los cinco factores que la condicionan:la influencia moral, las condiciones atmosféricas, el terreno, el mando y en quinto lugar la doctrina".

El mando debe reunir estás cualidades: sabiduría, equidad, humanidad, coraje y severidad.

Por doctrina entiendo la organización, la autoridad, la promoción de los oficiales al rango conveniente, la vigilancia de las vías de aprovisionamiento y el cuidado de atender las necesidades especiales del ejército.

No permitas que tus enemigos se unan....Examina la cuestión de sus alianzas y provoca su ruptura y dislocación.

No debe haber error en la elección de la persona a la que se va a confiar el mando.

Las cualidades indispensables en un general según un tal Li Ching son ante todo la clarividencia, el arte de hacer reinar la armonía en el seno de su ejército, una estrategia cuidada respaldada por planes de largo alcance, el sentido de la oportunidad y la facultad de percibir los factores humanos.

En términos generales, mandar a muchas personas es como mandar a unas pocas. Es cuestión de organización. Repite mucho esta idea, ¡que se podría aplicar a tantas realidades!.

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