CAMINO DE SANTIAGO (RUTA VI) por Xavier Eguiguren

El agua que susurra

Las cuatrocientas sesenta mil necesidades del ser, se apilan como piedras en los cajones más escondidos de la psique. Los pasos que pesan, son el antídoto para el afligido. El continuo caminar reduce las exigencias del peregrino, cada pisada en el camino hace más fácil y liviana la propia vida.

Apoyar los pies en el suelo y verificar que no duelen demasiado, es como nacer de nuevo cada mañana, alegría que siente el caminante. El entusiasmo desborda la mochila, esta última ocupada con poco más que aire, para que no pese mucho.

La quinta etapa del camino primitivo de Santiago, empieza en Berducedo y concluye en Grandas de Salime. La niebla y el rocío de la mañana son compañeros embutidos en sus pensamientos. Bruma y humedad cálida, que como el viajero, ya sea peregrino, romero o palmero, se desprende de su peso. Alba construida con pequeñas gotas de agua fresca que quedan detenidas en mi viaje, sobre la ropa que me cubre.

Vista de la Mesa
La Mesa, iglesia de Santa María

Silencio que me habla desde mi yo exterior al interior, esa segunda voz de hombre equilibrado que pregunta, ¿por qué no hay pájaros en el bosque?

Sueños febriles, alucinantes secuencias proyectadas en el ecran tridimensional de la mente, testigos de la destrucción del paisaje, llorar en silencio un cúmulo de árboles tristes, muertos, carbonizados por el fuego.

Buspol, Ermita de la Santa María y la Magdalena
Interior de la ermita de Santa María y la Magdalena
Agua rebosante en este camino

No veo a las “Xanas”, ni los “Trasgus”, ya no están las ninfas de los manantiales, no han querido quedarse para enseñarnos el camino, sólo han dejado los mojones y sus conchas, es una gran pena.

Trasgu
Xanas

Las aguas, retenidas en el embalse tras los muros de hormigón, susurran al paso de nuestras piernas ya cansadas del camino. Puedo escuchar sollozos y entender remordimientos, al tiempo que ver el líquido golpear contra las paredes, culpándose por no haber podido mezclarse con el fuego y apagarlo, este último lo ha devorado todo a su paso.

Diversas imágenes del embalse de Salime

Vistaalegre. Foto: Xurde morán

Los moradores del bosque volverán con cada peregrino que por ese lugar se adentre. Una leyenda que queda impresa en el aire. Las siluetas heridas se currarán, pero siempre serán testigo de la destrucción de ese día de peregrinación.

Ya queda poco para llegar al destino, el último lugar del camino de Santiago en Asturias, Grandas de Salime.

Lágrimas de destrucción.

Diversas imágenes de Grandas de Salime

Pegoyu de losas de pizarra en un hórreo en Cornollo

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